Referendo revocatorio y por la salud ya… por el poder ciudadano

13 de julio del 2012

En este momento histórico la ciudadanía se juega, como nunca antes, su propio destino y legitimidad. Al mismo tiempo mide su real capacidad como protagonista efectivo de su condición soberana en la vida democrática del país, en una especie de “segundo grito de independencia”, que pasa por imponer de manera directa las sanciones políticas que […]

En este momento histórico la ciudadanía se juega, como nunca antes, su propio destino y legitimidad. Al mismo tiempo mide su real capacidad como protagonista efectivo de su condición soberana en la vida democrática del país, en una especie de “segundo grito de independencia”, que pasa por imponer de manera directa las sanciones políticas que el Congreso corrupto merece: revocatoria ahora o nunca.

Este Congreso ha sido incapaz de encarar los problemas básicos del país en materia de justicia, así como de contener el genocida modelo de salud, para solo mencionar algunos temas. El Congreso, tratando de regular el tema de la justicia terminó quebrando los pilares del Estado Social de Derecho, y rompiendo los principios y valores inspiradores del pacto social colombiano. El Congreso estafó a sus electores y al país, y vulgarmente se robó el Estado Social de Derecho.

Frente al desafuero de la reforma a la Justicia resultante del nefasto conciliábulo de los poderes públicos, con Fiscalía y órganos de control a bordo, que acabamos colectivamente de sepultar, solo el constituyente primario, la ciudadanía activa, puede imponer una sanción de la magnitud del daño causado, es decir un castigo que oigan nuestras futuras generaciones, y les sirva a su vez de ejemplo: revocatoria del mandato ya.

En un sistema democrático el pueblo elige a sus parlamentarios y funda un Estado, define estructura y composición de su organización político administrativa, aparato judicial, estructura y funcionamiento de los órganos de control. Es claro que con mayor razón, en un Estado Social de Derecho, de democracia participativa y soberanía popular le es dado a la ciudadanía autoconvocarse y revocar el Congreso, mucho más cuando la institucionalidad fundante se halla gravemente amenazada por el constituyente derivado de elección popular –Congreso- abusando de manera extrema del ejercicio del mandato conferido por sus electores para representar la sociedad entera, y velar por la primacia del interés general en forma tan extrema que amenaza gravemente no solo los principios y valores de la Carta sino que desafía la vigencia del Estado Social de Derecho. La ciudadanía, frente a este “golpe de estado parlamentario” tiene la potestad suprema para evitar que este atropello institucional se repita, por lo que precisa mediante la revocatoria del mandato apartar de la conducción del Estado al Congreso por la amenaza pública que constituye para la sociedad. De esta forma podrá intentar reencausar los poderes públicos a fin de salvar de la destrucción del Estado Social de Derecho, el contrato social.

Respecto del referendo derogatorio, el Registrador solo podrá contar las firmas —si es que este oficio no le sigue quedando grande—, no puede seguir emitiendo conceptos sobre su fondo, dado que el control constitucional de un referendo constitucional le compete de manera privativa a la Corte Constitucional, y única y exclusivamente por vicios de procedimiento. Ni siquiera la Corte puede tocar el contenido de tal iniciativa ciudadana contenida en el artículo 103 de la Carta. Cualquier intervención del Registrador sobre el contenido y alcance del referendo no es más que diatriba politiquera, por fuera del marco regulado de funciones que le competen. La Constitución en ninguna parte prohíbe la revocatoria del mandato para congresistas y la misma ley 134 habla en su artículo primero que tales mecanismos de participación ciudadana se regulan sin perjuicio de otros como el que soberanamente por urgencia o legítima defensa democrática nos convoca, nos compele, socialmente nos obliga.

De la esfera del poder soberano del constituyente primario, que es la ciudadanía, como fuente suprema de toda autoridad, puede no solo derivar la elección de sus representantes sino la revocatoria del Congreso, que hace parte de la espina dorsal de la Carta. Quien elige puede revocar el mandato y el parlamento colombiano frente a una quiebra sin precedentes del pacto político, por lo que nos es legítimo autoconvocarnos como ciudadanos(as) a referendo constitucional, a efecto de ejercitar su poder soberano y restituir el orden frente a la amenaza del poder constituyente derivado en manos de un Congreso ilegitimo y amenazante que aún conserva las llaves de la producción de leyes y reformas del país que amenazan en convertirse en la nueva coraza y herramienta de coacción de los restantes poderes públicos para preservar su ya larga cadena de impunidad.

Frente a circunstancias extremas donde la vigencia de una sociedad democrática gravemente amenazada como lo está por cuenta del desafuero de sus poderes públicos, y particularmente de aquella corporación pública de elección popular, el Legislativo, es para el constituyente primario o ciudadanía no solo un derecho sino un deber convocar a nuevas elecciones, para recomponer la legitimidad del órgano deliberante, restablecer el equilibrio de poderes y su sistema de pesos y contrapesos, para restablecer la viabilidad misma de la República.

La ciudadanía colombiana como constituyente soberano no precisa regla constitucional que le explicite sus potestades, porque de suyo las posee, incluirla es solo una reiteración. El poder fundante de la ciudadanía rebaza la posibilidad de simplemente votar, elegir y ser elegido, sino lleva ínsita la de ser revocado democráticamente, para recomponer democráticamente los poderes públicos, y más cuando se siente válidamente defraudado, y amenazado por el abuso institucional contra el país entero. No seremos nosotros quienes revoquemos el Congreso, son los congresistas quienes se autorrevocaron en la medida que traicionaron el mandato otorgado por la población que —regular o irregularmente— les eligió. La revocatoria de su mandato por parte de la ciudadanía no será otra cosa que la refrendación de la ilegitimidad extrema de que los parlamentarios han dotado el foro democrático, pervirtiendo toda la rama deliberante del poder público.

Creemos igualmente que un referendo es ante todo un mecanismo de convocatoria ciudadana, que en manera alguna puede ser sustituida por actores electorales. Carece de sentido que un parlamentario convoque a referendo, no así que se sume a un referendo. El Congreso no se va a autorevocar o autodisolver, pues no tiene la dignidad ni pudor que ello exige. Por tanto, es este el turno de ciudadanos(as), organizaciones sociales, cívicas y populares en toda su radiante diversidad las llamadas a protagonizar este tránsito hacia una sociedad civil activa, deliberante y vigilante, insustituible, esto es irrevocable.

Castigar el Congreso no solo es revocarlo, sino imponerle unas sanciones complementarias como el desmonte de los privilegios salariales, prestacionales y de seguridad social, y sobre todo derogar el acto legislativo 1 de 2011, que fue el orangután madre de la reforma a la justicia que aún sepultada esta reforma se mantiene vivo, y ha introducido una reforma a la perdida de investidura por parte la “Unidad Nacional”.

La revocatoria del mandato de los congresistas que traicionaron al país, permitirá abrir espacios para un nuevo Congreso donde se representen de manera real los intereses y problemas en materia de salud, educación, justicia, servicios públicos, entre otros. Por otro lado, se considera importante que este referendo revocatorio capaz de contribuir de manera concreta en resolver uno de los problemas centrales de los(as) colombianos(as) como es el de salud, mediante la inclusión en el referendo de una pregunta sobre su derogatoria, tema sobre la cual se estructura un sólido y amplio consenso nacional: el desmonte del actual régimen de salud consagrado en la cada vez mas genocida ley 100 de 1993.

Los puntos del Referendo por la revocatoria del Congreso Ya y el régimen de seguridad social son:

1. Revocatoria del Congreso actual, convocándose a nuevas elecciones;

2. Derogatoria de privilegios de salariales y prestacionales del Congreso;

3. Derogatoria del Acto Legislativo 1 de 2011, por medio del cual se eliminó el conflicto de intereses de parlamentarios, lo cual permitió aprobar la reforma a la justicia, y dejó la puerta abierta para futuras reformas de igual o peor talante;

4. Derogatoria de la ley 100 del 93, esto es del inoperante régimen de seguridad social.

Convocamos a la marcha del 19 de julio

Castiguemos los congresistas y al mismo tiempo hagamos ciudadanía y sentemos los pilares para abordar por esta vía democrática, y pacífica.

 Contra la corrupción y por la salud convocamos a la marcha del 19 de julio

Por una Colombia participativa, incluyente y justa, y libre de corrupción…

Pablo Bustos S.

Comité de Promotores

Referendo Revocatorio y por la Salud ya

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