Santofimio vs Galán y Fiscalía vs HK 1803

3 de septiembre del 2011

El rótulo de esta columna es tan fuerte y llamativo como cierto pero increíble, aunque ya por estos días en materia de justicia inoperante e impunidad nada nos asombra. Nuestra sociedad, por fuerza, ha tenido que someterse a la resignación de un sistema inocuo que genera la falta de credibilidad en las instituciones y la […]

El rótulo de esta columna es tan fuerte y llamativo como cierto pero increíble, aunque ya por estos días en materia de justicia inoperante e impunidad nada nos asombra. Nuestra sociedad, por fuerza, ha tenido que someterse a la resignación de un sistema inocuo que genera la falta de credibilidad en las instituciones y la mala práctica de la no denuncia, como resultado de su paquidermismo y corrupción. Primero quiero resaltar la labor de la Sala Penal de Corte Suprema de Justicia al proferir la condena del pasado miércoles contra otro de los grandes socios políticos del extinto capo Pablo Emilio Escobar Gaviria.  Se oye decir en las calles y grupos sociales “por fin se hizo justicia”. Se celebra con euforia este triunfo en contra de la impunidad y yo soy uno de los que ovaciona el fallo de la alta corporación. Me alegro, en primer término, como hijo de víctima que lucha por el esclarecimiento del asesinato de su padre, como colombiano que sufre la mancha de la violencia y como profesional en busca de la verdad, la justicia y la reparación.

Extiendo mi más caluroso abrazo a la familia de nuestro querido Luis Carlos Galán Sarmiento, a sus hijos, a sus hermanos y a su esposa. Esto apenas comienza y hay que seguir en procura de esa esquiva justicia que se esconde tras la sombra de la mano negra de la corrupción narcopolítica, ya  enquistada por décadas. Me llena de emoción el pronunciamiento de la CSJ, pero a la vez de incertidumbre pensar por qué la justicia no hará lo propio con el resto de magnicidios. ¿Dónde están los resultados sobre el caso de Bernardo Jaramillo Ossa, de José Antequera, de Rodrigo Lara Bonilla, de Carlos Pizarro, de Edgar Pulido y de la bomba del avión de Avianca (HK 1803) en el cual murieron 107 personas en pleno vuelo?

He luchado de manera incansable por obtener resultados de la Fiscalía General de la Nación en lo que respecta al último caso. Comencé logrando la declaratoria de Lesa Humanidad de ese y 20 delitos más del brazo armado del Cartel de Medellín entre los cuales están el secuestro de Maruja Pachón y de el expresidente Andrés Pastrana Arango. Esto, que partió la historia de la legislación penal en dos en nuestro país, fue sin duda un logro inmenso para la justicia colombiana y a título personal me generó una gran satisfacción como hijo y como profesional del derecho. No obstante, recuerdo de manera recurrente que en el programa La Noche, Claudia Gurisatti me preguntó qué sentía y qué significaba este gran avance. Mi respuesta fue la siguiente: “Claudia, para nosotros es paradójico, porque es tan importante como riesgoso, pues si llevan 20 años dónde ha reinado la impunidad, ahora que no prescribe ojalá no tarden otros 20 o 30 años más”. Esto no se aleja para nada del panorama procesal actual. La Fiscalía Octava de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario es el despacho en que está radicado el proceso del HK 1803, que ha pasado por tres fiscales desde que llegó a Bogotá. El actual, el Doctor Héctor Cruz Carvajal, ha mostrado poco interés en dar dinamismo al encause procesal. Da escozor ver que cuando me acerco al despacho semanalmente a pedir el expediente, 21 años y 9 meses después la carátula siga diciendo SINDICADO (S): EN AVERIGUACIÓN”, sobre todo cuando los protagonistas de esta historia de terror han dado nombres y apellidos de personas que deberían estar siendo procesadas, o al menos investigadas, por este homicidio con fines terroristas. Hace pocos días en la Conferencia Internacional “Selección y Priorización como Estrategia de Persecución en los Casos de Crímenes Internacionales”, me encontré con un Procurador de Apoyo, que asistió conmigo al testimonio de Gustavo de Greiff, una de las 13 pruebas que pedí como parte civil dentro del mencionado proceso y conversando sobre el mismo, me dijo: “Dr. eso lo dejaron quieto, usted debe saber que detrás de todo hay intereses políticos y no les conviene que se sepa la verdad”. ¿Qué pasa con la Dra. Morales, será que le está dando valoración subjetiva a los casos de este calado, o definitivamente no le apasionan tanto como la persecución a los corruptos?

Aun no me siento del todo impotente ante esta realidad de nuestra justicia y seguiré utilizando las herramientas legales que me asisten para lograr un pronunciamiento de la FGN. Pero la lectura que le doy al comparar el caso Galán y las 107 personas atomizadas aquel 27 de noviembre se resume con preguntas que ustedes mismos deben responderse. A ver si es que yo soy el equivocado. ¿No vale tanto la vida de las más de 100 personas? ¿No era acaso el mismo victimario en los dos crímenes? ¿No perseguía el capo el mismo fin político? ¿No hay conexidad entre el terrorismo utilizado y lo pretendido para lograr la no extradición? ¿Por qué si estuve desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde en Cómbita con alias Popeye, buscando la pertinencia y conducencia de las pruebas solicitadas, no las han valorado para avanzar en la investigación y lograr sindicados? ¿Dónde quedó la justicia ciega y objetiva? Parece que a esa imagen le hubieran quitado la venda y pudiera volver sus ojos hacia donde la cúpula se lo indique; la famosa mano negra.

Como dijo el General Francisco de Paula Santander:  ¡acá la ley es para los de ruana!

@arellanoL17

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