Tremenda conspiración

18 de noviembre del 2019

Por: Carlos Salas.

Ser o no ser uribista Opinión de Carlos Salas

Lo que tienen planeado para Colombia ya lo han venido aplicando en Chile. El horror sufrido por los chilenos, durante el último mes, es el mismo que nos tienen preparado. No podemos seguir en el proceso de negación cuando hay claras evidencias de que estamos en la mira, como blanco prioritario, dentro de la estrategia de caos que se acordó en Caracas durante la reunión del Foro de Sao Paulo. En estas circunstancias no se puede dejar pasar la dolorosa experiencia chilena que nos puede dar luces en este momento de incertidumbre. Mientras los medios, siguiéndole el juego a quienes quieren crear el caos, se empeñan en validar lo que se viene el próximo jueves 21 de noviembre, a la ciudadanía le rondan malos presagios.

Entre varios podcast, videos y programas que circulan por las redes, quiero compartir con ustedes este resumen de uno que llamó particularmente mi atención. Se trata del episodio que Contracultura, medio digital chileno, le dedicó a las manifestaciones en su país teniendo como invitado al psicólogo Roberto García. Entre los temas tratados resaltan algunos que resumiré para poder verlos desde nuestra perspectiva:

Golpearse y ver la realidad

Para los chilenos fue totalmente sorpresivo lo que ha pasado constituyéndose en un golpe brutal que los ha obligado a abrir los ojos. Ahora conocen el diagnóstico y pueden comenzar a buscar soluciones. 

A los colombianos también nos va a tomar de sorpresa a pesar de conocer de lo que son capaces aquellos a quienes se les entregó buena parte del país y que ahora vienen por el resto.

No aguanto más este gaslighting

Tanto en Chile como en Colombia la prensa se ha ocupado de hacernos creer que lo que motiva la marcha del 21 surge de causas nobles y pacificas. En Chile la gente está dolida emocionalmente con los medios por la manera tan descarada de engañar y echarle leña al fuego. Es con el gaslighting que buscan manipular a las personas para que comiencen a dudar de sus opiniones, sus percepciones y hasta de sus recuerdos. Pretenden hacer ver a los vándalos como “nobles luchadores” mientras te hacen sentir que lo que piensas está mal.

Vender fantasías

La sociedad chilena como la colombiana son presa fácil para llevarlas a creer que con fantasías prefabricadas las cosas se pueden solucionar ya sea con un trino o una oración.

“No por cruzar los dedos todos al tiempo la agenda de esos personajes oscuros va a cambiar”, dice Roberto García. Lo que se requiere es tomar el control. Sin esperar la ayuda divina levantarnos y decir ¡No más!

Manipulación y rumores

Atrapan al delincuente y se pone a llorar, eso es bien conocido tanto allá como acá y los medios le siguen el juego. El vándalo se victimiza y comienzan a rodar videos con imágenes del “mártir”. 

“¿Cuántos ojos ha costado la revolución?” es una pregunta tendenciosa que les ha dado resultado para aniquilar a las fuerzas del orden. Ellos mismos se atacan con perdigones, iguales a los utilizados por los carabineros. También se maquillan con texturas y colores para que los medios muestren como les han “sacado los ojos”.

Para que no caigamos en la misma trampa es necesario tener presentes los trucos y manipulaciones de estos expertos en terrorismo.

Le pagan a los manifestantes y los drogan

Roberto García nos cuenta del caso de un cubano que llevaba una mochila repleta de dinero que repartía entre los manifestantes. También de personas de apariencia tosca y marginal, en casas de cambio, con muchos dólares que le habían llegado del exterior. 

Drogas sintéticas como la flaca o el mármol que puede ser fumada, inyectada o inhalada, son repartidas entre los vándalos. En algunos casos es tal el nivel de violencia que solo se explica en personas que están bajo los efectos de esta droga que produce la sensación de fuerza y genera euforia y agresividad.

Todo está planificado

“No son espontáneos los ataques, están programados”, dice García. Saben que edificio se va a quemar y cuando. Se han encontrado elementos químicos para generar incendios y acelerarlos en centros comerciales.

Otra muestra de esa planificación es que llegan camionetas con alimentos para los manifestantes, también buses con relevos.

El que baila pasa

Una de las acciones más viles contra los ciudadanos indefensos es lo que llaman “el que baila pasa”. Se trata de obligar a descender de los carros a las personas y obligarlas a bailar y hacer el ridículo para disfrute de los manifestantes. Es una manera de despersonalización que utilizaban los nazis. 

Generar psicosis colectiva es uno de los medios dentro de un esquema que lo que realmente pretende es parar la economia para tumbar al presidente e imponer un régimen bolivariano.

Confiemos en nuestro juicio

Al final de la entrevista García da unos consejos:

No consumir información que cause gaslighting que te paraliza psicológicamente.

Confiar en tu juicio para descifrar que es verdad y que no es verdad.

No gastes tiempo tratando de convencer a ciertas personas.

Mantente en contacto con redes de personas que sean afines contigo de las que puedas recibir y dar cosas buenas.

No normalices el mal. “El que baila pasa” es un abuso y un crimen. Los medios trataran de minimizar su impacto y las personas pueden caer en la trampa de normalizarlo.

Saldremos adelante, dice García al final del podcast, si somos valientes,  optimizamos nuestra energía psicológica, somos honestos con nosotros mismos, no normalizamos la injusticia y la maldad, consumimos responsablemente la información y no caemos en el gaslighting de los medios.

Las enseñanzas que podemos adquirir de la terrible experiencia sufrida por los chilenos nos puede se de gran utilidad porque lo que se nos viene este 21 de noviembre de 2019 es una prueba de fuego. 

¿Estaremos a la altura de nuestro compromiso histórico?

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