Por un futuro con chalecos antibalas a medida de nuestras niñas

10 de octubre del 2019

Por: Carla De la Vega, cofundadora de Bepow.

Por un futuro con chalecos antibalas a medida de nuestras niñas

Se celebra el día de las niñas esta semana y, aprovechando la ocasión, es crucial que pensemos en cuál es el futuro que vamos a dejar a nuestras hijas, sobrinas, hermanas o nietas. Más importante si cabe: que empecemos a trabajar todos juntos para que ese futuro sea diferente a este presente en el que ni siquiera los chalecos antibalas, ni los coches, ni los móviles están diseñados para mujeres, lo cual provoca que cada día sus vidas estén en peligro.

No queríamos hablarles de la violencia de género, esa ya la conocen todos, se lleva muchas víctimas cada año en el mundo y es, obviamente, imprescindible tomar medidas políticas y sociales contra ella. No. Hoy queremos poner sobre la mesa algo menos conocido en general: cómo los inventos cotidianos nos están poniendo en riesgo simplemente porque no ha habido hasta ahora estudios, datos ni estadísticas que nos presten atención.

Sin ir más lejos, los chalecos antibalas de las policías están diseñados para hombres y no tienen en cuenta nuestro pecho, lo que hace que queden cortos y dejen zonas al descubierto. Una policía inglesa fue apuñalada por tener que quitarse el chaleco al no poder realizar su trabajo con él. Y más de 700 oficiales de policía en ese país han denunciado asuntos similares.

También sufrimos más accidentes de tráfico mortales porque nos tenemos que sentar más cerca del volante dado que no llegamos a los pedales (las medidas de seguridad en los coches están tomadas teniendo en cuenta la medidas de un hombres estándar), dando como resultado muertes o accidentes graves. Hasta el punto de que hasta los cinturones de seguridad aún no tienen en cuenta a la mujer embarazada.

En el trabajo, por ejemplo, en Inglaterra, los accidentes laborales de los hombres se han reducido, mientras que los de las mujeres se han incrementado. Y es que los equipos de protección de los trabajadores tampoco están diseñados para las medidas de las féminas, sin tener en cuenta la diferencia en los muslos, en el pecho o en las caderas de los arneses de seguridad o las máscaras de protección, que son demasiado grandes para los rostros femeninos.

Faltan tantos estudios y datos sobre las mujeres que todavía no se tiene muy claro cuáles son los efectos sobre la salud de la exposición continuada a químicos teniendo en cuenta que nuestra piel es más fina que la del hombre. No hay estudios de cómo estos afectan, por poner un caso, a las mujeres que trabajan constantemente con acetonas y productos en los salones de belleza y que, cuando vuelven a casa, se ven expuestas a otros productos de limpieza.

Pedimos, para la niñas que hoy homenajeamos, que se fabriquen móviles a la medida de sus manos, no como Apple u otras marcas, que aún utilizan medidas tan grandes, hechas para hombes, que nos cuesta trabajo cogerlos. Asimismo, que cambien la temperatura de las oficinas para que ellas no tengan que congelarse como lo hacemos nosotras hoy en día. En 1960, se estimó la temperatura media de las oficinas cuando la mujer aún no estaba en el mundo laboral y sigue sin tener en cuenta que para nosotras está cinco grados por debajo de nuestra media saludable.

Para ellas, nos gustaría igualmente que los sistemas de reconocimiento de voz las reconozcan para que puedan ir en sus coches tranquilas con el manos libres sin distracciones que las aboquen a accidentes. En la actualidad, Google reconoce y entiende un 70% más las voces masculinas que las femeninas.

Todos estos datos y muchos más salen de un libro de lo más sorprendente, Invisible Women, Mujeres invisibles, de la escritora Caroline Criado Pérez, Best Seller del Sunday Times, en el que evidencia cómo la falta de datos ha dejado a las mujeres en desventaja en un mundo creado a la medida de los hombres.

No es hora de quejarse, sino de construir, de recopilar datos y de reorganizar una sociedad para las futuras mujeres y hombres, no sólo para los típicos hombres caucasianos entre 25 y 30 años, con los que se suelen hacer las pruebas de medidas para todas las industrias.

Es hora de pensar en todas esas niñas y en su seguridad, más allá de la violencia de género. Desde Bepow, el medio de comunicación para las mujeres que quieren crecer personal y profesionalmente, lo hacemos mostrando a diario role models de féminas que les pueden servir de ejemplo y poniendo en evidencia datos como estos para que, desde la conciencia de la situación actual, todos juntos las podamos cambiar. Por un futuro mucho mejor, para estas niñas y, por ende, también para todos los niños.

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