Sobresaltos en la radio

30 de noviembre del 2015

Lo que pretende el gobierno es meter las narices en los contratos celebrados.

Sobresaltos en la radio

Lo que les voy a contar pondrá a temblar a muchos dueños de emisoras, pero antes quiero referirme a algunas movidas de la radio.

-Hernán Peláez ha recibido propuestas de RCN y BLU para que escoja lo que quiera. Es decir, no lo restringen a los programas de humor que le compiten a La Luciérnaga. Peláez, quien se aburrió de lidiar con los españoles (no de Caracol) ha dicho que sólo en febrero se sentará a escuchar ofertas en serio.

-El hombre más pretendido, desde hace rato, se llama Carlos Arturo Tobón, de Todelar. Todos quieren que alquile, arriende, venda o comparta la emisora 92.9 FM cuyos resultados económicos y de sintonía no son para celebrar. Tobón, un tipo simpático y altos estudios económicos, responde con acento valluno que el asunto no es la plata sino su amor –y el de su familia- por la radio. ¿Hasta cuándo?. Don Bernardo, su padre, resistió medio siglo.

-En Caracol hay cónclave para definir el futuro del Pulso del Fútbol, ante el retiro de Peláez. Aprovechan para analizar hábitos, encuestas  y resultados económicos que permitan reoxigenar la programación general.

-Por los lados de RCN la situación es más complicada. Si no determinan un revolcón seguirán siendo los segundos, o quizá los terceros ante el crecimiento constante de BLU.

Y ahora que tiemblen algunos personajes. En el Ministerio de las Telecomunicaciones y algunas oficinas de Palacio vienen estudiando el hecho de que algunos beneficiarios de estaciones de radio en FM las alquilaron a las grandes cadenas por sumas estrambóticas, sin que el Estado reciba dinero adicional al cánon anual convenido, relativamente bajo.

En el grupo de privilegiados aparecen, entre otros, Ricardo Alarcón, Juan Gossaín, Darío Arismendi, Rafael Pardo Rueda, Paulo Laserna, Alvaro Pava Camelo  y sus hermanos (Súper), la familia Páez Espitia (Melodía St), Hernando y Rodolfo Herrera (los hermanos Kendur), José Luis Mendoza (en Santander), los hermanos Padilla en el Meta, la familia Navarro en el Huila,  y con emisoras pequeñas muchos concesionarios (y me incluyo).

Lo que pretende el gobierno es meter las narices en los contratos celebrados y buscar una tajada importante “para el posconflicto”.

Un dato revelador: en Bogotá pagan hasta más de dos mil millones de pesos año por el arriendo de una emisora FM. Por lo mismo, nadie vende.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO