Transmilenio y el Polo perverso

Transmilenio y el Polo perverso

28 de marzo del 2016

Bastante cínico resulta el debate de control político que lidera el concejal Manuel Sarmiento, del Polo Democrático, sobre Transmilenio.

El Polo y la izquierda son responsables de la crisis de Transmilenio, tras permanecer 12 años al frente de la administración de Bogotá. En sus manos se produjo el deterioro, abandono y robo al sistema de transporte público de la ciudad.

Precisamente un ex alcalde del Polo Democrático, Samuel Moreno, fue separado de su cargo como alcalde de Bogotá en mayo del 2011 y fue capturado cinco meses después por el denominado Carrusel de la Contratación, cuyo mayor escándalo tuvo que ver con la manera como se robaron los recursos de Transmilenio para la construcción de la troncal de la Avenida Eldorado. En el proceso fueron condenados su hermano, el exsenador Iván Moreno, y los empresarios Miguel, Manuel y Guido Nule, además de una docena de exfuncionarios y exconcejales.

Por ser Transmilenio una de las obras bandera del ex alcalde y hoy nuevamente mandatario de Bogotá, Enrique Peñalosa, la izquierda incluso llegó a proponer acabar con el sistema. Y por esta misma razón, cargada de sesgo político, se le descuidó, se le abandonó y se le trató con desidia. De hecho, al frente de su operación fueron puestos personajes que poco o nada sabían sobre el transporte público.

Para nadie es un secreto que no se implementaron acciones que mejoraran el servicio, como la ampliación de las estaciones,  ni se realizó una eficiente reasignación de rutas tras la salida de circulación de los tradicionales buses y busetas, lo que incrementó la demanda de los articulados. Además, la falta de prevención y abandono del sistema Transmilenio durante las tres últimas administraciones hizo que el factor de inseguridad se hubiera trasladado a los articulados.

También hay que refrescarles la memoria a los bogotanos para recordarles que fue el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro el que se acabó de ‘tirar’ a Transmilenio. Él es el único responsable de que al menos la mitad de los buses que hoy operan en el sistema de transporte masivo estén en malas condiciones y próximos a salir de funcionamiento, pues ya cumplieron con su vida útil. Hoy su estado pone en riesgo la seguridad de los dos millones de pasajeros que al día se transportan en ellos por la capital del país.

Por ejemplo, el articulado que se varó en Soacha el pasado 12 de febrero, y que dio pie para una violenta protesta contra Transmilenio, ya había hecho un recorrido equivalente como ir de la Tierra a la Luna tres veces. Por lo cual hace rato debió estar fuera de servicio.

Pues bien, este bus, así como centenares de otros que están por el estilo, ya debieron haber sido dados ‘de baja’. Pero siguen ahí porque Petro sorpresivamente les prorrogó los contratos a los actuales operadores del sistema de transporte masivo en marzo de 2013, negociación en la que habría participado el empresario Carlos Alberto Gutiérrez Robayo, concuñado de Petro.

A los privados se les dio la gabela de ampliar los contratos por tres años más y extender la vida útil de los buses otros 240.000 kilómetros, lo que les representó ingresos adicionales por $2 billones, mientras que al Distrito sólo le ingresaron $700.000 millones anuales adicionales.

Por todas estas razones resulta bastante irónico que sea precisamente la bancada del Polo la que hoy promueva un debate de control político a Transmilenio, cuando este movimiento es responsable directo de la crisis por la que atraviesa el sistema que hoy transporta a millones de Bogotanos. Como quien dice, los pájaros disparándole a las escopetas.

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