¿Por qué una Asamblea Constitucional?

27 de julio del 2012

Presenté a consideración del Congreso un proyecto para preguntarles a los colombianos en una consulta si quieren una Asamblea Constitucional para reformar la Justicia, crear las regiones y prohibir la reelección presidencial. Estoy convencido que es el mejor camino para enfrentar tres de los principales problemas que hoy tiene el país y que, por su […]

Presenté a consideración del Congreso un proyecto para preguntarles a los colombianos en una consulta si quieren una Asamblea Constitucional para reformar la Justicia, crear las regiones y prohibir la reelección presidencial. Estoy convencido que es el mejor camino para enfrentar tres de los principales problemas que hoy tiene el país y que, por su naturaleza y falta de autonomía política, no serán abordados por el Congreso de la República.

El problema de la justicia no desapareció el día que el gobierno zabordó la reforma constitucional que durante dos años impulsó como la solución a los problemas de la administración de justicia. Quiero recordar que me opuse a esta reforma mal negociada, mal diseñada y sin criterio que el ministro Germán Vargas Lleras presentó al Congreso y por lo tanto voté en contra de ella. El gobierno desaprovechó su gigantesco capital político con un acto legislativo donde, como se ha vuelto costumbre, quiso complacer a todo el mundo y terminó creando el Frankenstein que aterrorizó al país. Pero quedó claro que el Congreso no es capaz de hacer la reforma a la Justicia como lo ha demostrado en cerca de diez ocasiones desde 1976.

El Congreso tampoco va a crear las regiones. Los parlamentarios son un andamio político que tiene sus bases en los concejales y diputados, que se apoya en los contratos de las alcaldías y gobernaciones y que requiere construir conexiones entre esos niveles para perpetuarse en el poder. Cualquier idea que amenace estas estructuras no es bienvenida en el parlamento. Creo que las regiones son una realidad de Colombia y que permitirían superar el obsoleto régimen departamental. Las regiones permitirían integrar un país fraccionado por el centralismo y por la ausencia de iniciativas que permitan un desarrollo homogéneo de la nación.

Y el Congreso no prohibirá la reelección presidencial porque el Ejecutivo no lo permitirá. Es evidente que la reelección ha contaminado nuestro sistema político y roto el equilibrio de los poderes. Los gobiernos se dedican a buscar la reelección y no a gobernar como lo estamos viendo en la actualidad. Utiliza todo el poder a su disposición para conseguir el segundo mandato mientras los problemas nacionales se agravan. Se engavetan los temas sensibles (educación, impuestos, corporaciones autónomas, salud, justicia, pensiones) porque pueden costar puntos de imagen. Un país como Colombia no puede congelar la solución de los problemas dos años mientras el gobierno busca la reelección.

Frente a estas propuestas, la respuesta de gobierno ha sido el veto. Ni el presidente, ni los jefes de los partidos políticos ni los comentaristas se han leído el proyecto pero ya lo descalifican y lo distorsionan. No es para reelegir a Uribe porque propongo prohibir la reelección. No es un salto al vacío porque la asamblea está acotada temáticamente. No es una revancha porque no cobijaría la reelección de Juan Manuel Santos. Es una idea para buscar una salida nacional a algunos de los problemas más graves de Colombia.

Yo propongo. Y los demás que tanto me critican, ¿qué proponen ellos?

representante@miguelgomezmartinez.com

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