Rendiciones de cuentas

28 de marzo del 2011

La Familia Moreno Rojas ha estado muy activa por estos días. Mientras el senador Iván Moreno rendía cuentas ante la justicia y la Procuraduría por su presunta participación en el “Cartel de la Contratación” de  Bogotá, su hermano el alcalde Samuel participaba en el ejercicio anual de rendición de cuentas de su administración en un masivo evento realizado el pasado jueves y convocado por la veeduría distrital.

Son dos eventos de naturaleza distinta pero conectados inevitablemente por un cordón umbilical. El primero es una comparecencia ante la justicia y los organismos de control que puede terminar en una sanción disciplinaria, fiscal y penal. El segundo, es un balance de una obra de gobierno que entró en su etapa final que puede terminar en un duro castigo político para el Alcalde y su partido.

Y digo que están unidos por un cordón umbilical para señalar que uno y otro episodio se determinan mutuamente. Parecerá atrevido decirlo pero es evidente que la rendición de cuentas del Alcalde no se limita a lo dicho por él en el Palacio de los Deportes el jueves pasado. De lo que estamos enterándonos en las largas audiencias de Miami y Bogotá es la otra parte, nada despreciable, de la rendición de cuentas de su mandato.

La Veeduría Distrital rajó a Samuel en movilidad, seguridad y vivienda. Le reconoció su buen desempeño en educación, empleo, salud y seguridad alimentaria. Parece que Samuel pudo mantener y consolidar en esos frentes la fuerza inercial que el aparato público distrital traía en esas materias, aunque hay voces que advierten una clientelización desbordada de la política social distrital.

Aceptemos, como no la ha hecho la administración distrital, que el deterioro de los indicadores de seguridad de la capital corresponde a la intromisión de fenómenos nacionales como la presencia de estructuras delincuenciales asociadas a las Bandas Emergentes. Bogotá, por ejemplo, por debajo de Barranquilla registra hoy 23 homicidios por cada 100 mil habitantes, cuando Lucho en el 2007 la dejó en 18. Aceptemos que el incumplimiento de las metas en vivienda del Plan de Desarrollo de Samuel obedece al déficit de tierra urbana o a limitaciones estructurales de la política nacional de vivienda. Aunque es bueno recordar que la responsabilidad en la expedición de planes parciales y la implementación de las operaciones de renovación urbana, escenarios adecuados para construir una ciudad compacta que ayude a resolver el déficit crónico de vivienda de interés social y prioritario, es competencia del Distrito.

El asunto crítico que conecta una cosa con otra está en movilidad. Los retrasos en las obras de la III fase de Transmilenio y los problemas en la adjudicación y ejecución de los contratos de mantenimiento de la malla vial comprometen a los más importantes protagonistas de este triste episodio de corrupción de Bogotá. El verdadero drama de Samuel es que cada retraso en las obras está relacionado con el entramado delictivo que se construyó alrededor de la contratación. Y para mayor dramatismo, Iván aparece mencionado, comprometido y rindiendo cuentas.

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