Re-Constituyente habrá que tomar

18 de junio del 2013

¿Para qué una reforma al sector agrario si podríamos tener una Asamblea Nacional Constituyente en la que todo se cambie?

En muchos casos de enfermedades graves, los doctores no se ponen de acuerdo. Unos diagnostican una cosa y otros otra y cuando, por fin, coinciden en el tipo de mal que tiene el paciente, recomiendan tratamientos diferentes.

Algo parecido pasa en nuestro país; se encuentra en un período de diagnóstico y hay visiones tan distintas que difícilmente los médicos tratantes harán las mismas recomendaciones. Para unos la enfermedad es la guerra y hay que pararla a como dé lugar. Santos, el jefe de los médicos tradicionales tiene ese concepto y  recomienda un purgante con sabor a sapo crudo. El remedio es simple pero maluco: engullir batracios para acabar el conflicto, porque la paz es la salvación.

Otros, alternativos, dicen que la guerra es apenas un síntoma, porque la verdadera enfermedad es la inequidad social. Es más, están convencidos que los tratamientos de choque son necesarios, para que el cuerpo enfermo de la sociedad reaccione. Eso sí, no aceptan que después de años de aplicar este “remedio” lo que han conseguido es recrudecer los síntomas y enfermarnos más.

Finalmente hay unas opiniones externas más radicales que desde otra concepción ideológica coinciden con el tratamiento de choque, y recetan más guerra. Estos últimos especialistas buscan, no eliminar la enfermedad, sino acabar con los agentes trasmisores del mal. A Colombia la han tratado por años con la misma metodología y nada que sana, pero los trasmisores de la enfermedad continúan allí, son como mosquitos, matan uno y salen tres.

Ahora por fin, médicos tradicionales y alternativos se han sentado a analizar conjuntamente cuál sería el tratamiento adecuado. Eso ya es un logro, no pelear más por el tipo de enfermedad que padece el país y concentrarse en la sanación. Para esto empezaron por discutir cómo atacar uno de los síntomas más evidentes, el tema del agro. Después de muchos meses llegaron a un acuerdo sobre el tipo de medicina que le darán a nuestro empobrecido campo. Eso sí, ese remedio tendrá que esperar hasta que se analicen los demás males.

Acordado el tipo de menjurge que le darán a lo agropecuario, pasaron a estudiar una medicina más de fondo, un re-constituyente total, que haría que el organismo social se reorganice y establezca nuevas maneras de trabajar. Está bien que estudien esto, pero dejan la sensación de ser un poco desordenados. ¿Para qué se gastaron seis meses hablando de la curación del campo cuando ahora discuten un tratamiento más profundo que, de resultar aprobado, haría innecesario el primero? ¿Para qué una reforma al sector agrario, a la tenencia de la tierra, a la productividad del campo, a las reservas naturales, si podríamos tener una Asamblea Nacional Constituyente en la que todo, absolutamente todo, se cambie?

Eso es tanto como mandar a pintar las paredes de un local que va a ser derrumbado para remodelación. ¡Un desperdicio!

Para mí, que habría que empezar por ese re-constituyente total que permita incorporar todas las visiones sobre todos los aspectos de esta enfermedad colombiana. Así nadie sepa cuál es el diagnóstico, parece más apropiada una medicina que enfrente todos los problemas de una vez y no desgastarnos en pildoritas asiladas para cada uno de los síntomas. Lo mejor sería tragarnos la re-constituyente de una vez. Y de paso nos ahorramos tiempo y peleas.

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