¿Qué pasa con Guyana?

¿Qué pasa con Guyana?

9 de enero del 2019

La reciente captura, por parte de la Armada venezolana , de un buque que pretendía iniciar exploración sísmica en la plataforma continental generada por las bocas del Río Orinoco, ha podido ser una acción normal de quienes durante años patrullaron sistemáticamente el área marina ubicada al oeste de la línea que tiene su origen en punta playa, el punto de deslinde entre Venezuela y la zona en reclamación.

Hasta que llegó al poder Chávez, la Marina preservaba esa área de nuestro territorio, pero los intereses geopolíticos de Cuba convencieron al comandante que para su estabilidad política en el poder, tenía que asegurar el respaldo de los países del Caricom en la OEA y, por lo tanto, tenía que bajar la presión sobre Guyana, siendo un paso esencial suspender el patrullaje marítimo.

Todos recuerdan cuando una corbeta venezolana detuvo al buque Tecnik Perdana en aguas venezolanas cuando supuestamente estaba realizando estudios geológicos gracias a una concesión ilegítimamente otorgada por Guyana, ya que ese país no podía delimitar áreas marinas con Venezuela hasta tanto no se resolviese la controversia regida por el Acuerdo de Ginebra de 1966.

El problema está en que cuando Guyana introdujo su solicitud ante la comisión de límites de Naciones Unidas para extender su plataforma continental hasta el máximo permitido por la convención del derecho del mar, el Gobierno venezolano no emitió públicamente su protesta, como tampoco lo hizo con respecto a las concesiones otorgadas a empresas petroleras, no solo en la zona en reclamación, sino lo que es mucho más graves en áreas marinas en las que tenemos derechos soberanos por formar parte de la plataforma continental del Delta del Orinoco.

Que ahora se detenga un buque perteneciente -o trabajando- para Exxon sería lo normal, pero la falta de observancia por parte del régimen de las normas y procedimientos del derecho internacional, hacen que para la comunidad internacional esa zona pueda ser, así no lo sea, consideradas legítimamente como pertenecientes a Guyana.

La salida lógica es el decreto para la extensión de la plataforma continental de las bocas del Orinoco o del Delta Amacuro hasta el límite máximo permitido por el derecho del mar, que en base en las características geomorfológicas de dicha plataforma, pueden extenderse hasta 300 millas de la costa; y, para no perjudicar la reclamación pendiente del territorio Esequibo, se tiene que agregar al decreto una cláusula de salvaguarda, que deje bien claro que ese decreto no afectará, ni significará una renuncia a los derechos que tenemos y que, en todo caso, han de ser resueltos con base a los mecanismos previstos en el Acuerdo de Ginebra.

La situación es ciertamente compleja, porque la irresponsabilidad del régimen en estos últimos 20 años ha comprometido la posición venezolana en la reclamación. Sin embargo, esto no es óbice para que defendamos, por lo menos, lo que inequívocamente es nuestro, como ciertamente lo es nuestra facha Atlántica.

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