Ruta del sol, la de Bogotá vs la ruta de Cocolo, la regional

9 de mayo del 2011

En la época aborigen todos los poblados eran importantes, ya que estos eran autosuficientes, cada pueblo dependía el uno del otro, y aunque había ciudades preponderantes, todos los poblados dependían entre sí. La demora fue la llegada del hombre español quien impuso su régimen de ciudades centralistas, régimen acogido hasta el día de hoy, de ahí la necesidad desde la época de la colonia de unir la capital con la costa norte de Colombia, y así se ha cumplido a cabalidad.

De aquellos caminos aborígenes, algunos fueron acogidos por los españoles y se les llamó caminos reales, los otros desaparecieron. Uno de estos caminos fue el que existió entre Honda y Santafé, trazado por allá  en el año de 1555, lo que le dio auge e importancia como nodo comercial, económico y portuario a la villa de Honda. Desde esa época nació esa unión entre la capital y el principal puerto del interior, que le comunicaba directamente con Cartagena, y de allí a España, y viceversa.

A comienzos del siglo XX, Bogotá se conecta con Puerto Salgar por vía férrea, y por ende la línea continuaría hasta la Costa. En 1952  se conecta Honda y Bogotá por vía carreteable, y se inaugura el puente Luis Ignacio Andrade, el mismo que comunica ahora a Bogotá con Medellín, Manizales y la costa norte de Colombia.

En el gobierno de Samper se contrata la Ruta del Sol, una nueva vía que acortaría distancia entre Bogotá, y la Costa y por ende con Medellín, pero sacaría  a ciudades como Guaduas, Honda, Mariquita, Amero-Guayabal, Manizales, entre otras del departamento de Caldas y del Norte del Tolima del espectro carreteable. Casi obligando a que estas ciudades utilizaran  la Ruta del Sol, yendo hasta Puerto Salgar y retomar la vía centro del país con Bogotá.

Para evitar sacar de paso esta gran región, la Sociedad Caldense de ingenieros y arquitectos en el 2001, ponen a consideración la propuesta denominada Túnel de Cocolo, “Se trata de una conexión vial entre el punto de la carretera que de Honda conduce a Guaduas, con la autopista Tobiagrande-Puerto Salgar, exactamente frente a la localidad de Guaduero”, así lo expreso el ingeniero civil Jaime Guzmán Mejía. (Ver imagen de trazados).

“Acorta 28 kilómetros el recorrido hacia Bogotá; reduce en 73 minutos el mismo recorrido al obviar el paso por el Alto de la Mona y del Trigo y aprovechar el Sector Guaduero-Tobigrande de la autopista mencionada; para los viajeros de Pereira a Bogotá será más corto utilizar el Túnel de Cocolo que el Túnel de la Línea; es la ruta más corta entre Quido y Bogotá; la ruta más corta entre el Puerto de Tribuga y Bogotá”, en fin son más ventajas que desventajas para el occidente de Colombia y los proyectos de progreso y desarrollo de de país.

Como las grandes ideas en este país de intereses individuales, se relegó este proyecto, proyecto viable por donde se le vea. Hoy, y a raíz de la problemática existente, Bogotá está más lejos, ya no hay las cuatro horas a Honda, o las diez a Medellín, las ocho a Manizales o las 18 a la costa, ahora son ocho a Honda, 14 a Medellín,  12 a Manizales, para la Costa se van por Tunja. Las vías están deshechas, no hay comunicación vial confiable y eso que estamos en el siglo XXI.

En este momento las Cámaras de Comercio de Honda y de Manizales lideran una vez más esta propuesta, y acogiéndose a que el actual ministro de transporte Germán Cardona ha manifestado públicamente en una entrevista concedida a El Espectador “que el país tiene que entrar en la era de los proyectos tuneleros, como los hizo España hace 30 años”, “porque genera  desarrollo, hay menos consumo de combustible y menos desgate de las maquinas y eso es lo que tenemos que hacer nosotros, pensar no en grande, sino en inmenso”.

Si nuestros dirigentes fueran menos mezquinos, y tuviesen una mentalidad progresista y de desarrollo, no estaríamos como estamos, sumidos en un caos vial, en donde perdemos tiempo, terrenos, y ciudades,  pero ante todo, estamos perdiendo competitividad. La Ruta de Sol acercará unos kilómetros más la Costa con Bogotá, pero la ruta de Cocolo, acercará a la capital con una región que le ha aportado desde la colonia hasta el día de hoy, y que no debe recibir de su dirigencia nacional el relegamiento y el abandono,  sino al contrario, contribuir a su grandeza y ante todo a su desarrollo, al fin y al cabo, todos somos Colombia.

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