Santos no pasará a la historia

7 de agosto del 2012

Dicen que la pasión en una pareja merma o se transforma después de los primeros dos años de relación y con los presidentes pasa lo mismo. El presidente Santos, por ejemplo, sabe perfectamente que el crecimiento económico por sí solo no distribuye el ingreso pero que sin crecimiento económico no es posible distribuir la riqueza […]

Dicen que la pasión en una pareja merma o se transforma después de los primeros dos años de relación y con los presidentes pasa lo mismo. El presidente Santos, por ejemplo, sabe perfectamente que el crecimiento económico por sí solo no distribuye el ingreso pero que sin crecimiento económico no es posible distribuir la riqueza de un país. Y que el comportamiento histórico de la economía y la dinámica de la violencia en Colombia, impide resolver el problema del desplazamiento forzado, el desempleo y la heterogénea informalidad laboral entre otros.

El punto es que no es posible llevar a cabo con éxito la política de la Restitución de Tierras, mientras una senadora de la República y de su mismo partido, presuntamente compra alrededor de ciento veinte fincas en el Valle del Cauca, en un lapso de diez años; porque esto se parece al libro Aforismos y Paradojas de Oscar Wilde.

Además, sus locomotoras no demandan mano de obra, sino inversión extranjera y más desafíos medioambientales. En el tema de la vivienda, por ejemplo, el constructor será Luis Carlos Sarmiento y los votos en las próximas elecciones presidenciales para Germán Vargas Lleras.

Ahora bien, todos sabemos que Colombia tiene un atraso en infraestructura de por lo menos cien años y hemos firmado tratados de libre comercio hasta con los marcianos. Lo que inevitablemente obligará al gobierno a tener que implementar tecnología de punta para agilizar las obras, reemplazando a los hombres, a las familias y a la dignidad de muchos colombianos que necesitan trabajar.

Por otro lado, es verdad que Santos representa a un nuevo gobierno y Timochenko a otra guerrilla pero las llaves de la paz no están en los pantalones caqui del primer mandatario. Santos puede impulsar todas las reformas que quiera y ser el mejor amigo de Chávez pero la resolución del conflicto en Colombia, depende más de factores externos y exógenos, que de la voluntad entre las partes para ceder en uno u otro condicionamiento.

Y por si fuera poco, la salud sigue siendo una mercancía, porque el Estado continúa lavándose las manos y las EPS lavando activos. Además, los derechos consagrados en la Constitución de 1991, no tienen ninguna sostenibilidad fiscal y en vez de cambiar de modelo, seguramente van a terminar premiando a los responsables de esta peligrosa ruina social.

Solo espero que no olvidemos lo que ocurrió con la reforma a la Justicia y que con la reforma a la educación, se redacte un texto que alivie en algo al mes de las brujas (octubre). Porque con los aforismos y las paradojas de la Restitución de Tierras, la enfermedad moral de la salud y las llaves de la paz en manos de un mundo cada vez más prohibicionista, Santos no pasará a la historia.

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