SITP: un caos de nunca acabar

SITP: un caos de nunca acabar

1 de marzo del 2018

Para los bogotanos es claro que el panorama del transporte público es crítico y lamentable, el retraso de más de 50 años en infraestructura y equipamiento para el uso de un transporte masivo, se refleja en la inexistencia de una política pública de largo plazo en la materia, además de la falta de compromiso de las últimas administraciones con el desarrollo de este sector, el que también es en este momento uno de los lunares de la actual administración, por lo que deberá redoblar esfuerzos para cumplir las metas planteadas en el Plan de Desarrollo.

Y es que el Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para todos” presentado por el Alcalde Enrique Peñalosa, es el más ambicioso que se le haya aprobado a administración alguna, con un presupuesto que supera los $43 billones de pesos para  reparación y construcción de la malla vial,  ciclorutas, ampliación de la red troncal de Transmilenio, ejecución del 30% de la obra civil de la primera línea del Metro, optimización del Sistema Integrado de Transporte Público, entre otras acciones que buscan mejorar la movilidad de peatones, ciclistas, usuarios del transporte público, colectivo e individual, así como del transporte privado.

Sin embargo, la crisis del Sistema de Transporte Público es evidente y será determinante su solución en los menos de dos años que le  quedan a esta administración, las demoras en la implementación integral del sistema, el sostenimiento de los “provisionales” que permiten el desangre tarifario, la asidua accidentalidad de los buses por falta de pertenencia y responsabilidad de los conductores, son algunos problemas que no han sido superados, esto aunado a la liquidación de las empresas Egobus y Coobus que estaban encargadas de una gran parte de la oferta de rutas de Suba, Fontibón y Ciudad Bolívar, puede llevar a un problema de índole social sin precedentes y mucho más si tenemos en cuenta que no se logra concretar un plan de contingencia a corto  y mediano plazo.

Preocupan algunas decisiones de la administración ¿Por qué no se dio prioridad a la construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida Boyacá si dicha avenida cuenta con diseños desde el año 2015?  en su lugar, decidieron hacerlo por una vía que ya cuenta con una oferta de transporte como es la carrera Séptima, la cual para mejorar su demanda hubiera funcionado mejor con un sistema intermodal que incluyera un tranvía eléctrico entre otros, debido al angosto espacio en la mayoría de las zonas por donde pasa, lo cual dificultará la construcción de una troncal, como la administración ha proyectado.

Son estos motivos los que me permiten considerar que  como van las cosas, el futuro del transporte en Bogotá no es alentador, falta diligencia en la toma de decisiones; después de casi dos años de administración ya no hay excusa, no se avisoran los grandes proyectos para aumentar la oferta de articulados de Transmilenio en la ciudad y aunque se espera que a mitad de año se inicie la construcción de la troncal de Transmilenio por la séptima, los estudios siguen en manos del IDU, que además deberá pedir celeridad en los tiempos y agilizar los diseños de las troncales de la avenida 68 y la avenida Ciudad de Cali para cumplir el cronograma y que ambas licitaciones se abran en diciembre; también debería empezar la ampliación de la troncal de la Caracas y la construcción de algunas interconexiones.

Otra de mis preocupaciones es el parque automotor que cada día se encuentra en peores condiciones causando accidentes que en los últimos 3 años ya superan los 10.000 entre los buses azules del SITP, provisionales, alimentadores y los articulados, cifra alarmante si se tiene en cuenta el espacio temporal medido y si además a esto sumamos un déficit que supera los $500.000 millones por año, lo que me hace ver que existe mucha dificultad para subsanar los problemas que hay y se hace muy complicado rescatarlo del fracaso, por lo tanto sería prudente considerar la liquidación y estructurar un nuevo sistema.

Así mismo, sugiero a la administración apresurar el paso, para satisfacer los requerimientos del gobierno nacional y abrir la licitación del Metro para que su ejecución comience antes del 7 de agosto del 2018 y mostrarlo como otro logro adicional del Gobierno Santos.

Esto, que bien podría ser una buena noticia para la ciudad, inquieta puesto que no se han preparado las vías alternas, ni un sistema de transporte que satisfaga la demanda durante la transición de la construcción de esta megaobra y así evitar el colapso que pueda presentarse por los respectivos cierres que se harán en procura de la ejecución de este proyecto.

Estamos ante una coyuntura que merece atención y urgente intervención, porque de seguir en el camino que vamos, no se vislumbra un buen panorama para la ciudad, sin ánimo de ser portador de malos augurios; espero que esta administración, rectifique el camino con obras, proyectos eficientes, gerencias ingeniosas y sobresalientes, para mejorar el bienestar de todos los bogotanos.

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