Pupitrazo: a la 1, a las 2 y a las…

27 de mayo del 2011

Y así fue…el martes pasado tuve que presenciar en vivo y en directo el abrazo estrecho entre los actores protagónicos, antagónicos y de reparto que finalmente dio color de impunidad, ilegalidad e inconstitucionalidad, cumpliendo con el azaroso trámite en el Congreso de la República de la Ley de Víctimas. Fue realmente hermoso ver cómo en esos fuertes y cálidos abrazos se transmitía la mentirosa norma como merecido premio a las víctimas por ser los únicos dolientes de la violencia por más de cinco décadas en Colombia. Verdaderamente conmovedor y dignificante sentir que detrás de cada aplauso, palmada y de aquellas sonrisas pletóricas de alegría y satisfacción por cumplir el compromiso, estaban las conciencias saturadas de culpabilidad y responsabilidad por la arbitraria y deshonrosa aprobación del proyecto de ley.

Fue tan emotivo el soliloquio del Ministro del Interior y de Justicia, que casi se me escurren las lágrimas; pero del mismo dolor que me produjo ver que cada vez el retroceso es mayor, usando truquillos baratos, que hacen ver compromiso y avance con los asociados y que engañan a tontos que tragan entero.

Estas estremecedoras manifestaciones del pseudo triunfo legislativo estaban atiborradas de faltas de procedimiento por doquier, y de normas que en lo sustancial están viciadas de inconstitucionalidad desde antes de su concepción.

Veamos por ejemplo el manejo desatinado y que encontré desajustado a derecho, que le dio el Honorable Senador Armando Benedetti presidiendo la sesión plenaria. Hacia las 3:15 pm de la tarde declararon sesión permanente previa citación a plenaria a las 11 del día, para surtir el último tramite de la mencionada ley. Lo anterior era lógico al ver que teníamos no solo una sino dos ponencias (la de Cristo y la de Avellaneda), para discutir y más de 150 proposiciones para leer, oír y votar. El HS Avellaneda hizo una magnífica ponencia y expuso con solvencia jurídica y carácter político su texto, pero ¡oh sorpresa! Benedetti con su voz tirana y actitud de mofa e irrespeto, impartía órdenes a su secretario que en cumplimiento de una orden “legítima” solo respondía a los gritos “aprobado Señor Presidente” y ni siquiera se daba lectura a los escritos. Así pasaba la sesión; llena de vicios de forma. Esta vez también se pasaron por la faja la Ley 5 de 1992 (Reglamento Interno del Congreso), que según el presidente de la corporación, se sabe de memoria. Es tan aberrante, descarado e insensible el trato que se dio, que el numeral 3º de la precitada norma, que reza que es obligación del Secretario Dar lectura a los proyectos, proposiciones y demás documentos y mensajes que deban ser leídos en sesión plenaria, fue infringido y no observado de manera flagrante y burda, porque Benedetti es elegante en el vestir, pero más ordinario que esta ley que tiene esa calidad.

En el trámite normal debería haberse tenido en cuenta por la plenaria la aprobación o rechazo de los impedimentos presentados por los distintos senadores a la mesa directiva, pero la jugada presidencial fue haber aprobado el informe verbal que presentaron Cristo y Andrade, (subcomisión de impedimentos), sin haber votado los mismos individualmente tal y como lo dispone la Ley 5 de 1992.

Esta práctica legislativa discrecional y amañada, en el manejo de las sesiones, dio como resultado que ya estemos ad portas de la conciliación en el Congreso entre las dos cámaras para escoger el texto que será finalmente adoptado, de una sensible normatividad, que fue víctima de Benedetti y que en su contenido material tiene 207 artículos, que requerían a lo menos, dos sesiones juiciosas de deliberación y votación, por parte de los prohombres que representan nuestros intereses en el sagrado, inmaculado e impoluto recinto de la democracia nacional y no escasas nueve horas de alaridos.

Dice el reglamento que las votaciones serán nominales y públicas a través del procedimiento electrónico que acredite el sentido del voto de cada congresista y el resultado de la votación. En caso de ausencia o falta de procedimientos electrónicos, se llamará a lista y cada congresista anunciará de manera verbal su voto sí o no. Pues tampoco sucedió. Los senadores no sabían qué se estaba votando por el manejo de la sesión. Desenredar esta piola tendrá impacto negativo en la elaboración de las actas en la oficina de relatoría y de leyes del Senado.

Magistrados, alerta con esto. Desde el punto de vista formal cuando sus ojos se vuelvan hacia las actas y grabaciones para verificar si existen o no vicios de procedimiento, creo sus elegantes y sobrias togas, van a alzar el vuelo hacia latitudes en donde los reglamentos institucionales y los destinatarios de los derechos, sean los que den realce sustancial a la materialización de políticas y normas dignificantes. Esto no va a soportar el menor análisis de constitucionalidad.

Movidas sucias que enlodan aún más el trámite objetivo de las leyes, encuentran sustento en frases como estas, que algunos de los mismos congresistas me decían: “tranquilo Dr. Arellano que usted tumba eso en la Corte”; reconocen con gran desparpajo que votaron a sabiendas de la ilegalidad e inconstitucionalidad del proyecto.

En sus marcas, listos: Congresistas ya el jefe dijo que va a coger de gancho ciego a Ban Ki Moon, que no tiene ni idea cómo fue esto, para la sanción presidencial y así cerrar con broche falaz, el añorado bálsamo legislativo de las víctimas.

@colconmemoria

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