¿Qué pasará con Duque?

5 de junio del 2018

Opinión de Jacobo Solano.

Jacobo Solano

La elección del domingo anterior fue clara, la ventaja que le sacó Iván Duque a Gustavo Petro fue contundente y permite avizorar que se mantendrá en segunda, a menos que pase algo extraordinario, este joven será el nuevo Presidente de Colombia, lo que genera algunas dudas e interrogantes.

A mí, Duque me parece un muchacho con buenas intenciones que podría liderar un gobierno técnico, con gente renovada que le ofrezca a Colombia una nueva dinámica para resolver los problemas que la agobian, lo malo es lo que se agrupa en torno a él, un uribismo con sed de poder y venganza, burocracia y presupuesto y esos serán quienes impongan ministerios y embajadas.

Ya imagino a Alicia Arango frotándose las manos y recibiendo hojas de vida, más ahora cuando se terminó de sumar toda la clase politiquera y corrupta que faltaba: Cesar Gaviria, con las cenizas del Partido Liberal; el partido Conservador con Hernán Andrade; Cartel de la Toga y “Jincho” Cepeda, que no se cansan de comer mermelada; ni hablar de German Vagas Lleras, Crimen Radical, que llega con Rodrigo Lara y su combo, y ahí detrás, los clanes regionales que se han robado el presupuesto de ciudades intermedias y pueblos; un error de Duque, si quiere pregonar una nueva forma de hacer política, recibir esta escoria, envía un mensaje de todo vale, que hace fácil imaginar cómo será su gobierno.

Pero más allá de todas esas alianzas, a las que estamos acostumbrados, se nota un cambio en el electorado, los casi 10 millones de votos de Petro, Fajardo y De La Calle, presentan un votante nuevo, al que no le gusta la corrupción, preocupado por el medio ambiente y los procesos de meritocracia; el regreso el uribismo al poder, asusta a un gran sector de la población que conoce sus posiciones extremistas, sobre todo en el tema de la paz, porque le viene una muy dura prueba, puede echar al traste todo lo que se hizo en el gobierno Santos que, si bien no fue lo mejor, ha contribuido a bajar los índices de violencia en algunas zonas del país.

Con Duque lo que viene es la mano dura de Uribe e implica sangre y fuego, que aunque recuperó a Colombia en una época, ya pasó y dejó muchas víctimas en falsos positivos y en la misma fuerza pública; también regresarían las fumigaciones con glifosato como eje de una fracasada política antidrogas y así, muchas otras políticas que no pegan con el estilo fresco de Duque; por lo menos hay buen futuro para la economía naranja, espero que eso no sea bla, bla de campaña.

¿Se prestará Duque para perseguir a Santos? ¿Qué pasará con los procesos de Álvaro Uribe, se vendrá un nuevo enfrentamiento con las altas Cortes? ¿Tirará el proceso con el ELN a la basura? ¿Qué hará con las políticas públicas de género, será un paso atrás por influencia de Monseñor Alejandro Ordoñez y la reverenda Vivian Morales?

Ojalá Iván Duque entienda que la responsabilidad histórica es con Colombia, no con Álvaro Uribe y todos los políticos sinvergüenzas que lo rodean.

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