Proyecto Alameda Entreparques afectará 12 barrios en Bogotá

23 de julio del 2019

Opinión de María Fernanda Rojas

Proyecto  Alameda Entreparques afectará 12 barrios en Bogotá

El proyecto de renovación urbana llamado Alameda Entreparques que socializa actualmente la Administración ha generado alarma entre los vecinos afectados. La justificación del proyecto no es clara y los impactos para quienes habitan en la zona sí son muy graves.

El proyecto Alameda Entreparques tendrá una densidad inusitada y afectará gravemente la calidad de vida de los habitantes de la zona. El área construida se multiplicará por 3,3. Pasará de 1.621.343,70 m2 a 5.445.233 m2 metros cuadrados.

Este es un proyecto de “renovación urbana” que cubre barrios como Los Alcázares, San Martín, Patria, La Aurora, Santa Sofía, Juan XXIII, 11 de Noviembre, Santa Mónica y 7 de Agosto, entre otros. Doce barrios en total. Incluye una Alameda (parque lineal) que va entre la Calle 80 y la Calle 63F, que no cumplirá la función de conectividad que se le adjudica en el papel. Se permitirán alturas que van desde 8 pisos al interior de los barrios, hasta 16 pisos en la zona aledaña a la Alameda (que se ubica entre las Carreras 28 y 28ª), en la Carrera 24, en la Calle 80 y en las Calles 72 y 68. Se trata de una iniciativa que transformará completamente ese sector en 20 años a través de instrumentos como planes parciales.

Como está planteado el proyecto tendrá una densidad de 855 viviendas por hectárea, según lo han calculado expertos como Mario Noriega. Esto es el doble de la densidad poblacional de Mumbai (la ciudad más densamente poblada del mundo). Y lo peor es que este proyecto es el vivo ejemplo de lo que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Peñalosa quiere desarrollar en gran parte de la ciudad.

Una pista de lo que implican este tipo de densidades la dan los propios datos de los documentos que soportan Entreparques. Se pronostica que vías como la Carrera 30 y la Carrera 50 tendrán problemas de capacidad en el escenario proyectado de 20 años. Además, dentro del área del proyecto la velocidad de circulación se reducirá de 28,94 a 15,94 km/h y los vehículos hora pasarán de 3.934 a 17.647. Esto no puede evitarse ni siquiera con la ampliación de varias de las vías cercanas como la Calle 72 que pasaría a tres carriles por sentido.

El proyecto implica otros problemas. En el sector hay viviendas, comercio y también se encuentra toda la zona de talleres del 7 de Agosto. Aproximadamente se verán afectados 5000 establecimientos comerciales y 32.000 empleos. La observación del área que desaparecería para construir la alameda y para hacer gigantes torres deja ver que el impacto económico, de destrucción de empleos y actividad productiva, será muy grande. La lógica de la norma propuesta y los incentivos para urbanizar terminarán con la actividad económica existente en ese sector, sin que se haya siquiera abordado este efecto dentro de las previsiones del proyecto.

Otro de los aspectos centrales tiene que ver con la esencia de la alameda, que se ha vendido como principal gancho para atraer inversiones a futuro. Según el documento que publicó la Secretaría de Planeación, el proyecto responde a un concepto de “conectividad de elementos de la Estructura Ecológica Principal”, en este caso del Parque El Virrey, el Canal Rionegro y el Parque Simón Bolívar. Es decir, lo que en apariencia se pretende consolidar con la alameda es una “conectividad” que junto con otros proyectos una los Cerros Orientales con el río Bogotá. Pero otra es la realidad.

Recordemos que en esta propuesta de POT el alcalde desaparece el concepto de Estructura Ecológica Principal, acuñado por el profesor Thomas van der Hammen, y lo fusiona con el espacio público para crear la Estructura Ambiental y de Espacio Público. En esta nueva visión de Peñalosa un árbol tiene el mismo valor de una banca de un parque o 100 m2 de reserva forestal equivalen a 100 m2 de plazoleta de adoquín. Los elementos del ambiente son despojados de las características que los distinguen del espacio público “efectivo” y pierden también su protección especial, tan necesaria hoy en día para garantizar su preservación a futuro y la sostenibilidad ambiental de la ciudad. Esta es una discusión que tendrá que darse en el debate del POT cuando llegue al Concejo. Vale decir desde ya que pienso que este enfoque es completamente inconveniente y dañino para el ambiente.

En Alameda Entreparques no hay elementos de conectividad ambiental pues el corredor principal que lo conformaría en el futuro, si es que llegara a construirse, es una delgada franja de espacio verde que no tiene continuidad. 

El barrio Polo Club es considerado de conservación arquitectónica y, por fortuna, no puede ser intervenido. Esto rompe la conexión entre la calle 80 y el Parque El Virrey.  A su vez, la estación de Transmilenio de El Virrey también es una barrera insalvable para la alameda. Debe ser por eso que ahora el proyecto aparece como Entreparques y no como Alameda Entreparques.

El criterio de conectividad se rompe y la lógica real parece ser la de anunciar un parque lineal de grandes proporciones que sirva de nodo de atracción para hacer rentables los proyectos de las grandes urbanizadoras que se harán para la renovación urbana de la zona. La única conexión entre las áreas del proyecto se da a través de las vías y el desarrollo inmobiliario. 

Finalmente, a pesar de que el POT sitúa en casi toda la zona del proyecto un Distrito de Innovación, es decir, un área para desarrollar un sector económico con énfasis en ciencia, tecnología y comunicaciones, lo cual no se menciona en el documento de formulación de esta pieza urbana. Esto refuerza la hipótesis de que dichas áreas de oportunidad económica (como el Distrito de innovación en este caso) planteadas en el POT no han sido planeadas a profundidad, y parecen ubicarse en muchos casos solo para reforzar proyectos inmobiliarios y de renovación que ya venían avanzando en la ciudad. Un POT concentrado en los negocios, a costa del patrimonio de los residentes.

Es hora de que esta Alcaldía pare en esa carrera loca por avanzar en iniciativas que ponen en marcha la propuesta del POT, sin que esta se haya aprobado. Alameda Entreparques está amparada por el Decreto 671 de 2017, dos años antes de que empiece la discusión en el Concejo.

El ordenamiento territorial debe ser una oportunidad de concertación sobre el potencial y el futuro de la ciudad, debe desplegar herramientas de renovación urbana donde realmente se requieren y no respondiendo a los apetitos inmobiliarios de unos cuantos, debe evitar la gentrificación y al contrario tiene la obligación de promover la conservación de la memoria urbana y arquitectónica.

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