Guarderías: armarios donde se “guardan” los niños

18 de marzo del 2015

“La atención a la primera infancia volvió ser un tema de guardería, no de educación.”

Con el ánimo de volverme monotemática, vuelvo a escribir sobre la niñez colombiana. De mis últimas dos columnas queda claro lo que pienso sobre la situación de los niños en nuestro país: no tienen representación, son una población más bien ignorada, muchas veces maltratada, y las decisiones relacionadas con la protección de los derechos de los ciudadanos, generalmente no los consideran. Llegó la hora de analizar el tema desde la política pública, particularmente la educativa. Me he tomado un tiempo considerable antes de escribir sobre el tema, pues aunque había percibido varias señales, quería estar segura de mis afirmaciones. Con la presentación del Plan de Desarrollo al Congreso se confirmaron mis sospechas: la atención a la primera infancia volvió a convertirse en un tema de cuidado y alimentación (de guardería), y no de educación.

Durante décadas el sector educación eludió su responsabilidad con la primera infancia. Se escudó en resolver los problemas generalizados que se encontraban en los siguientes niveles educativos, y dejó en manos del ICBF la atención de los primeros años de vida. Después de muchas batallas, el análisis de diferentes estudios y ejemplos de otros países, el sector entendió que si se quieren hacer cambios estructurales en el sistema educativo y lograr mejorar los índices de calidad, se deben garantizar los derechos de los niños en educación inicial, recreación y participación (todos vinculados al tema educativo). Y no porque los niños en esta etapa deban aprender a leer, a hablar un segundo idioma y a resolver derivadas, sino porque en ese momento, si se promueve de manera armónica un desarrollo motor, sensorial, emocional y artístico, se garantizan buenos procesos de autoestima, autoconfianza y autorregulación, y se adquieren las bases para desarrollar unas buenas habilidades para el aprendizaje. Son justamente estas características y destrezas las que les permitirán a los niños, más adelante, ser capaces de leer y escribir (no solo en su lengua materna sino en múltiples idiomas), resolver y entender la utilidad de las ecuaciones matemáticas, y, lo más importante, convertirse en personas íntegras.

Las políticas de atención a la primera infancia (considerada ésta como la etapa entre la gestación y los 7 años), han tenido una evolución notable durante la última década en Colombia. Ya no existen cuestionamientos sobre la importancia que tiene en el óptimo desarrollo del individuo, el ser atendido adecuadamente durante esa etapa de la vida (aunque aterra que todavía algunos altos funcionarios del Ministerio de Educación estén justificando la desidia del sector, citando estudios sacados de contexto, que “afirman” que las intervenciones en esta etapa no son tan importantes). Difícil contradecir los estudios económicos realizados por el Premio Nobel de Economía, doctor James Hackman, que demuestran que es más rentable invertir en la primera infancia que en la bolsa; dado que esta inversión logra mayores tasas de retorno en capital humano y altas compensaciones económicas para los individuos en su adultez.

De suma importancia haber demostrado que las inversiones en los primeros años de vida contribuyen a mejorar la economía personal y nacional, pero aún más importante, analizar cómo se logra esto verdaderamente. La atención integral a la primera infancia debe garantizar los derechos de los niños a la educación inicial, al cuidado, la recreación, la salud, la nutrición, la protección y la participación. En el programa de gobierno que recogió, fortaleció y amplió los esfuerzos que se venían desarrollando, llamado de Cero a Siempre, se han logrado importantes avances. Por ejemplo, está bien desarrollado el tema conceptual, y bien descritos los lineamientos y orientaciones para la atención. La concepción de la operación del programa también es acertada, aunque su implementación todavía cuenta con enormes retos. Para que la atención se preste de manera adecuada, se requiere de una impecable coordinación entre los sectores responsables de la política, que como mínimo deben ser: educación, bienestar familiar y salud.

Por ello veo con preocupación que desde el sector educativo, particularmente desde el Ministerio de Educación, por riñas presupuestales y de protagonismo político, se estén eludiendo responsabilidades y la implementación de la política no se esté dando de manera coordinada. Desde que se plantearon los ejes de la propuesta del gobierno en el discurso de la Ministra Parody, la primera infancia fue excluida. Esta exclusión se confirmó con la asignación presupuestal para el tema, que a duras penas alcanza para pagar el personal de la Dirección de Primera Infancia del Ministerio, pero no hay un peso para brindar orientaciones a las secretarías de educación, ni para desarrollar un programa de seguimiento a la atención. Y, la estocada final, que confirma lo irrelevante que es el tema para el Ministerio de Educación, es lo que se presenta en el Plan Nacional de Desarrollo, que si bien plasma una meta ambiciosa en cobertura de atención integral, exime de responsabilidades al sector educativo.

Levanto una voz de alarma: desaparecer las responsabilidades del sector, deja completamente coja la política. Terminaremos prestando un servicio incompleto, que logrará que los niños estén mejor cuidados, mejor alimentados y más saludables, pero sin oportunidades de desarrollar adecuadamente las habilidades que requieren para potencializar su proceso educativo. En el mejor de los casos, contaremos con buenos “armarios”, pero no con centros de desarrollo infantil en donde se les brinde a los niños una verdadera atención integral con las bases necesarias para un buen comienzo.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO