Sobre Dios y Satanás

22 de abril del 2011

Durante ocho años solamente escribí en inglés y se me olvidaron las tildes y las mayúsculas. Cuando volví a escribir en español me aprendí las reglas otra vez, entonces me enteré que tilde ya no tiene tilde y que Dios es con mayúscula, pero diablo no. Y como somos una manada de borregos regidos por la aburridorsísima Real Academia Española, entonces escribimos Dios y diablo, aunque el diablo sea Dios mirándose en el espejo. Yo me declaré borrego rebelde y en mis conversaciones cotidianas he dejado de decirle diablo y le diré Satanás, porque se merece su mayúscula.

Pero, más allá de las mayúsculas, para mí, Dios y Satanás son como Papa Noel y el Ratón Pérez, como Rainbow Brite. Cuando creí en ellos fue porque me los embutieron. Pero el borrego rebelde que hay en mí no me permitió temerles, lo que me hizo perder menos tiempo y energía cuando llegó la hora de dejarlos ir de mi corazón, para darle campo a Frida Kahlo y al Marqués de Sade.

Más que la idea de Dios, me apasiona mucho más la idea de Satanás, como la reencarnación del mal. Satanás, El tentador, Lucifer, Satán, El diablo, Belcebú, El destructor, El demonio, La bestia, El príncipe de las tinieblas, el Ángel Caído, el mismísimo. La biblia se refiere a Satanás como el antagonista, el responsable de la enemistad y la desunión del hombre y Dios. La fuerza opuesta al establecimiento del reino de Dios en la Tierra, el anti-Dios. Satanás es la tentación, el pecado cometido, qué delicia. Satán va mano a mano con la maldad, es responsable de todo lo que es malo. No fui yo, fue Satán. Lo complicado del asunto es que cuando Jesús se encontró con Satanás  en el desierto, éste intento tentarlo varias veces pero Jesús fue más fuerte que él y no le hizo caso. Entonces el Hombre deberá seguir el ejemplo de Jesús, y deberá sentirse culpable cuando caiga en la tentación. Y ojo, porque no es tan sencillo como que si huele a azufre es porque por ahí anda Satanás, porque la mejor arma que tiene Satán es que el Hombre crea que no existe. Entonces a Satán le va a quedar facilísimo engañar al Hombre, y como el Hombre es un borrego…

En cambio yo, y nadie más que yo, soy responsable de la inmensa lista de mis pecados cometidos. Esos, los que estoy por cometer y todos aquellos en los que todavía ni he pensado. He sido yo, Satanás no existe.

Y si el responsable de la maldad y toda la inmundicia es Satanás, ¿cómo es que Dios, todo poderoso no ha intervenido? Si Dios existe es un sádico (por no decirle gonorrea), un dios injusto, ciego, sordo, clasista, racista, de mala memoria (pésima) y un enfermo al fin y al cabo, porque las cosas que les pasan a los niños en esta tierra es para llorarle el diluvio a Noé. Hace poco oí una misa de un ancianato; el cura les decía a los viejitos que el tsunami era una prueba de Dios, y que debían aprender una lección y temerle a Dios. A ver, por dónde empiezo… si yo tuviera un ancianato no daría misas, ofrecería grupos de oración para que hablen con Dios de manera menos genérica, cómo si lo conocieran. Para mí tanto rezo y tanta repetición es impersonal, es cómo ustearse. La idea es que Dios vive en nuestros corazones, vive ahí, nos conoce. Entonces, ¿para que nos usteamos? Y si hay que ustearse porque así le gusta a Dios, ¿no se les puede leer a los viejitos alguna parte de la biblia más amistosa, como el lavatorio de los pies en el Evangelio de San Juan, por ejemplo? ¿Cómo es que Dios es amor y perdón? Si Dios es perdón, no existiría el infierno. Si hay perdón, no hace falta castigo. Si Dios es amor, omnipotente y omnipresente, entonces no existiría la tragedia, y no habría tsunami.

La Iglesia Católica me asusta, me asustan sus curas pederastas con sus sermones apocalípticos. Me asustan los Cristos sangrantes y los santos de ojos acusadores. Me asustan las iglesias viejas y majestuosas. Cuando conocí París no pase por la Catedral de Notre Dame, porque no me interesan las catedrales. La arquitectura no me interesa, entonces ¿para qué visito la casa de Dios si no creo en Dios? Dios no puede existir, porque si existiera, habría fundido el oro del que están hechos los inodoros en el Vaticano y habría repartido lingotes en las aldeas más pobres del planeta. Dios no existe, porque si existiera, Hitler, Menguele, Pinochet y compañía no habrían sido más que hamsters.

Dios no existe, no me convencerán de lo contrario. Yo lo he buscado, le he hablado, le he pedido pruebas y le he hecho ofrecimientos y a mi me ignora, por ende, no existe.

Quizá sí haya existido Jesucristo, pero el hombre ni caminada sobre el agua, ni curaba leprosos, ni reproducía el pan y los peces, ni convertía el agua en vino, ni era el hijo de Dios. Jesucristo era el viejo men. Siempre andaba con los indigentes y todas las chicas más sueltas, y seguramente era marihuanero, porque la gran mayoría de esos barbudos son hipsters, y la gran mayoría de hipsters consumen alguna droga. Y si no era hipster, era hippie, que en términos drogadictos es lo mismo.

Que vuelva Cristo, pero que vuelva ya, que lo necesitamos ya, esto se esta volviendo caótico. Necesitamos que se dé una vuelta por Japón, a ver si vuelve a meter los barcos al mar, y a sacar los carros del agua. Necesitamos una secadora gigante donde podamos meter las casas que están flotando en el Océano Pacífico. Necesitamos que elimine los aspectos negativos de la energía radioactiva; quizá que arregle las plantas nucleares es mucho pedir. Hace falta que Cristo vuelva hoy y nos de una mano en los laboratorios médicos porque nada que encontramos la cura para el cáncer. Queremos que Cristo vuelva ya porque las petroleras siguen vomitando en el mar, se están cayendo los pájaros del cielo y se están ahogando los peces. Que Cristo vuelva ya y mire a ver por qué es que está nevando en primavera, y por qué cuando neva en invierno las calles se inundan como si fueran ríos de nieve más altos que las ventanas del primer piso. Queremos que Cristo vuelva a encargarse de la repartición de bienes, porque como están las cosas, los bienes son propiedad de unos pocos que se dedican a explotarnos a todos los demás (inmensa mayoría), para ver así multiplicar sus millones. Yo, personalmente, también necesito que vuelva Cristo, pero que vuelva ya, porque a pesar de que pago todos los meses, a medida que pasan los días mi deuda con Citibank sigue creciendo, todavía no empieza a reducirse.

Quizá existió un Jesucristo, pero el hombre no era el hijo de Dios. Y es que si por alguna razón decidiera creer que Jesucristo era de hecho, el hijo de Dios, como voy a entender yo que Dios, El Padre, es también el Espíritu Santo, que a su vez es el hijo, Cristo, el rey. Osea, hay Dios, Padre, Espíritu Santo, hijo, Cristo y rey, y a pesar de que son diferentes, son lo mismo. Yo prefiero desenredarle el pelo a un gamín, sin peinilla.

Yo no me voy a complicar la vida y seguiré viviendo en el pecado. Seguiré adorando a mi única diosa: Frida Kahlo que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino…

Twitter @Virginia_Mayer

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