Recomendaciones para una ¡gula afrodisiaca!

26 de noviembre del 2010

Mi fuerte no es precisamente la cocina. Me invitaron a comer unos amigos especialistas en comidas gourmet para que les diera mi veredicto sobre “el banquete” que me ofrecerían esa noche. Uno de los invitados era un chef muy reconocido, al cual yo no conocía, Sebastián Sánchez, diestro en comestibles afrodisiacos.

Me sorprendió llegar y encontrarme la casa ambientada con velas, oliendo a vainilla, con la chimenea prendida, con ramas de eucalipto y con la mesa puesta en la mesa de la sala, rodeada de cojines cómodos y por un ventanal que daba al jardín con una iluminación especial dirigida hacia las ramas de los árboles, que les daba un aspecto imponente. Pregunte el porqué de tanto romanticismo y me contestaron que se trataba de una “cena afrodisiaca”. Después de poner en claro (muerta de la risa nerviosa) a que se referían, me dieron una lista de cosas, recomendaciones y pasos que intento recordar y compartir con ustedes en este artículo.

Existen alimentos que por su composición producen cambios en el cuerpo, aumentan la libido, el instinto y el apetito sexual, porque hasta por sus formas despiertan la imaginación y juegan un papel importante de acuerdo a la conexión que se tenga con la pareja y a la capacidad “morbosa” de cada uno de los integrantes.

La lista afrodisiaca que me dieron incluye lo siguiente:

Picante (principalmente el chile), ajo (asegurarse que a la pareja le guste), espárragos, ostras, mejillones, chontaduro, ceviches, jengibre, caviar iraní, chocolate, anís, albahaca, higos, miel, zanahoria, plátanos, aguacate, pistachos, almendras, mostaza, rúgula, eneldo, salvia, menta, perejil, calabaza, hielo y salsas de consistencia lechosa (como la holandesa, bernesa, inglesa, moon ray, muselina, Bianca de queso).

Una vez se ha decidido hacer la comida “atrapadora” utilizando alguno o algunos de los ingredientes anteriores se procede a generar un ambiente acorde al propósito principal y esto fue, si mal no recuerdo lo que insinuaron:

1-    Pida una cita días antes del “evento” para exfoliarse la piel (microdermoabrasión) y aplíquese una crema revitalizadora que a la vez sea humectante y rica en antioxidantes para que la piel expuesta este radiante. (Consúltenme para más detalles).

2-    Escoja alimentos desiguales, con esto me refiero a los poco convencionales, de diferentes tamaños, diferentes texturas, diferentes colores y de buena calidad. (Prohibidas para estos casos las comidas pesadas como las que tienen mucho queso o los fríjoles por ejemplo).

3-    Ambiente el sitio de la comida con velas, velones, aromas, inciensos y flores con fragancia (jazmines, gardenia, etc).

4-    Trate de elegir un menú que no requiera cubiertos con el fin de que en el ritual se facilite compartir los bocados, dándole valor a untarse o a chuparse los dedos.

5-    Lleve ropa suelta y cómoda, ojala una túnica si tiene, para que la piel quede a la vista y se incite el sentido del tacto.

6-    Si es usted quien cocina, utilice delantales sin costuras y fáciles de quitar.

7-   La luz debe ser tenue para despertar los otros sentidos: gusto, tacto y vista, así se optimiza el núcleo de atención.

8-   La música (estimulante del sentido del oído) no debe distraer. Prefiera la instrumental, jazz, bosa nova, clásica o bandas sonoras.

9-    Prefiera el vino. Se recomienda el rosado por la atracción que genera su color, la champaña porque las burbujas producen una sensación especial, o la sangría de pétalos de rosa. Estos tres nos permiten jugar con el movimiento en el vaso y relajan. Evitar las bebidas espirituosas (con alto contenido alcohólico) como el vodka, el whisky y/o la  ginebra pues producen efectos secundarios indeseables para el cortejo.

10-           La clave para crear un plato que estimule los sentidos está en combinar productos de sabores fuertes, que contrasten entre sí. Debe montarse y adornarse con un toque de “picardía”, dándole vuelo a la creatividad.

11-          De postre se sugiere el turrón de alicante o los mazapanes porque contienen almendras que inducen la pasión o frutas como las frambuesas y fresas porque invitan al amor. Pueden mezclarse con chocolate, denominado el “alimento de los dioses” que además es un proveedor de energía.

12-           Servir café invariablemente, para poder permanecer “despiertos”.

13-     Tener a la vista libros sugestivos como Afrodita, Nubes de Abril, El Rompecabezas de Una Carta de Amor, El Amante de Lady Chatterley o El Túnel del Amor. (Dime qué estás leyendo para saber quién eres y qué quieres).

14-           Utilizar un lenguaje adecuado: informal, coloquial, sensual, con miradas y palabras que encanten (no me dijeron cuales son).

15-           Ideal comer en una mesa informal y bajita que no requiera sillas

16-           Indispensable tener una hielera llena sobre la mesa.

17-           Consejos extras: Evitar el frio de las noches, teniendo prendida la chimenea que nos trasmite calor, y/o una cobijita de avión a la mano, aromatizar la ropa (¿interior?) con hierbas refrescantes como la hierbabuena, seleccionar una vajilla liviana y usar perfumes cítricos.

El dato que más me descresto no solo por lo sencillo de la receta fue el de la sangría de pétalos de rosa. Aquí va la “fórmula”: Machacar los pétalos de rosa con azúcar, mezclarlos con Chardonnay, agregar finas rodajas de naranja, limón y piña. Servir en una copa especial y ponerle pétalos de rosa por encima.

Espero que amplíen su imaginación y disfruten estas sugerencias, que sumadas se convierten en un estilo novedoso (al menos para mí), que no solo despiertan las más altas pasiones sino que “rompen” el hielo. (¡Me cuentan!)

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