Tecnócratas: ¡pilas!

9 de mayo del 2011

Que a este país se lo está tragando la corrupción no es ninguna notica. Cada día o aparece un nuevo escándalo o se agrava otro de los que se vienen destapando desde que se acabó el gobierno Uribe. Tampoco es nada novedoso identificar políticos, gamonales de pueblo o distinguidos señores y señoras de provincia, involucrados en compra de votos, abuso de ayudas humanitarias y otros casos parecidos. Que en el Estado se crearan carruseles y mafias, que son la última moda, no tiene nada de sorprendente si no fuera porque ya no se trata de miles de millones sino de billones de pesos colombianos. La transparencia del Congreso ha estado en duda desde hace décadas y siguen los mismos con las mismas. Es más, parecería que entre más mañosa sea una dinastía, más se garantiza su permanencia en este seno de la democracia. Los empresarios de la política han tratado de pasar agachados, pero ya no es un secreto que es en sus empresas, así sean de salud, donde se queda el grueso de los desfalcos con dineros del Estado.

Ahora resulta que también esa tecnocracia, jóvenes de buena familia, que en Colombia se asocia con honestidad, bien vestida, muy educada aquí y en el exterior, también ha caído en la trampa de la corrupción. El título de El Nuevo Siglo lo resume todo: “Corrupción cum laude”. Es decir, en nuestra gloriosa patria no ha quedado ningún sector por fuera y las malas mañas hicieron carrera en círculos que siempre se presentaron como impolutos. La reacción de la tecnocracia no se ha hecho esperar; no pueden ni creer ni aceptar que sus miembros hayan caído en semejante problema y estén en la Picota, un lugar hecho para todos menos para PHD’s. Se trató de hacer una marcha de desagravio por los técnicos que por Agro Ingreso Seguro están presos. El evento “se lo tiró” literalmente el ex presidente Uribe, cuando le dio el abrazo del oso. No dejaron politizar la marcha y fue cancelada. El abrazo del oso se convirtió en uno de los grandes osos de Uribe.

La reacción y la incredulidad continúan en una sociedad que se ha vanagloriado de su tecnocracia y ahora se dice, que nadie que pertenezca a ese grupo de personas preparadas va a querer trabajar con el Estado. Perdón, pero así no es la cosa. Ningún tecnócrata se debe dejar descrestar por el poder, y menos cuando su jefe es otro tecnócrata que se creyó político y futuro presidente. Tampoco se debe dejar seducir porque el presidente de turno se salte a sus jefes y “lo distinga” llamándolo directamente. Eso es cuestión de estilo y lo que pasa es que lo están usando, ¿O.K.? Recuerden, y esto se los digo por experiencia, siempre hay que tener la renuncia lista. No hay nadie superpoderoso cuando se hacen las cosas mal, y siempre, por muy tecnócrata que se sea, se puede renunciar. También tengan muy claro que en la cadena de corrupción ustedes, amigas y amigos, son la parte débil de la cadena y por eso, los mandarán de primeros a la Picota. Hasta que no veamos a los respectivos ministros en la cárcel, a los empresarios y políticos envueltos en esos escándalos enjuiciados, para no ir hasta donde el “Hombre Honrado”, esto va a sucederles. Así que tecnócratas, pilas!! Esos jefes que tanto los consintieron, los dejarán solos. Renuncien cuando vean cosas que no deben ser, ese es el derecho de las cosas.

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