Río Guatapurí, Caudal de sueños

2 de febrero del 2016

el Guatapurí se acaba yvivimos en una ciudad acostumbrada al derroche de agua.

Un proyecto que nació cuando era un niño y recorría el Guatapurí, desde la Mala Bajá hasta el Barrio Sicarare, con mi honda y la mochila llena de piedras para cazar y luego bajar por sus aguas en neumáticos con mis amigos, comiendo algarrobas, guásimos y mangos. Siempre pensé que era necesario aportarle algo al río que nos da todo en Valledupar, adquirí sin querer un experiencia que me marcó y complementé con los recorridos por los pozos como fotógrafo e investigador en la zona de Sabana Crespo, Guatapurí y Chemesquemena y las partes altas, hablando con sus pobladores y conociendo de primera mano los problemas que padecen. Por todo lo que representa,decidí visibilizar su exuberante belleza, pero también la crisis que lo agobia y lo tiene al borde del colapso sin que se haga nada, o siendo justo, muy poco. La Sierra Nevada en la actualidad solo conserva  el 15% de la nieve que poseía en 1850; es el glacial  de Colombia que más ha perdido área de nieve en los últimos 30 años y de ahí proviene el agua de nuestro río, hay que pasar de la retórica a la práctica con un Plan de Ordenamiento de la Cuenca Hidrográfica y complementarlo con campañas de reforestación y protección, urgente.

El proyecto Río Guatapurí, Caudal de sueños, inició con la presentación del libro en edición de lujo en abril del año anterior y continuó con la exposición colgada en enero y febrero en el Centro Comercial Guatapurí, que junto a la firma Conconcreto han hecho posible estos avances. Pero se requiere la fortaleza institucional para desarrollar un plan que se masifique, genere una nueva cultura ambiental y arroje resultados contundentes en un río secuestrado por cultivadores que se aprovechan de sus aguas, perjudicado además por la tala de árboles en su nacimiento, contaminación por basuras y herbicidas, asentamiento de barrios marginados, extracción de arena y piedra,construcciones a menos de 500 metros de su cauce y acumulación de  escombros, arrojados por  vehículos de tracción animal. Cuando llega el verano, el caudal del río disminuye casi en un 80%, una imagen sombría y desoladora que debemos erradicar. La exposición y el libro son un grano de arena, solo una pequeña parte de un gran objetivo que le apunta a la conservación, partiendo de la nuevas generaciones, ojalá desde la institucionalidad y con nuestros impuestos se pueda continuar con el proyecto para que la exposición sea itinerante, disponible para todos los colegios, que los estudiantes puedan tener una edición didáctica de bolsillo para que se familiaricen con el río, acompañado de campañas ecológicas, conferencias, murales, concursos de pintura, visitas guiadas y senderismo. Hablar sobre el río es muy taquillero y los mandatarios siempre lo tienen presente en el discurso que da votos, pero poco se hace, la nueva visión del alcalde Tuto Uhía es orientar los esfuerzos a salvar el río, pero ojo, no es metiéndole motos de agua como se va a salvar, este tipo deespectáculos, aunque le guste a la gente, contaminan y son perjudiciales para las pocas especies que lo habitan, en especial la nutria del Guatapurí, en peligro de extinción, es apática al ruido y se estresa con esos motores, me sumo a la protesta del cantante Chabuco, otro guardián del río, que prendió las alarmas para que estos espectáculos no regresen a Hurtado. Hay mucho por hacer, el Guatapurí se acaba yvivimos en una ciudad acostumbrada al derroche de agua.

@JACOBOSOLANOC

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