Los riesgos de la polarización

12 de julio del 2016

Nunca desde las épocas de la violencia, hemos estado tan divididos.

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La polarización es una de las leyes de la política. Enfatizar las diferencias es una de las claves para poderse posicionar en la opinión con un mensaje. Pero con frecuencia la polarización se desborda y puede llevar a una radicalización de los mensajes, que incluso pueden conducir a la violencia. Demasiados ejemplos confirman que cuando una sociedad se divide en exceso, es difícil volver a generar los tipos de consensos que son necesarios para lograr el desarrollo económico y una estabilidad social.

La situación actual de Estados Unidos y España debería hacernos reflexionar. Los estadounidenses enfrentan una campaña presidencial en unas circunstancias anormales para esa democracia que ha hecho del consenso una de sus características primordiales. La disputa entre Donald Trump y Hillary Clinton parece no tener límites. Hay acusaciones personales fuertes y una evidente antipatía que se refleja en el tono de las intervenciones de los candidatos. Cualquier hecho es utilizado por las dos campañas para atacarse como sucedió recientemente con los hechos de violencia en Dallas. Trump acusó a los demócratas de ser débiles con la criminalidad y Clinton señaló a Trump de ser el responsable del odio que se intensifica entre la población negra y las fuerzas de policía.

España es una democracia bloqueada. La polarización ha llegado al punto de dejarlos sin gobierno por cerca de 8 meses. Ni la derecha ni la izquierda tienen la capacidad de aglutinar suficientes votos para poder gobernar. Peor aún, en los dos bloques hay profundas divisiones internas que hacen aún más difícil conformar un gobierno.

Mientras esto sucede la opinión pública culpa, con razón, a los políticos que parecen incapaces de asumir los retos y atender las necesidades del electorado. En Estados Unidos ninguna de las opciones produce tranquilidad. Trump ha demostrado ser un hombre de lengua irresponsable mientras Clinton confirma que es una mujer sin escrúpulos y con serios cuestionamientos éticos. En España, el gris Mariano Rajoy no convence y las opciones que incluyan al irresponsable Pablo Iglesias de Podemos generan miedo.

Colombia ha ido recorriendo el camino de la polarización. Nunca desde las épocas de la violencia, hemos estado tan divididos. El gobierno y la clase política, soldada a punta de presupuesto, cuentan con el apoyo masivo de la prensa capitalina y de los gremios. Pero la opinión pública califica con dureza al presidente y su gobierno considerados como mediocres.

La fractura del país cuando debe enfrentar el difícil post- conflicto, es el escenario ideal para caer en una tentación populista.

Miguel Gómez Martínez

Asesor económico y empresarial

migomahu@hotmail.com

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