¡Que alguien llame a la Policía!

¡Que alguien llame a la Policía!

17 de febrero del 2016

Representante a la Cámara

@sanvalgo

Da mucho dolor ver la situación en la que se encuentra la Policía Nacional. Las actuaciones de unos pocos están afectando la imagen institucional y creando el caldo de cultivo perfecto para que las Farc se aprovechen de la situación y logren debilitar, no solo a la Policía, sino a la Fuerza Pública en general.

La corrupción es la madre de todos los males en Colombia. Cuando nos preguntamos el ¿Por qué un niño muere de hambre en La Guajira?, o ¿Por qué miles de enfermos no son atendidos debidamente en los centros de salud?, o ¿por qué nuestra infraestructura es antigua y mal conservada? La corrupción la respuesta.

La Policía no es la excepción. Diariamente encontramos en los barrios de las ciudades o en los municipios, quejas sobre la Policía. En algunos casos, quienes debían protegernos, están aliados con la delincuencia o son ellos mismos los encargados de atentar contra los ciudadanos o sus bienes.

Generalizar está mal, ya que también existen buenos policías; cumplidores de su deber, dispuestos a dar sus vidas por protegernos, es a ellos a quienes debemos agradecer y preservar. Son miles de hombres y mujeres que diariamente salen de su casa a servir sin saber si regresarán. Decir que ellos también son bandidos, no solo es injusto, también está mal.

Atacar la imagen institucional de la Policía por cuenta de unos pocos inescrupulosos, corruptos y bandidos, pone en riesgo a la Policía y por lo tanto el Estado de Derecho.

La Policía, como la conocemos hoy en día, nace luego del 9 de abril de 1948 en ‘El Bogotazo’. Debido a que los uniformados de aquel entonces, de tendencia liberal, sublevados participaron en la revuelta, se decidió liquidar lo existente y crear un nuevo y organizado cuerpo policial con doctrina y estructura militar, alejada de matices políticos al servicio exclusivo de la Constitución y la ciudadanía.

Desde ese momento la Policía hace parte del Ministerio de Defensa Nacional, lugar privilegiado en el Estado que le ha permitido obtener cuantiosos recursos, capacitación e inteligencia compartida con las demás fuerzas.

A pesar de lo oscuro que pueda verse hoy en día la Institución, no podemos olvidar los grandes e invaluables servicios que le ha prestado al país en la lucha contra las drogas, la criminalidad, la delincuencia organizada, los desastres naturales y mucho más. Miles de vidas de hombres y mujeres ofertadas para que nosotros podamos vivir en paz.

Existe la pretensión de reestructurar la Policía. Los escándalos de corrupción alientan cada día más esta idea, impulsada además por ciudadanos que, incautos, creen que ahí está la solución, si saber que nos ocultan las verdaderas razones y necesidades que hay detrás de dicha propuesta, al parecer inocente.

Sacar a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa sería un gravísimo error, la condenaría la ostracismo frente a los demás cuerpos de seguridad y defensa, sus recursos serían independientes y no necesariamente en la misma cuantía, la información de inteligencia no sería compartida de la misma manera, limitando la capacidad operacional, sin mencionar que esto no solucionaría en nada sus problemas de corrupción, al tiempo que su debilitamiento serviría a la delincuencia organizada como a la de las Farc o lo que quede de ellas.

Importante alertar también de los planes que tienen algunos con la nueva Policía que quieren conformar y que terminaría de poner la lápida sobre la Institución. Al nuevo Ministerio de Seguridad Ciudadana, presuntamente, le pretenden incluir el Viceministerio para la Reintegración, o sea que no sería tan inocente la propuesta presidencial sobre la creación de la Gendarmería colombiana con participación de guerrilleros desmovilizados.

Es decir que a la larga suma de concesiones de impunidad, entre las que están la conservación del dinero producto del narcotráfico y el control territorial, a los otrora enemigos del Estado les dejaremos mantener las armas para que supuestamente garanticen nuestros derechos, así que por favor ¡QUE ALGUIEN LLAME A LA POLICIA!

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