Señores de FECODE ustedes sacan CERO

20 de marzo del 2019

Opinión de Daniel Peña

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Como estudiantes estamos acostumbrados a ser evaluados luego de una serie de clases y talleres donde se ponen a prueba nuestras capacidades cognitivas y académicas. En un rango de 0 a 5 -siendo cero la menor calificación y cinco la más alta- se nos evalúa para valorar numéricamente la capacidad de aprendizaje sobre las lecciones impartidas por parte de nuestros profesores. Pareciese paradójico luego, que nuestros mismos profesores que atesoran este modelo de enseñanza, se nieguen sistemáticamente a ser evaluados, a rendir cuentas de su gestión y a cambio, nos obliguen a detener las clases por el mal llamado “Paro Nacional de Maestros”.

Empecemos por el tema legal. La educación es un derecho y es un servicio público esencial que no se puede vulnerar como bien dicta la jurisprudencia de nuestro país. Esto quiere decir que es un derecho que prima por encima de los demás y su ejecución debe ser constante, ininterrumpida y eficaz, es entonces que cualquier acción que busque obstruir su libre desarrollo entra en el rango de la ilegalidad. Hoy lo que FECODE hace es ilegal, pues vulnera el derecho a la educación que tienen todos los niños del país y -aquí vale la pena recordar- que los derechos de los niños priman sobre los demás.

La educación también es un servicio público, por lo cual se hace aún más ilegal el paro de FECODE ya que ningún servicio público puede dejar de prestarse por unos intereses particulares y/o unas demandas económicas colectivas. Imaginémonos entonces que un día de estos nuestros policías y soldados entran en paro y que la seguridad del país cesa… el efecto sería tan nocivo para la sociedad que los residuos podrían dejar secuelas irreparables hacia el futuro. Lo mismo sucede hoy con la educación. Día que los profesores se mantengan en paro, día que millones de niños pierden de su vida y no recuperan.

Demostrada la ilegalidad del paro, nos adentramos a evaluar las demandas de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) en las que se destacan: Una reforma constitucional al Sistema General de Participaciones (SGP), una mejora salarial, dos bonificaciones salariales anuales, un espacio en canales de televisión, una mejora en el servicio de salud, mayor presupuesto para los juegos deportivos del Magisterio y cursos gratuitos para quienes pierdan pruebas de ascenso. Toda una lista de demandas enfocadas única y exclusivamente en los docentes, nada para los centros educativos, nada para los estudiantes y nada para la educación.

Investigando fue sencillo desbancar las exigencias de FECODE. En primer lugar, se debe decir que el 90% de los recursos del SGP se va a pagar sueldos de los docentes y que la mejora salarial que pidieron aún no tiene un monto definido lo cual pone el riesgo todo el sistema educativo. Sobre las bonificaciones salariales que piden, cabe recodar que ya lograron una en 2017 y lo que ahora buscan es otra del 50% del sueldo, ni las más grandes multinacionales poseen tantas prerrogativas salariales.

En materia de salud los profesores manejan un régimen especial que, a diferencia del régimen que maneja más del 70% de los colombianos los exime de pagar cuota moderadora y su sistema cubre todas las enfermedades.

Entre las cifras más alarmantes y descaradas se sacan las del presupuesto para los juegos deportivos del Ministerio que en 2018 llegaron a 2.750 millones SOLO en juegos.

Finalmente, piden que el Estado les garantice cursos gratuitos a aquellos que no puedan pasar las pruebas de ascenso salarial, como si a los estudiantes les garantizaran clases gratuitas cuando no aprueban un examen, a todas luces una exigencia sin fundamento.

Hoy más de 6 millones de alumnos se ven afectados por un paro ilegal que de fondo cumple unos intereses netamente económicos marginando la mejora en el grueso del sistema. Hoy millones de colombianos vuelven a ser víctimas de la politización de los grupos sociales y sindicales, hoy miles de familias tienen que sacrificar su trabajo por no tener una escuela donde reciban a sus hijos, hoy miles de niños pierden un día de estudio, un día de aprendizaje, un día que nunca vuelve por el egoísmo de unos pocos.

Profesores, los colombianos hoy los rajamos…

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