Preocupación en RCN

Preocupación en RCN

13 de octubre del 2017

Por los lados de las instalaciones del Canal RCN, ronda la preocupación entre los empleados que aún laboran allí y quienes exhiben caras largas y angustiadas ante el creciente rumor del futuro no claro de su empresa en la cual laboran desde hace muchos años. Cumplirá veinte años al aire en el 2018. Para nadie es sorpresa la situación en la cual se encuentra esta empresa de los señores Ardila desde hace un tiempo, cuando sus producciones de gran calidad y la mayoría con perfil exitoso no lo han logrado por factores externos y veleidades y disgusto de algunos televidentes.

Aquí el círculo del triunfo se ha detenido más de la cuenta en el punto bajo porque no ha vuelto a subir dándole toda la ventaja a su mayor contrincante: Caracol y ahora enfrentando al nuevo Canal 1, que los está alcanzando en sintonía en algunos espacios, lo cual hasta hace poco era inconcebible y nada previsible para los expertos en el tema.

La justificación de las caras largas de la gente de RCN, radica en que pronto expirará la actual licitación que les adjudicó las frecuencias tanto a Caracol y RCN y obviamente se abrirá una nueva. RCN Televisión, como canal, salió al aire el 10 de julio de 1.998. El run-run por los pasillos de la sede en la Avenida de las Américas es que RCN al término de la actual licitación no se presentaría de nuevo, dejando un gran interrogante y un futuro incierto para ellos.  De ser cierto les daría la razón.

Se podría decir que no es cierto dado el afán de algunos de los trabajadores claves en la programación, especialmente los escritores dedicados en estos momentos a buscar hasta por debajo de las piedras historias reales, convincentes, refrescantes, actuales, interesantes que enganchen el interés de los televidentes en el 2018 y les permita recuperar la contundente sintonía y el cariño de sus seguidores de hace años.

Si algo tienen las empresas del Grupo Ardila Lulle es su cercanía y el buen trato con su gente. Y eso se agradece. Recordemos que cuando se abrió la licitación Gubernamental para la adjudicación de las Frecuencias, ellos decidieron darle participación al público mediante acciones y la respuesta fue efectiva. Con el paso del tiempo fueron adquiridas por la empresa a los dueños por un precio justo. Ellos son audiencia fiel del Canal.  Se robusteció, consolidó y vivió tiempos de gloria. Ahora está en los dolorosos pero susceptible de regresar a sus mejores épocas siempre y cuando acierten con las parrillas de programación y sanen los “peros” que detestan sus seguidores.

Por eso no creemos que vayan a devolver la Frecuencia tan duramente ganada en el espectro electromagnético colombiano y mucho menos que “estén en quiebra”, como muchos alarmistas dicen.  El Grupo Ardila Lulle es un grupo económico poderoso que ha sorteado situaciones de crisis más difíciles que la actual y ha salido avante. Obvio es que no quieran derrochar dinero a manos llenas y mucho menos permitir a otros aquello de que “lo que no nos cuesta hagámoslo fiesta” y lastimosamente de esos personajes “gastadores compulsivos” sí han tenido muchos últimamente. A ellos no les duele, al Canal sí.

Esperamos que todo esto no sean más que especulaciones de la oposición. Lo único claro hasta el momento es que se están preparando para salir con productos ganadores en el 2018 como la serie sobre Jaime Garzón, cuyos elogios de quienes han visto los primeros capítulos no se han hecho esperar.  Será la punta de lanza de RCN Televisión para recuperarse en audiencia y ponerle fin al círculo del sube-baja en el cual ha estado ya demasiado en la baja y no los tres años programados. Todo lo que sube vuelve a caer y los pechi-amarillos deben comenzar ya de nuevo su ascenso.

¿Preocupación? Claro que sí, nadie quiere que otros tomen las riendas y muchos menos desaparezcan sus originales dueños.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.