¿Qué le estará pasando al pobre Rudolf?

17 de marzo del 2018

Opinión de Ignacio Arizmendi Posada.

Periodismo

Rudolf Hommes, exministro de Hacienda y exrector de la Universidad de los Andes, economista graduado en los campus de dos universidades estadounidenses, escribe una columna semanal en los diarios El Tiempo, de Bogotá, de estirpe liberal, y El Colombiano, de Medellín, de estirpe conservadora. En ambos comenta, con espíritu franco y pugnaz, el acontecer colombiano, mostrando una sensibilidad especial frente a los temas políticos, entre otros, tarea en la que combate duramente a lo que llama “la derecha”. Eso no tiene nada de extraño ni de censurable. Todo lo contrario: ¡que viva la libertad de expresión! Para todos, claro.

Pero lo que a muchos nos sorprende es la economía de racionalidad y rigor al formular sus cuestionamientos, convertida esa economía en abundante ligereza y acomodación, inconcebible en alguien como el señor Hommes, mimado por la vida, las aulas y el establishment. Ejemplos:

● A manera de aperitivo, traigo lo que el 8 de octubre del año pasado decía en el citado diario bogotano: “El gran peligro que enfrenta Colombia no son las Farc ni la composición de los magistrados de la JEP. Es el propósito manifiesto de la derecha de hacer inviable la paz […] Se puede repetir lo sucedido al final de los 50, cuando desconocieron y sabotearon la paz acordada, lo cual tuvo como consecuencia que los conflictos armados se prolongaran otros 60 años”. Línea en la que, quince días después, en un reduccionismo desafiante y torvo, afirma sin sonrojo: “La paz vuelve a ser uno de los temas centrales de las elecciones presidenciales y va a dividir a la opinión en dos bandos, el que está a favor de ella y otro que no lo está”.

● Luego, el 5 de febrero de este año, en El Colombiano salta con esta maravilla de su imaginación: “Los que ahora somos supuestamente de izquierda queremos cambio y los que militan en la derecha no lo desean. No prometen combatir la corrupción porque tienen el respaldo de la maquinaria, no les interesa disminuir la desigualdad que es el gran problema de este siglo, o nivelar el campo para que el acceso a oportunidades sea parejo. Están a favor de rebajar los impuestos de los ricos nada más … Quieren seguir haciendo caso omiso de la otra Colombia marginada que aspira a integrarse, y como el conflicto armado les ha servido de pretexto para ignorarla, necesitan que el Eln siga cometiendo atrocidades y anhelan acorralar a las Farc para que los que dejaron las armas vuelvan a ser beligerantes”. Hombre, ¡esto no lo puede sustentar este señor!

● Pero lo transcrito no es nada al lado del bombardeo que, desde el diario antioqueño, lanzó el pasado 11 de marzo en un arranque tan desmesurado como absurdo, digno de figurar en una enciclopedia de la irresponsabilidad social. En esa fecha compuso este cuadro dantesco acerca de lo que podría suceder en este país si Iván Duque, de “la derecha”, llega a la presidencia: “Al día siguiente de su elección se encontraría Colombia nuevamente inmersa en un conflicto interno que no tendría posibilidad de resolverse sino militarmente. El Estado habría perdido toda su credibilidad y ningún otro grupo activista, guerrillero o criminal consideraría intentar o realizar acuerdos con el gobierno. La seguridad jurídica del país, que ya es más que todo inseguridad jurídica, quedaría permanentemente en entredicho. Y sería el comienzo de otra era de barbarie como la que tuvo lugar entre 1985 y 2016, que dejó un saldo de más de siete millones de desplazados y más de doscientos veinte mil muertos”. ¡Hágame el favor!

● A lo anterior agregaba con implosión apocalíptica: “El Estado colombiano adquiriría de nuevo categoría de fallido, y su gobierno sería candidato para ocupar el lugar que dejaron vacíos los de Suráfrica en tiempos del Apartheid y el de Serbia en los 80 y hoy ocupa el de Siria. Las consecuencias que esto les acarrearía a la economía y a la ‘confianza inversionista’ deberían poner a temblar a los que hoy están aterrorizados con la posibilidad de que la extrema izquierda gane las elecciones”.

Lo transcrito es un buen ejemplo de “la urgencia natural que tiene todo escritor de escribir lo que no debe”, en palabras de Agatha Christie en su “Autobiografía”.

El desafecto y la prevención enfermiza de herr Hommes por “la derecha” quizá le vienen de familia, pues su padre, un profesor alemán de cuño socialista, llegó a Colombia huyendo del nazismo, partido “de derecha”. Lo que explicaría que el exministro y exrector se imagine a “Iván el Terrible” convertido en un Hitler criollo haciendo de las suyas…

En años anteriores se escuchó mucho la canción vallenata “Miguel Canales”, de Rafael Escalona, con su célebre estribillo: “¡Ay! ¿Qué le estará pasando al pobre Migue,/ que tiene mucho tiempo que no sale?”. Viene como anillo al dedo para preguntarnos: ¡Ay! ¿Qué le estará pasando al “pobre Rudo”,/ que tiene mucho tiempo que no vale?

¡Por favor, herr Hommes, deshágase de su arsenal de bombas contra el entendimiento de los colombianos! Esté a la altura de las circunstancias y olvídese de sus fantasmas. Mejor trate de conseguir un espacio en el Canal 1 en el que produzca una serie de terror. Haría menos daño como libretista que como columnista.

INFLEXIÓN. A todas estas, Stephen Hawking ya sabrá qué había antes del Big Bang. Al conocerlo, habrá exclamado: “¡Uao! Qué cosa más simple y obvia”…

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