Sobreactuación olímpica

29 de julio del 2012

Arrancaron los Juegos Olímpicos de Londres y comenzó el frenesí deportivo que durante dos semanas nos tendrá bombardeados con todo tipo de informaciones sobre estadísticas, historias curiosas, biografías, datos y todo lo relacionado con el acontecer deportivo en la capital británica. Vienen días de histeria en los que muchos creerán saberlo todo sobre deportes o […]

Arrancaron los Juegos Olímpicos de Londres y comenzó el frenesí deportivo que durante dos semanas nos tendrá bombardeados con todo tipo de informaciones sobre estadísticas, historias curiosas, biografías, datos y todo lo relacionado con el acontecer deportivo en la capital británica. Vienen días de histeria en los que muchos creerán saberlo todo sobre deportes o disciplinas que nunca nos han interesado y de los que nunca hablan en nuestros noticieros.

Digamos que el asunto no tendría unas dimensiones tan dramáticas si no fuera porque los primeros en entrar en éxtasis informativo por cuenta de las olimpiadas son los canales privados de televisión, quienes hoy se pelean el título de ser “el canal oficial de los olímpicos”. ¡Qué me importa que sean los canales oficiales de los juegos de Londres! Más bien díganme cuándo se van a poner la camiseta de la realidad colombiana y van a empezar a informar responsablemente sobre lo que pasa en este país mirando más allá de los escándalos políticos y las notas amarillistas de cada jornada.

Hoy prendo la televisión y me encuentro con un panorama desesperanzador donde hay más periodistas cubriendo el desarrollo de las justas deportivas londinenses que haciendo seguimiento a los diálogos que se adelantan entre el gobierno y las comunidades indígenas del Cauca para superar la tensa situación que se vive al norte de ese departamento.

Está bien que compartamos la emoción de unas competencias en las que el mundo entero se da cita para presenciar proezas deportivas. Me parece fabuloso que sean los escenarios de la villa olímpica, en lugar de los campos de batalla, aquellos que sirvan para demostrar la superioridad de unos sobre otros. Pero eso no es motivo para que nos hagan creer que lo que pasa allá es más importante que los conflictos sociales que vivimos aquí.

No deja de asombrarme que Luis Carlos Vélez, el flamante y nuevo director de Caracol Noticias, sí esté en Londres (aunque nunca lo había visto cubriendo el área deportiva), mientras que no tuvo ni medio día para acercarse a conocer la realidad de lo acontecido hace un par de semanas en Toribío. ¿Acaso sale más barato viajar a Londres que al Cauca? Bueno, está bien, no vaya a Toribío, allá no hay aeropuerto. Pero entonces vuele a Arauca y cuéntenos qué está pasando en esa zona con el tema de seguridad; viaje a Valledupar y cuéntenos cómo es que la minería está acabando con las zonas agrícolas del Cesar; trasládese hasta Puerto Gaitán y explíquenos a qué juega Pacific Rubiales en esa región del país.

Esa fijación que tenemos por sentirnos ciudadanos del mundo nos ha enceguecido ante la realidad primaria: somos ciudadanos colombianos, así que antes de emocionarnos porque la Reina Isabel y su nieto William aparecen muy majos en la inauguración de los Juegos Olímpicos deberíamos preocuparnos por si algún día alguien va a aparecer para inaugurar el acueducto de Carmen de Bolívar que está en construcción desde hace 30 años. ¿O no, Julito?

@colombiascopio 

juanpablocalvas@gmail.com

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