¿Sueño o realidad?

16 de noviembre del 2019

Por: Ignacio Arizmendi.

¿Sueño o realidad?

En una noche de octubre, de fuertes lluvias y rayos, tuve un sueño muy particular, en el que, pese a las constantes interferencias atomosféricas, pude escuchar esta declaración política:

“Queridas y queridos camaradas de nuestros partidos, colectivos, organizaciones, alianzas, movimientos, mingas, ligas, etc.: a continuación expongo unas cuantas directrices primarias orientadas a nuestro fin mayor, la toma del poder en Colombia por vía eleccionaria o revolucionaria.

Sea lo primero afirmar que el objetivo central de los días que corren es desprestigiar al gobierno de Duque a como dé lugar. Se busca establecer en las mentes y los corazones de los ciudadanos la convicción de que es una administración incapaz de percibir e interpretar las necesidades y aspiraciones de nuestros compatriotas, un gobierno en manos de la oligarquía y los intereses capitalistas del imperialismo yanqui. Para ello aprovecharemos todas las situaciones que nos permitan lograr el fin: la corrupción, el desempleo, los asesinatos de líderes populares, los problemas en las vías públicas, la política económica, las medidas tributarias, la improvisación, las alzas, etc., etc.

Usaremos las redes sociales y la hospitalidad de los medios capitalistas para lanzar nuestras opiniones en ruta hacia el objetivo del desprestigio total de Duque, de tal modo que se refleje en las encuestas de las firmas burguesas. Nos valdremos de todos los espacios que estén a nuestro alcance: entrevistas en radio, prensa y televisión, foros, encuentros, asambleas, manifestaciones, congresos. También aprovecharemos la presencia oculta o sutil de aquellos y aquellas periodistas de nuestra causa, lo mismo que de las analistas y los analistas nuestros que son invitados a emitir sus conceptos en los medios burgueses.

Una tarea similar asignamos a quienes laboran en instituciones educativas y en todas las organizaciones sindicales, sociales, religiosas, cívicas y de otro carácter dirigidas o intervenidas por nuestros agentes. Una prioridad día a día es concientizar sus mentes y penetrarlas con nuestros acentos y conceptos.

Muy importante: por ahora no hablaremos de nuestra ideología socialista, ni siquiera lo haremos en las campañas electorales, para evitar que el enemigo nos ataque y siembre temores en la población. Lo nuestro no pasará de actuar en línea con el objetivo expuesto, criticando al establecimiento y desafiándolo en las calles. Así suscitaremos la quiebra anímica de quienes lo sustentan para conseguir que nos dejen limpio el camino.

Por otro lado, se buscará que el Esmad de la Policía u otras fuerzas represivas del Estado lesionen gravemente o den muerte a compañeras nuestras o a muchachos muy jóvenes, para que su sangre exalte las pasiones y acelere la decisión popular de vengar su muerte hasta la victoria final. Les informo también que compañeros y compañeras de diversos grupos están autorizados y entrenados para ejecutar actos en contra de la misma izquierda. No importa. Lo que interesa es que la sociedad y la opinión nacional e internacional digan que los responsables son de la derecha.

No quiero terminar sin felicitar a nuestros camaradas de las Farc, que combatieron ardiente y fervorosamente al establecimiento oligárquico, pues ahora están proyectando una imagen pública cordial, serena, de amor a la paz, lo cual hace que la ciudadanía olvide la imagen de feroces que dieran cuando su alzamiento en armas, y se olvide de nuestra filosofía marxista-leninista y ya no les tema, sino que los vean como gente progresista y demócrata.

Repito, pues, camaradas, que el objetivo número uno es desmoronar la fe pública en la administración de Duque para generar temor y desconfianza, lo cual favorece el rol al que estamos llamados, que es el de establecer un gobierno de transición y de unidad popular en torno del socialismo del siglo 21, iluminados por los comandantes eternos, que nos ilustrarán acerca del momento de exponer abiertamente nuestras convicciones ideológicas.

Por último, informo que, próximamente, el grito de guerra unificado ya no será ‘¡Patria o muerte!’, sino ‘¡Petro o muerte!’”.

INFLEXIÓN. Lo más curioso de todo fue que cuando desperté, no sé si por el grito o un rayo, me di cuenta de que no era un sueño, sino la realidad…

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