Si no hacemos nada nos roban las presidenciales

Si no hacemos nada nos roban las presidenciales

14 de marzo del 2018

La noche del domingo once nos reunimos en el hotel Plaza, un muy nutrido grupo de simpatizantes del Centro Democrático a seguir los resultados del conteo de la consulta de la que salió el candidato de La Gran Alianza por Colombia. Con mucho entusiasmo recibimos desde el primer boletín hasta el último, no solo con la alegría de ver el triunfo indiscutible de Iván Duque sobre Martha Lucia Ramírez y Alejandro Ordóñez sino también por la inmensa votación que se obtuvo en esa consulta corroborando lo que habíamos sentido en los puestos de votación, el despertar de los colombianos para comenzar a asumir su destino.

Lo que fue fiesta y algarabía se aguo con el primer boletín de la Registraduría de los votos al senado. Qué decepción más dolorosa la que sentimos muchos. El fraude, de nuevo, se perfilaba como el vencedor de estas nuevas elecciones. Ya lo habíamos vivido cuatro años atrás cuando nos robaron muchas curules y después la presidencia a Óscar Iván Zuluaga. Luego vino el robo del plebiscito que dejó herida de gravedad a nuestra democracia.

¿Por qué nos confiamos? ¿Guardábamos la esperanza de que las cosas podrían ser esta vez distintas? Sí, seguimos siendo los mismos de hace cuatro años y esta lucha y tanta madurez política alcanzada no nos ha enseñado a salir de la ingenua e infantil manera con la que nos comportamos sabiendo que lo que está en juego es la sobrevivencia de nuestra institucionalidad ante los ataques del castrochavismo que se encuentra más fortalecido que nunca en nuestra dolida Colombia.

Ya vendrán graves denuncias de las distintas irregularidades en estas elecciones con pruebas claras, como ocurrió hace cuatro años, que serán silenciadas rápidamente por el gobierno, menospreciadas por los organismos de control mientras la justicia se tapa los ojos, como bien sabe hacerlo. Por mi parte expreso mi indignación ante un hecho ya consumado que queda en evidencia por la total falta de lógica en los resultados.

Ustedes, estimados lectores, ya tendrán sus propias dudas sobre el conteo de los votos y habrán notado incoherencias mayores que son a las que hago referencias cuidándome de no mencionar ninguna en particular. Parto de indicios y no creo equivocarme cuando ya en pasadas elecciones, realizadas en el mismo gobierno de Juan Manuel Santos, quedó demostrada su capacidad inmensa de cometer ilícitos para manipular a su antojo los resultados electorales.

Me pregunto quién dirige esta orquestada estafa al país. Se podría calificar de maestra pero de una maestría para el mal. Por poner un solo ejemplo me referiré a la manera calculada como nos distrajeron con los tarjetones faltantes mientras nos hacían el robo mayor. Así como mientras un ladrón distrae a la víctima, el otro le saca la billetera. ¿Coincidencia? No señores. Nos dieron el contentillo de la consulta, con ella no pierden nada, mientras acomodaban sus fichas de nuevo en el Congreso. Así ganamos la primera vuelta con Óscar Iván Zuluaga, lo que significaba ganar nada de nada. También lo hicieron con del triunfo del NO en el plebiscito para luego burlarse de la voluntad popular.

No olvidemos que el objetivo de Santos es entregar el país a las FARC. Ese es el compromiso adquirido en La Habana. Lo pusieron ocho años en la silla presidencial con el fin de que alcanzara con negociaciones y votaciones lo que no habían logrado con la violencia y las armas. Ahora están más cerca que nunca de lograr su objetivo y si no los atajamos… nos lleva el diablo.

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