Tatequieto a piratas de la web

8 de abril del 2011

La revolución comunicativa y silenciosa que se ha dado en el mundo en los últimos veinte años gracias al internet es de unos alcances inimaginables; uno podría afirmar que con este invento la humanidad cambió rotundamente sus hábitos en materia de comunicaciones, sin duda la vida hoy es mucho más fácil que antes,  gracias a los satélites y a la manera que el ser humano ha buscado para interrelacionarse.

Pero no todo es color de rosa. La llegada de la World Wide Web, es decir la comunicación por redes de computadoras conectadas también ha golpeado a algunos sectores y uno de los más afectados han sido los artistas, sin desconocer que a ellos también desde otros puntos de vista les ha proporcionado inmensos beneficios. Por ejemplo, yo que vivo a cientos de kilómetros de mi Valle,  estoy seguro que sin internet no tendría esta comunicación con ustedes tan permanente y fluida.

Es bien seguro que muchísimos intérpretes y autores que hoy son famosos, sino fuera por internet hubiesen muerto en el anonimato, pero también es de Perogrullo afirmar que mientras las tecnologías de las comunicaciones avanzan por ascensor, las legislaciones para proteger los derechos de autor suben por una escalera empinada y de difícil acceso.

Creo que aún no hemos hecho el balance sobre el desastre económico que a la música vallenata le ha producido el intercambio de archivos de audio y video que realizan las personas vía web sin ninguna restricción. Ríos de tinta han corrido escribiendo sobre los efectos de la piratería informática, pero muy atrás quedaron aquellas épocas en que los derechos de autor y conexos tenían un mayor control y protección por parte de las autoridades instituidas para ello.

¿Nos imaginamos cuánta música de la que hoy escuchamos se ha bajado por internet sin ningún costo y por supuesto sin ninguna retribución para sus creadores e intérpretes?  ¿Cuántos de los que hoy leen estas líneas aun adquieren música original, la compran pirata o la bajan gratis de internet?

¿Cuántas canciones puedo bajar en minutos y almacenar en un disco duro portátil o en una USB,  escucharlas en mi carro sin que nadie me diga nada? Esto se hace sin el más absoluto remordimiento de que con ello perjudicamos a un grupo vulnerable y desatendido históricamente por los gobiernos, como han sido los artistas.

Con beneplácito he recibido la noticia de que el Ministro del Interior y de Justicia ha presentado al congreso un proyecto de ley en el que tanto a los prestadores del servicio de internet como a los usuarios se les define sus responsabilidades civiles, penales y administrativas sobre el empleo de los contenidos de la redes informáticas y especialmente la aplicación de los derechos de autor y conexos a la información empleada en esos sistemas.

Sin duda que el proyecto de ley presentado por el Gobierno al Congreso tiene repercusiones favorables para nuestros  intérpretes,  autores y compositores vallenatos, porque con él se pretende modificar y sobre todo actualizar la desueta Ley 23 de 1982, que no podría prever esta modalidad de transgresión de derechos que hoy campea; pero no sólo eso; busca penalizar la conducta contra los derechos patrimoniales de autor por esta vía y sanciona con cárcel y multa a los piratas de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Me permito trascribir un artículo del proyecto de ley que modificaría nuestro Código Penal así:

Adiciónese al artículo 271 de la Ley 599 de 2000 (Código Penal) con un numeral, así:

¨8) Ponga a disposición a través de una red informática accesible al público, a efectos de comercialización, una obra de carácter literario o artístico o una prestación protegida por los derechos conexos, obras cinematográficas, fonogramas, videogramas, programas de ordenador, obras fotográficas, entre otras, o venda u ofrezca reproducciones de las mismas en formato digital a través de las redes mencionadas”.

Vale la pena enfatizar que la conducta es punible sólo cuando se derive un provecho económico para quien suba la información, pero ello no significa que el autor no tenga otras medidas civiles para proteger sus derechos ante un Juez, por esto es que los piratas de la web deben estar con razón muy asustados.

COLOFÓN: Imaginemos que la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata rechazara la inscripción o descalificara por no considerar inédita una canción que alguien distinto al compositor y sin su consentimiento se le diera por subir a la web y con ello publicar y/o comercializar su contenido, como diría mi mamá: ¡cójame ese trompo en la uña!

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