Pues salimos a caminar

Pues salimos a caminar

3 de mayo del 2018

Al regresar de su exitoso viaje por Argentina, donde se encontró con importantes personalidades de la escena política de América Latina de quienes recibió un trato deferente, Iván Duque se fue al Catatumbo y al Pacifico, las regiones colombianas más golpeadas por la criminalidad luego de que, con el consentimiento implícito  de Santos, se han convertido en santuarios del narcotráfico. Eso indica que con Duque tendremos un nuevo mandato, una manera de gobernar de cara al pueblo sin arrogancias ni vanidades pero sí con valentía, inteligencia y trabajo.

Y fue a Tibú, ciudad ubicada en la frontera con Venezuela, región asolada por la criminalidad en donde las bandas criminales se disputan el territorio y en la que los campesinos se han visto obligados a la producción de coca, a la minería ilegal y el contrabando. Quien manda allá es el narcotráfico con todo su aparato armado.

Los bandidos se mofaban diciéndole a las gentes que si Duque llegaba a Tibú no sería capaz de salir a la calle…

“Pues salimos a caminar por las calles”, le relata Iván Duque a Fernando Londoño en La Hora de la Verdad. Y fue a la Plaza de Mercado y constató el grado de desabastecimiento, habló con sus gentes y también con inmigrantes venezolanos “en condiciones de pobreza realmente dramáticas” llevándoles un mensaje sincero que los llenó de ilusión y alegría.

Duque es un hombre de promesas sagradas, muy distinto al enfermizo y falaz populismo de otros. Promete con la seguridad de que va a cumplir, no tiene la menor duda. Conoció de cerca como su tutor Álvaro Uribe le dio a los colombianos mucho más de lo que prometió en campaña. ¡Qué terrible es escuchar a un Petro anunciando con bombos y platillos que nos va a imponer el modelo chavista que llevó a a la miseria a los habitantes del país más rico de América! Y ¿para qué? Para satisfacer su vanidad y de vanidades quedamos hasta la coronilla con un tal Santos, señor Petro.

Duque promete devolver la seguridad al Catatumbo que se convirtió en tierra de nadie en donde los bandidos colombianos se han aliado al Cartel de los Soles y a otros actores del crimen transnacional organizado. Y también al Pacifico, otro santuario en donde Guacho y los carteles mexicanos hacen lo que les da la gana. Pero sobre todo devolverle la seguridad a toda Colombia que está sentada sobre una bomba de tiempo.

Duque viajó también a Quibdó, Buenaventura y Tumaco. El discurso pronunciado en Tumaco fue histórico. Con una recia voz les dijo a los habitantes de esa importante región del país, asolada por los bandidos, que les devolverá la dignidad, es decir la seguridad, el empleo, la salud, las ayudas a los ancianos y a las familias, la educación a los niños palabras con las que devuelve la esperanza a este sufrido pueblo y a toda Colombia.

Quedan días cruciales antes de la batalla definitiva. A ella iremos con la confianza del triunfo de Duque que será el triunfo de una mayoría ansiosa por llevar al país por la ruta de la seguridad y la prosperidad.

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