¿Reelegir el apaño?

22 de mayo del 2013

Santos pasó de ser un hombre astuto y sagaz, a un bribón, mentiroso, y fiel practicante de la dualidad política. / Columna de Guillermo Rodríguez.

Después de las declaraciones del gobierno, de su interés de reelegirse o de su interés de reelegir sus políticas, surgen varias dudas. También se lee de manera clara el temor que tiene el presidente Santos de no ser reelegido, su impopularidad a todas luces y las ganas de tener gobernabilidad esparciendo la mermelada en el Congreso lo demuestran.

La institución de la reelección es la posibilidad que tiene un gobierno que ha sido coherente, consistente, efectivo, eficaz y eficiente, de recibir como premio de la ciudadanía la posibilidad de seguir gobernando los destinos de una sociedad, aparte de ser una institución de continuidad de las políticas públicas, también es el fenómeno jurídico y político que permite ver el periodo presidencial para el caso colombiano, de ocho años. Claro está con el ejercicio refrendario por parte de los ciudadanos sí están de acuerdo en que ese gobierno y esas políticas continúen.

Santos pasó de ser en ocho años de un hombre astuto, sagaz  y pocamente vergonzante virtuoso; a un hombre reconocido en el consiente colectivo como bribón, mentiroso, y fiel practicante de la dualidad política, valiéndose de sus más cercanos colaboradores. Ejemplo de ello es que mientras habla de política de paz, de proceso de paz que aunque no avanza en nada todos los días lo anuncia, promueve para la banda terrorista de las Farc impunidad y elegibilidad, dando un mensaje erróneo a las nuevas generaciones, en donde es claro el “delinquir paga”; por otro lado, con su ministro de “guerra” envía un mensaje obtuso de persecución contundente a la misma banda terrorista, acciones tácticas con bajas importantes y un sin número de incautaciones de material de intendencia y drogas listas para ser comercializadas.

Esas dualidades o evidentes abusos de su posición de jefe de gobierno, no solo muestran su bipolaridad en política de paz, si no su maquiavélico interés de confundir a la opinión pública, al ciudadano desprevenido que poco entiende de los ires y venires de la “alta política”. Y es que no sobra aclararlo. Por un lado, un gobierno haciéndole fuerza a las Farc, situación que le ha pasado factura al gobierno tratándose de popularidad y aceptación; y por el otro lado el ministro Pinzón dando fuertes declaraciones en contra de la criminalidad, el narcoterrorismo y las graves faltas al derecho internacional humanitario, esto a ojos de cualquier desprevenido registraría, “que gobierno tan preocupado por la seguridad de los Colombianos”.

Si otras fueren las condiciones, hasta el más iletrado de los colombianos caería en el juego, al que el gobierno pretende inducir a los ciudadanos más desprevenidos, y en muchos casos tantos que son manipulables con simples anuncios, para no mencionar las 100.000 casas que presuntamente no construyo el gobierno sino que de manera habilidosa le compró a las cajas de compensación, y que hoy entrega pavoneándose buscándose el favor electoral de los más desposeídos.

Tan impopular es este gobierno que en la última entrega de viviendas que hizo el ministro Vargas lleras, en rueda de prensa ante los ojos de millones de espectadores la favorecida por esta microvivienda, agradece de manera infinita al todo poderoso, y al gobierno, a lo que el ministro de manera audaz le pregunta, ¿Quién es el Presidente? Partiendo que la beneficiaria agradeciera a Juan Manuel Santos, y adivinen la respuesta de la señora, sí: “Álvaro Uribe”, fue diciente la cara del Ministro ante las cámaras de periodistas y asistentes, y es que no es para menos, millones de colombianos no saben quién es Juan Manuel Santos. ¿Y así pretenden reelegirlo?

Está claro que Santos está pensando en reelegirse, pero también tiene en su cabeza las encuestas y su poca aceptación y popularidad, y es ahí donde juega el propósito de unificación del partido liberal y cambio radical, la salida de Vargas lleras y el frío cálculo de sus anuncios “reelegir estas políticas”, evidencian la situación. La pregunta es ¿cuáles políticas pretende reelegir? ¿Pretende el favor popular en las urnas otra vez, con las políticas que se eligió y nunca ejecutó?

En el adagio popular se dice : “al marrano no lo capan dos veces”, y de eso sí aprendimos los colombianos, Santos llegó en hombros a la presidencia por cuenta de unas políticas públicas que trajeron desarrollo, seguridad e inversión, y claramente estas no son las que aplica el actual gobierno, no hay coherencia y esto en política es fundamental.

Por lo pronto, sabemos que si es por políticas Santos no se reelegirá, por obras tampoco, por coherencia menos, lo único que para algunos es apoteósico y espectacular, es en ser el único colombiano en capacidad de engañar a 9 millones de colombianos y a un hombre tan coherente, inteligente y claro como lo es Álvaro Uribe Vélez, y esto para muchos no es mérito para ser reelegido, por lo menos para mí, no.

@g_rodriguezm

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