Santos no genera militancia

21 de enero del 2013

Ni en la gente, ni en sus propios funcionarios. A nadie se lo ve ejerciendo de santista. Como se ha visto a uribistas, a lopistas, a lleristas, a laureanistas, a galanistas, o a gaitanistas, y a varios otros, en la vida política colombiana. A lo sumo, quienes lo apoyan lo hacen por razones de statu […]

Ni en la gente, ni en sus propios funcionarios. A nadie se lo ve ejerciendo de santista. Como se ha visto a uribistas, a lopistas, a lleristas, a laureanistas, a galanistas, o a gaitanistas, y a varios otros, en la vida política colombiana.

A lo sumo, quienes lo apoyan lo hacen por razones de statu quo o por conveniencia. Es lo que suele ocurrir con los congresistas: están siempre con quien ostente el poder. Pero es sólo por eso. Es lo que suele ocurrir con el establecimiento: mientras los dejen operar cómodamente, como lo vienen haciendo. Pero con seguidores fervorosos, de fidelidad a un liderazgo, sencillamente no cuenta.

Y no cuenta con ellos porque a lo largo de su carrera nunca logró calarle a la gente. Su predestinación presidencial se definió por ‘delfinazgo’ mas no por la conquista de corazones. A una hoy discutible preparación para gobernar terminó superándola su sentido utilitarista y oportunista de la política. Al no haber podido construir nunca respaldo popular, su única salida fue agazaparse para cuando el juego le permitiera dar el zarpazo.

Y eso fue lo que hizo. Con votos prestados obtuvo la presidencia. De las cosas más raras: un candidato que sin llegarle al pueblo se convierte en su gobernante.

Una vez allí, tiene que persistir en ganarse a la gente. Como sus realizaciones no le alcanzan para ello, echa mano de la propaganda; una propaganda que no logra reversar el efecto de una obra de gobierno cuyo fondo es un manejo económico al que le sobran advertencias sobre la inconveniencia de convertirnos en comerciantes y no en productores (patente de corso para la informalidad y el desmantelamiento de la industria); sobre la inconveniencia de creer ciegamente en un crecimiento coyuntural, insostenible en el mediano plazo. Un manejo económico que aquí, como en el resto del mundo, cada día agudiza las problemáticas de la sociedad. Y las agudiza porque en realidad va en contravía del interés general.

Aún así, con las cifras del DANE puestas a circular en oportunidad y contexto a conveniencia, pretende demostrar lo contrario. Resultado: continúa con la frustración del esquivo corazón del conglomerado.

Como si fuera poco, a lo difícil de ese propósito le contribuye la no militancia de su equipo de gobierno. A ningún ministro ni alto funcionario se lo ve jugado por Santos (a excepción de su amigo de marras, el exembajador Gabriel Silva). Prácticamente ninguno de los llamados a conformarlo hizo parte del movimiento político del hoy gobernante. Eso podría explicarlo. Otro ingrediente también podría hacerlo: puede ser probable que el oportunismo identificado en la historia de Santos determine en sus colaboradores ese desarraigo con su presidente.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO