Transmilenio es víctima de su éxito

4 de enero del 2012

Nadie discute que el Sistema de Transporte Masivo Transmilenio le cambió la cara a la movilidad en Bogotá de manera positiva. Quienes tuvieron la oportunidad de utilizar los buses viejos, verdes y amarillos que circularon en las principales avenidas de la ciudad durante varias décadas son testigos por excelencia del cambio que significó el ingreso […]

Nadie discute que el Sistema de Transporte Masivo Transmilenio le cambió la cara a la movilidad en Bogotá de manera positiva. Quienes tuvieron la oportunidad de utilizar los buses viejos, verdes y amarillos que circularon en las principales avenidas de la ciudad durante varias décadas son testigos por excelencia del cambio que significó el ingreso de los articulados. El problema es que se le sobrevaloró tanto que hoy es víctima de su propio éxito.

En el año 2000, cuando se estrenó el Transmilenio, se le puso a rodar entre la Calle 80 y Ciudad Bolívar utilizando la Avenida Caracas. En adelante, dado su éxito se trabajó para conectar los articulados con la Autopista Norte y las localidades de Usme, Suba y Kennedy, lo que a su vez significó el ingreso de más y más pasajeros, tanto que según datos publicados por El Tiempo, en solo diez años ha transportado 3 116 397 170 personas en la capital. Este aumento en el número de bogotanos que se movilizan en los articulados fue promovido sin tener en cuenta las medidas que en materia de seguridad, convivencia y cultura ciudadana se debían prever para que el sistema no desmejorara.

Hoy por hoy, quienes utilizan este sistema de transporte masivo en Bogotá se exponen a los constantes robos de billeteras y celulares, viajar incómodos como consecuencia del sobrecupo, manoseo por parte de quienes aprovechan la aglomeración para hacer de las suyas y demoras en las frecuencias tanto de los articulados como en los alimentadores, lo que se traduce en mayor tiempo de desplazamiento. Todo lo anterior ha provocado que los ciudadanos se suban a los buses rojos, más por obligación que por gusto propio y ese es uno de los retos que tiene el alcalde mayor de Bogotá Gustavo Petro, quien no solo debe ocuparse de poner en ejecución el Sistema Integrado de Transporte, sino que el servicio de los articulados sea el adecuado para todos los ciudadanos.

La mayoría de los bogotanos lamentamos que la pedagogía en cultura ciudadana que se venía ejerciendo para el uso adecuado del Transmilenio se haya abandonado durante las administraciones de Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno y como resultado de este error, hoy las personas se amontonan en las entradas a las estaciones, lo mismo que para abordar los buses. También hacen maromas para ingresar a los portales sin cancelar su pasaje, algunas veces en presencia de los auxiliares de la policía que “cumplen con la labor de vigilancia”, exponiéndose en muchas ocasiones a que a alguno de los articulados al circular por las avenidas los atropellen, como sucedió en 2010 con un menor de edad estudiante del colegio Nicolás Esguerra, quien falleció luego de ser arrollado en la Avenida de las Américas.

No desconozco que a pesar de todas los fallas que existen en la prestación del servicio, el Transmilenio continúa siendo un modelo de transporte público en una ciudad como Bogotá. El problema es que no se estimó que colapsaría al ampliarlo a otras zonas de la capital, porque por bueno que sea, tiene limitaciones. Por lo tanto, es necesario por en marcha un sistema Metro que ayude a sopesar la carga que en un futuro haría que este colapse del todo.

Afortunadamente el alcalde Petro ha sabido interpretar las quejas de los bogotanos al Transmilenio y ha dicho que dará la lucha porque el inicio de la construcción del Metro sea una realidad y no se muestra hincha furibundo de los articulados, como Enrique Peñalosa, quien a pesar de sus constantes derrotas insiste en creer que esa es la única solución a la inmovilidad que hoy padece Bogotá, situación que hace que parezca que la ciudad en lugar de avanzar, retroceda.

Cambiando de tema: Ahora que en Colombia se descubrió que miles de mujeres son maltratadas físicamente, no se si darle las gracias al Bolillo Gómez. Como por él muchos se dieron cuenta de esta realidad que en municipios y veredas ocurre desde décadas enteras en nuestro país, propongo se le condecore con la Cruz de Boyacá y se le haga una estatua.

@sevillanojarami  

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO