Sí al Pacto, No al Matrimonio

5 de agosto del 2011

Presenté la semana pasada un proyecto de ley mediante el cual se pretende crear la figura del “Pacto de Unión Civil”, que permite las uniones civiles entre parejas del mismo sexo. Debo varias aclaraciones a mis amables lectores, quienes seguramente se preguntan sobre las características del proyecto en cuestión. Lo primero que hay que aclarar […]

Presenté la semana pasada un proyecto de ley mediante el cual se pretende crear la figura del “Pacto de Unión Civil”, que permite las uniones civiles entre parejas del mismo sexo. Debo varias aclaraciones a mis amables lectores, quienes seguramente se preguntan sobre las características del proyecto en cuestión.

Lo primero que hay que aclarar es que el contrato que propongo no es un matrimonio. El Pacto de Unión Civil y el matrimonio son instituciones jurídicas esencialmente diferentes. Lo anterior por tres razones: primero, el objeto fundamental del matrimonio es el auxilio mutuo, la fidelidad y la procreación mientras que el objeto fundamental del Pacto de Unión Civil no contempla la procreación, se limita al auxilio mutuo; segundo, la calidad de los contratantes no es la misma ya que en el matrimonio son parejas exclusivamente heterosexuales y en el Pacto de Unión los  pueden ser heterosexuales u homosexuales. Ello en razón a que el artículo 42 de la Constitución define al matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer; y tercero, las causales para solicitar la terminación del vínculo matrimonial son varias y taxativas, mientras que para la terminación del pacto sólo se necesita de la voluntad de cualquiera de las partes.

Con todo, existen varias similitudes entre el contrato que propongo y el matrimonio como tal. Estas son: i) El régimen patrimonial común que rige a las parejas que contraen matrimonio es el mismo previsto para las parejas que firmen un Pacto de Unión. ii) Las solemnidades civiles dispuestas para contraer nupcias, ante notario o juez, son similares a las previstas para las parejas que quieran firmar un Pacto de Unión. Y iii) Los efectos recíprocos referidos a las obligaciones y derechos de alimentos, pensión, seguridad social y sucesión son iguales, en lo aplicable, a ambos contratos.

En cuanto a la adopción, es necesario aclarar que en Colombia esto no es “un derecho” que tienen los que quieren ser padres. Este es un privilegio exclusivo para los niños, quienes tienen derecho a una familia. Los derechos del niño abandonado priman sobre los derechos del que aspira a adoptar. Ni del matrimonio, civil o religioso, ni del Pacto de Unión Civil se desprende el “derecho” a adoptar. Ningún funcionario del ICBF está en la “obligación” de entregar un niño en adopción a cualquier persona o pareja, sea heterosexual u homosexual, que no cumplan con los requisitos ya previstos en la ley para proteger al menor abandonado. Existe suficiente legislación referida a la adopción pero no está contenida ni en el contrato del Matrimonio ni en el contrato del Pacto de Unión Civil.

Concluyendo, creo que con el Pacto de Unión Civil se ofrece una opción legal seria que ampara los derechos consagrados por la Constitución y por la Corte a las parejas del mismo sexo para garantizar su igualdad ante la ley. Las uniones homosexuales podrán gozar de los derechos patrimoniales, el acceso a la seguridad social y la total protección de la ley sin discriminaciones y sin tener que recurrir a la justicia para hacer valer sus derechos. Pero al mismo tiempo protege y ratifica el valor de la institución matrimonial tal como fue definida por la Constitución de 1991.

El proyecto ha recibido críticas de liberales y conservadores. Creo que esa es una buena señal pues debe ser una vía intermedia  y equilibrada para resolver un delicado problema real de nuestra sociedad.

Twitter @mgomezmartinez

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