¡Rueda de prensa con Dios en Bogotá…!

31 de agosto del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi Posada.

¡Rueda de prensa con Dios en Bogotá…!

Como sucede en la Biblia, la invitación a los periodistas les llegó en un sueño, y recibieron la orden de un arcángel de “no contarlo a nadie hasta después de realizarse la rueda de prensa”. La advertencia era perentoria.

El evento comenzó a la hora prevista y sin moderador. A Dios lo recibió un silencio casi sepulcral, pese a lo cual sonrió a cada periodista y empezó a hablar en un perfecto español colombiano, como si llevara mucho tiempo entre nosotros: agradeció el interés, contó que la rueda de prensa era una iniciativa suya, la primera que concedía desde la Creación, y que era en homenaje a Colombia y a la gran fama internacional de sus periodistas (sonó a reto…). Por último pidió que las preguntas las formularan una tras otra para responderlas al final. Por falta de espacio, y sin revelar los nombres de sus autores, aquí están las diez cuestiones más significativas hechas en la rueda:

● ¿Cuánto exactamente hace que se produjo el Big Bang? ¿Cómo fue posible que usted hiciera el mundo en seis días? ¿A qué atribuye que antes se creyera que el Sol giraba alrededor de la Tierra? ¿Confirma que Eva salió de una costilla de Adán? ¿Tenía previsto que algún día se diera la llamada “explosión del Cámbrico”? Se afirma que el número de seres humanos posible es muy superior al número de personas que hayan vivido hasta ahora, es decir, el potencial no utilizado de la especie humana es inmenso. ¿Es válida esa apreciación? En el siglo 13, Alberto Magno se preguntaba si existían muchos mundos o sólo uno. ¿Qué le contestaría hoy? (a la periodista que formuló esta pregunta, uno de sus colegas le dijo en voz baja: “Ala, ¡estuvistes como los dioses…!”). En el siglo 9, Jinasena, de la India, en “La Gran Leyenda”, le pregunta: “Si usted creó el mundo, ¿dónde estaba antes de la creación?, ¿cómo pudo haberlo hecho sin materiales?”. La décima fue: ¿Cuándo cree que se acaba el mundo?

Dios escuchó cada pregunta con mucha atención. Tanta, que antes de comenzar a responder guardó un minuto de silencio (que luego alguien lo bautizó “el minuto de Dios”…), tras el cual afirmó que las respuestas a casi todos los interrogantes estaban en numerosos textos humanos que se podían consultar en multitud de sitios, y declaró terminada la rueda en medio de la estupefacción de los periodistas. Poco después, otro arcángel, miembro de la delegación celestial, comentó en un grupo pequeño que, pese a todo, a Dios le habían sorprendido las preguntas “por científicas”, pero que él, el arcángel, personalmente había creído que iban a ser complejas para ponerlo contra las cuerdas.

Pues sí. No se explica uno cómo nadie, en tal escenario, le hizo a Dios preguntas, no científicas, sino existencialistas, como:

● ¿Aún defiende haber expulsado a Adán y Eva del paraíso, según la Biblia, por comer una manzana y, por esa falta, condenar a la humanidad de todos los tiempos a vivir fuera del paraíso? ¿Cree que el Cosmos le quedó bien hecho o que quedó con muchos defectos? ¿A qué atribuye que los humanos podamos sufrir más de 30.000 enfermedades entre mortales y livianas? ¿Cómo explica que el final de la vida de las personas sea tan triste y doloroso luego de disfrutar, en muchos casos, de una existencia feliz? ¿Qué podría decirnos, sin imputarlas al pecado original de Adán y Eva, sobre las tendencias innatas de las personas a cometer unas barbaridades innombrables? A propósito, ¿cómo justificar que lleguemos a la vida, en este caso en la Tierra, con el pecado original? ¿Qué tendríamos que hacer para comprender la necesidad y la bondad de tantos tsunamis, terremotos, huracanes, pestes, sequías, pandemias, etcétera, que solo traen desgracias a millones de seres creados por usted? Si Jesús fue su hijo, como dice el cristianismo, ¿cómo sustentar que un padre envíe a su heredero para que sea maltratado y muerto por unos desconocidos con el fin de que los humanos nos salvemos de la muerte, de la que no nos vamos a librar? Por cierto, ¿qué opina acerca de la creencia que afirma que las personas debemos sufrir para ser solidarios con el dolor de Jesús?

En la rueda no hubo interrogantes como esos, francos, directos, “de hoguera” (diría la Inquisición), pese a la fama internacional de los periodistas invitados (al menos fama como líderes antiuribistas de varios de ellos). Quedaron atónitos, llevados del mismísimo diablo, al darse cuenta de que no habían formulado preguntas “capciosas” pues querían proyectar, en su lugar, cultura científica. No obstante, una reportera capitalina dijo que había sido una rueda de prensa “divina”, al final de la cual todos coincidieron en que dejaron pasar una única ocasión para conocer las respuestas de Dios, que desapareció del escenario “protegido” por la guardia indígena de Petro… (¿Tan insegura está Colombia? ¡Lo que se pondrá con el aviso de Márquez-Santrich y Cías.!).

INFLEXIÓN. ¡Ay, Dios (no me refiero a Petro), en las que nos metiste!

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