Reflexiones políticas del debate electoral

9 de noviembre del 2019

Por: Roger José Carrillo.

Reflexiones políticas del debate electoral

La percepción negativa que se tiene sobre las instituciones democráticas y los partidos políticos ya sea a través de las encuestas, las votaciones y a través de la abstención, nos conducen a indagar cuáles son los elementos que explican el estado actual de los procesos políticos en Colombia y de qué manera influyen en el comportamiento y accionar de los partidos políticos, en la consolidación o debilitamiento de la democracia en nuestro país. En ese sentido, podemos señalar unas consideraciones a tener cuenta para explicar los retos democráticos y su relación con la crisis de los partidos políticos.

No hay duda que los resultados del último proceso electoral, pueden ser el inicio de un colapso próximo en los partidos políticos tradicionales; los grandes ganadores de la jornada del 27 de octubre fueron la Alianza Verde y los partidos alternativos o independientes, todos de izquierda o centroizquierda. Ganaron 6 de las 7 principales capitales del país: Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cúcuta y Cartagena, y, con la excepción de Barranquilla, también avanzaron en muchas otras ciudades como Villavicencio, otrora cuna de la retaliación antisubversiva.
Los partidos tradicionales presentaron unos resultados muy pobres en todo el país, y por obvias razones, cada partido trató de rescatar el máximo de elegidos en coaliciones para cobrarlos como triunfos de su haber. Teniendo en cuenta este planteamiento, los resultados fueron los siguientes: Cambio Radical ganó en 16 gobernaciones en coalición, 5 con candidatos propios. Los liberales, ganaron 15 en coalición y pueden acreditar como propias también 5. Igual ‘la U’ que participó en 15 en coalición, pero puede reclamar claramente 3, y el Partido Conservador, que adelantó coaliciones en 15, ganó en 6.

Pasados 15 días, y tras realizar el respectivo proceso de catarsis, la conclusión es que el real inconformismo con los partidos políticos gira entorno al rechazo con las formas tradicionales de hacer la política. La práctica ha demostrado la falta de representatividad que tienen los partidos frente a las realidades y necesidades de los electores. Además, las estructuras partidarias son cada vez más burocratizadas y dependen de la dirigencia de turno, de tal forma que no aseguran identidades colectivas y mucho menos crean sentido de pertenencia entre las bases y militantes.

En estos antiguos modelos electorales, el elector genera apatía a aquellos partidos políticos que aún conservan la atracción por el discurso abundante, redundante y proclive a la exageración de las ideas y los propósitos. Esto suele ocurrir sobre todo en campañas electorales, donde los candidatos tradicionales, asumen todo tipo de compromisos con el electorado, para luego no sólo incumplir, sino hacer exactamente lo contrario, por cuenta de las realidades de la acción pública.
La academia lo ha advertido en sus disertaciones, y politólogos como Jorge Lazarte y Jorge Urrea hacen referencia a estas anacrónicas formas de hacer política, como “catch-all party” o “partido atrápalo todo”, (Término acuñado por Otto Kirchheimer en 1966) que devalúan el discurso político haciéndolo sospechoso y detestable, abriéndole campo a tercerías caudillistas que al no encontrarse en una disciplina de partido, cuentan con un abundante material para innovar en las propuestas, formas y contenido, aplicando teorías selectivas de reclutamiento en su entorno, a través de las llamadas “Nuevas Ciudadanías” más proclives a la movilización que a la disciplina.

No podemos olvidar, que el país está permeado por una cultura corrupta que galopa rampante, que no tiene sesgo y se encuentra presente en todo el prisma del espectro político colombiano, de izquierda a derecha pasando por el centro. Esto sin lugar a dudas ha sido aprovechado popularmente por figuras tan mediáticas como Claudia López, quien se adjudicó una lucha independiente y propia contra este flagelo, y tras la importante votación en la consulta anticorrupción del año pasado, manteniendo un discurso similar, logró llegar al Palacio de Liévano, con una votación superior al millón de votos.

La comunicación y el marketing político se renovaron a partir de las redes sociales; los medios de comunicación, las ideas y el acercamiento al ciudadano, hacen parte de los cambios necesarios para masificar el mensaje; un mensaje moderno, incluyente y acorde a los cambios sociales y económicos globales.
Sin duda alguna, hay crisis de ideologías políticas, los partidos tradicionales tienen que reinventarse y ponerse a tono con la modernización tecnológica y con las demandas ciudadanas; la historia nos ha demostrado que, en los momentos de crisis, las instituciones tienen dos opciones; se fortalecen o desaparecen, es el momento de actuar y demostrar que la disciplina y la historia también se pueden transformar de la mano de la modernidad, guardando la coherencia pero entendiendo que las teorías evolutivas se aplican en la política… Sobrevive siempre el más fuerte.

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