Samuel, el boludo

16 de febrero del 2011

Samuel y la falta de autoridad

Si hay algo que tiene jodido al país en general y a Bogotá en particular es la falta de autoridad y la vulneración permanente de nuestros derechos como simples ciudadanos. A cualquiera que se le ocurra hacer un paro, como el de los camioneros, perjudicando a miles de ciudadanos, lo puede hacer y no tiene ninguna consecuencia, como no la tiene destrozar un bus de Transmilenio con estación incluida, atropellar borracho a tres personas, echar balas al aire (balas que, por lo general, caen sobre  niños), o pasarse un semáforo en rojo, por solo mencionar unos pocos casos.

Un país en donde todo el mundo hace lo que se le viene en gana no es viable. Desde los altos funcionarios hasta los porteros de los edificios se convierten en unos pequeños dictadores, olvidándose los unos y los otros que la razón de ser del Estado son, nada más ni nada menos, que  los ciudadanos. Si estos dictadorzuelos sirvieran para solucionarnos los problemas, vaya y venga. Pero sirven es para atropellarnos en nuestros derechos.

Es tal el caos en el que vivimos que uno no sabe que es peor, si el tirano o el demócrata, pues  quien no se vuelve dictador, como el alcalde Moreno, acaba convertido en un funcionario al que todo el mundo manosea, pues no reconoce en él ninguna autoridad. Por el contrario, los ciudadanos perciben la falta de gestión lo que, de alguna manera, hace que los bogotanos se crean con el derecho a hacer lo que se les viene en gana. Arbitrariedades como parar el tráfico, bloquear el transmilenio, pegar afiches en las paredes, subirse en las motos a los andenes, poner puestos ambulantes en donde mejor les parezca, hacer cruces prohibidos, parquear en donde no está autorizado, pedir permiso para hacer una marcha de camioneros (y acabar paralizando la ciudad), orinar en la calle,  fumar en los lugares prohibidos o, asistir a clases en los colegios públicos portando armas. Y nos quedamos cortos en la lista…

Si bien en el pasado reciente he venido defendiendo al alcalde Moreno porque creo que al final acabará saliéndose con las suyas, lo cierto es que a Samuel le falta autoridad, frente a sus propios funcionarios y a los ciudadanos, quienes al sentirse atropellados, creen que tienen el derecho de hacer cuanto se les venga en gana. Y las consecuencias están a la vista: una ciudad caótica, sin autoridad, anárquica, invivible y, con una bajísima calidad de vida.

La gente dice – con razón-  que Samuel es un buen tipo, que es excelente persona y que es muy querido. Todo eso es cierto, pero la verdad es que Moreno es lo que comúnmente llamarían en Argentina  un boludo, que aquí en Colombia se no sería nada distinto que un  huevón. Y lo digo con respeto, pero recordando la frase aquella según la cual Vox populi, vox Dei.

Notícula
Si el tema de Álvaro Uribe no fuera complicado, el gobierno del presidente Obama no se tendría que haber tomado más del tiempo necesario para concederle la inmunidad al ex presidente colombiano. ¿Será que se le empieza a cerrar el círculo?  O es que de golpe el gobierno americano está lleno de guerrilleros vestidos de civil.

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