Qué hacer con los predios de la Séptima

9 de julio del 2019

Opinión de María Fernanda Rojas

Qué hacer con los predios de la Séptima

El pasado 4 de julio la Personería Distrital pidió al Distrito suspender la compra de predios sobre la Carrera Séptima debido a que la obra que se pensaba realizar sobre esta avenida se encuentra suspendida por un fallo judicial. Hasta el momento, según información de la Administración, se han comprometido en  este corredor $290 mil millones de pesos para adquisición predial. 

Pese a la solicitud del órgano de control, la Alcaldía anunció que seguirá con las compras y desembolsos que ya cuentan con documentos firmados. Según la Administración Distrital hay 216 predios en esta situación. Pero, por otra parte, hay 60 predios a los que les iniciaron expropiación por vía administrativa. ¿Por qué se sigue adelante con estos procesos ante la gran incertidumbre de la continuidad del proyecto, especialmente teniendo en cuenta de que se trata de propietarios que no estaban interesados en la oferta de compra del IDU? 

La expropiación por vía administrativa es un recurso que se usa cuando los habitantes de un inmueble no quieren vender voluntariamente al Distrito o no se logra un acuerdo económico entre las dos partes. Usar esta herramienta en el contexto actual quiere decir que van a sacar de sus hogares a ciudadanos que no quieren salir de ellos por un proyecto no solo impopular, sino también inapropiado para este corredor, que además muy posiblemente no se materializará. 

El proyecto de Transmilenio por la Séptima tiene múltiples inconvenientes que en el pasado he denunciado y que se derivan de la falta de un análisis de alternativas que hubiera llevado a otras opciones que sí fueran responsables con la inversión de recursos públicos. 

La obsesión del alcalde llevó al punto de licitar un proyecto con serios cuestionamientos: intervención a bienes patrimoniales sin agotar los trámites establecidos por la ley; estaciones pequeñas e insuficientes, proyectadas donde era más económica la adquisición de predios, no por razones de demanda de viajes; el mayor número de intersecciones  en una troncal; tamaños de carriles mixtos que pondrían en peligro a los ciclistas que usen la vía entre calles 36 y 100; tres intervenciones de deprimidos sin los estudios suficientes; tala masiva de árboles; e incertidumbre sobre las múltiples rutas de transporte público que usarían la vía durante los 5 años de obra y una vez finalizada esta, entre otras. Por último, el temor justificado a que el impacto negativo de la troncal convierta a la séptima en una nueva Avenida Caracas.

En buena hora las medidas cautelares de un juzgado y la actuación de la Procuraduría General de la Nación han llevado a la suspensión de este proyecto.

¿Qué hacer con los predios ya adquiridos?

Buena parte de los predios adquiridos corresponden la zona norte de la avenida, más allá de la calle 182. En esta zona los inmuebles se requerían para ampliar la vía, intervención que sí es necesaria, pero sin la troncal. Reconstruir sus andenes, ampliar la vía en el norte en los barrios El codito y Buena Vista y potenciar su carril preferencial llevándolo hasta la calle 170 son buenas opciones para este emblemático corredor. 

En otras zonas de la Carrera Séptima los espacios adquiridos pueden usarse para mejorar los paraderos del SITP zonal creando bahías, como es el caso de los predios en la calle 51 (la antigua bomba de gasolina), donde además es posible hacer un parque de bolsillo. 

Otros lotes pueden volver a venderse, pero también es posible hacer vivienda de interés social o proyectos de micro renovación urbana con muchos de ellos, procesos que podrían incluso dejar buenas ganancias a la ciudad. 

La Carrera Séptima tiene también un alto déficit de arbolado entre las calles 32 y 86.  Estos predios pueden ser una excelente oportunidad para generar espacios que ayuden un poco a suplir esta falencia. Además, para nadie es un secreto que los árboles tienen enormes beneficios e incluso valorizan sus alrededores. 

Esta es una oportunidad para hacer una corta reflexión sobre otras prioridades que no han sido abordadas en Bogotá. Puede ser este un buen momento para orientar parte de la adquisición predial hacia lotes que sean destinados a parques verdes y arbolado. Al menos el diagnóstico es claro, la ciudad necesita medidas concretas para enfrentar el cambio climático y la contaminación.

Como lo hemos dicho siempre, la Séptima necesita una intervención pero Transmilenio no es la respuesta para este corredor. La morfología de la vía y su carácter patrimonial requieren una intervención distinta que conserve la memoria arquitectónica de la  ciudad y que haga eficiente el uso de los recursos públicos. 

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