Por sabotaje, Bogotá se inunda en la basura

Por sabotaje, Bogotá se inunda en la basura

8 de febrero del 2018

Las seis mil toneladas de basura que produce diariamente Bogotá, pasan inadvertidas para la mayoría de sus habitantes. Sin embargo, a raíz de la crisis en la recolección de basura que en este momento vive la Capital, la mayoría de los ciudadanos están aterrorizados al ver tanta mugre concentrada en las esquinas y avenidas principales.

Hoy caminar por las calles bogotanas lo único que produce es tristeza ante la ignominia por una ciudad que abre anualmente las puertas a 100 mil nuevos habitantes que llegan de todas partes del país.

Son 12 localidades, de las 20 que conforman la capital, que están sufriendo los olores y el aspecto nauseabundo en la que se convierte las vías cuándo autoridades de administraciones anteriores tomaron decisiones improvisadas, sin planificar o simplemente ineptas.

Bogotá se hunde en la basura. La capital, así como lo hace la naturaleza, explota ante la manipulación del ser humano y deja ver la incompetencia del exlcalde Petro para  haber organizado un esquema de aseo que garantizara una ciudad limpia y amigable.

Es de conocimiento de la mayoría de los habitantes que esta crisis viene desde el año 2012, cuando la administración del alcalde Petro, por una visión ideológica y de manera ilegal, le entrega la operación de aseo a la empresa Aguas de Bogotá  para que recogiera la basura del 52% de la ciudad,  bajo la sombrilla de la empresa de Acueducto y Alcantarillado.

Esta empresa no tenía la facultad de prestar el servicio de aseo y lo sustentó el Tribunal Administrativo de Cundinamarca cuando señaló que la modificación del objeto de la EAAB,  para asumir esa tarea, no cumplía los requisitos establecidos.  Allí comenzaron los problemas. Esta ilegalidad le costó a la ciudad, es decir a cada uno de sus habitantes,  95 mil millones de pesos que tocó pagar por una multa a la Superintendencia de Industria y Comercio.

A pesar de lo dicho anteriormente, estos temas administrativos parecen no ser de interés de la ciudadanía en general, el interés real es ver el frente de sus casas limpio y las basuras recogidas.

Sin embargo, el vandalismo y la manipulación de algunos miembros de los sindicatos de Aguas de Bogotá, empresa que no pudo presentarse en  la licitación del nuevo esquema de aseo  por su mal manejo, pérdidas millonarias y déficit financiero, si es de interés de los ciudadanos. Y digo esto porque debido al sabotaje (vandalismo a camiones), a los intereses políticos y a las vías de hecho de algunos de sus funcionarios, millones de bogotanos no solo se ahogan en la basura sino también  ponen en riesgo la salud, la calidad del aire y la contaminación ambiental.

Es inconcebible que los ciudadanos tengan que asumir las consecuencias de caprichos y obsesiones de políticos de turno que aplican la frase célebre “el fin justifica los medios”  y en este caso el fin es simplemente crear su fortín político que está dispuesto a enfermar a una ciudad con tal de conseguir sus intereses personales.

Pero más allá de esos intereses, lo que realmente importa ahora es salir de esta emergencia sanitaria y  exigirle al alcalde Peñalosa, que le tocó recoger las consecuencias de su antecesor, que refuerce la estrategia en la recolección de basura, no solo en vías principales sino también que redoble y acelere esta recolección en vías barriales.

La administración Peñalosa puso fin a más de 7 años de interinidad, improvisación y pérdidas financieras inmensas cuando adjudicó en una licitación pública internacional las cinco áreas de servicio exclusivo para la prestación del servicio de aseo en Bogotá. Este nuevo esquema será beneficioso para la ciudad, porque reduce en un 10% la tarifa. Incluye recolección de basura, contenedores en sitios críticos, barrido de calles, limpieza de grafitis, manejo de escombros y llantas, poda de césped de los separadores. Por primera vez se prestará servicio de aseo a las áreas rurales de Usme y Sumapaz. Un esquema que será más eficiente, de mejor calidad y con las últimas tecnologías.

Este nuevo esquema de aseo entra el 12 de febrero, hasta entonces pongámonos la camiseta por Bogotá, no permitamos que el vandalismo y el saboteo acabe con nuestra ciudad, miremos más allá de los intereses políticos que puedan existir y cuidemos nuestro entorno; reciclando mucho más,  no sacando la basura a las calles. En la medida de lo posible guardemos las bolsas con separación en la fuente, en la casa. De esta manera los violentos podrán aprender cómo es pensar en el bien común y no en el bien particular.

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