¿Se puede mejorar la percepción de inseguridad en Bogotá?

11 de julio del 2019

Opinión de Roger Carrillo Campo

¿Se puede mejorar la percepción de inseguridad en Bogotá?

La calidad de vida de los bogotanos parece diluirse entre los dedos, por el aumento de la inseguridad que nos impide gozar en familia y ejercer plena e integralmente los derechos fundamentales de las sociedades modernas, el libre albedrío y el sano esparcimiento. La verdad, cada vez tenemos más miedo de vivir en esta extraordinaria metrópoli que es la Bogotá de hoy, compleja y cosmopolita.

La seguridad urbana es ya uno de los ejes de la presente campaña para la Alcaldía en Bogotá. Y no es para menos, pues uno de cada cinco bogotanos, considera la inseguridad como el elemento central en las agendas de los aspirantes a regir los destinos de la Capital de la República.

Según el estudio de coyuntura de Seguridad de la Fundación Seguridad y Democracia, el 55 % de los ciudadanos, considera que sus ciudades son inseguras y en el caso particular de Bogotá, es dramático comprobar que más del 60 % de los residentes en la ciudad, tienen una percepción negativa en materia de seguridad y que escasamente el 28 % la consideran más o menos segura.

En Bogotá, los delitos que a diario impactan la vida de los ciudadanos; son los hurtos callejeros, los que se hacen en el transporte público y los atracos a residencias, los cuales se han incrementado. En Bogotá, las cifras oficiales estiman que, en promedio, 11 ciudadanos son robados cada 60 minutos, con prácticas tan disimiles como el raponazo, el asalto a mano armada y en las últimas semanas nos hemos visto sorprendidos por el accionar de los rompevidrios.

Estos criminales, se reúnen en grupos de 6 y hasta 15 delincuentes, salen de la nada en horas pico y rompen los vidrios de los vehículos con armas, bujías y piedras, en cuestión de segundos y aprovechando los trancones que se forman en Bogotá durante la noche, extraen desde celulares hasta carteras, pasando por computadores personales y maletines para luego desaparecer; esa es la información que nos dan las autoridades de seguridad de la ciudad.

La labor de la Policía, ha identificado tres focos en donde actúan estos delincuentes: en la calle 134 con carrera 19, en la calle 94 con carrera 7ª y en la autopista sur con avenida Boyacá. Sin embargo, el problema se está saliendo de control, se escuchan denuncias sobre la presencia de estas bandas en la calle 127 con carrera 7ª, en la calle 134 con carreras 7ª, 9ª, la autopista norte, en la avenida 68, en la avenida de las américas entre otras.

Preocupantes también, las constantes denuncias de los líderes comunales, sobre los temas de seguridad que agobian a sus comunidades y que los convierten en objetivo de quienes se dedican a actividades ilícitas en las localidades, vinculadas especialmente al micro tráfico y todo lo que rodea a esta actividad.

Las denuncias también parten, de quienes participan en las asambleas de juntas de acción comunal, por amenazas hechas a través de grafitis y panfletos, sin encontrar respuesta oportuna de la institucionalidad del distrito.

Entonces; ¿Se puede mejorar la percepción de inseguridad ciudadana en Bogotá?

Se requiere una sistemática política de seguridad ciudadana en lo local, que vaya de la mano de la política de seguridad nacional, con una estrecha relación entre el Gobierno Central y la Alcaldía Distrital que comprenda: La necesidad de ampliar el pie de fuerza policial, para que logremos posicionar un policía por cada 300 habitantes como lo recomienda Naciones Unidas para América Latina; que se debe transformar los Centros de Atención Inmediata (CAI) en el primer eslabón con la comunidad, que se adelanten labores de inteligencia, que se haga patrullaje y monitoreo permanentes en la ciudad incluidas las zonas de alto impacto, las 24 horas del día; que debe ampliarse el parque de motos, patrullas y cámaras de vigilancia en las zonas calientes detectadas, para combatir la criminalidad que a diario se denuncia; también que se promuevan campañas educativas y de cultura ciudadana que incentiven el cooperativismo y la vecindad, con el fin de activar nuevamente los frentes de seguridad ciudadana tan exitosos en su momento.

No se puede desconocer que hay avances en seguridad, se ha asignado casi un billón de pesos a la Secretaria de Seguridad Convivencia y Justicia desde que se creó hace 3 años, pero aún falta mucho y es una tarea pendiente reorientar el rumbo de una sociedad fragmentada, perdida en los conflictos sociales, que requiere de gobernantes capaces de darle seguridad a sus ciudadanos con gobernanza local.

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