Trump: ¿un líder negativo?

16 de diciembre del 2017

Muchas personas han escrito sobre los saludos y la corporalidad de Donald Trump, haciendo lo obvio una obviedad. Es por esto que quiero compartirles este artículo que va más allá del cliché de lo evidente, con el fin de darle un poco más de fondo a la forma. Como Psicólogo y Experto en Ciencia del […]

Trump: ¿un líder negativo?

Muchas personas han escrito sobre los saludos y la corporalidad de Donald Trump, haciendo lo obvio una obviedad. Es por esto que quiero compartirles este artículo que va más allá del cliché de lo evidente, con el fin de darle un poco más de fondo a la forma. Como Psicólogo y Experto en Ciencia del Comportamiento, voy a hablarles de dos aspectos fundamentales tomando como referencia las características del Comportamiento Corporal y Psicológico de Donald Trump.

Cabe señalar desde el Comportamiento Corporal, que nosotros compartimos el 98.76% de nuestra composición genética con la de nuestros primos hermanos los primates, específicamente la de los chimpancés y bonóbos. Es decir, que el 1.24% es lo que nos hace aparentemente humanos. O como yo prefiero decir, primates modernos.

Una de estas conductas corporales que quedaron grabadas a través de la evolución en nuestra impronta, son los “Roles Primatológicos”. En este tipo de roles existen diversos tipos de jerarquías, las mismas que compartimos en nuestro diario vivir laboral. Jerarquías que se dividen en Alfas (líderes), Bethas (potenciales líderes) y Omegas (rezagados).

La corporalidad de los Alfas en general, puede distinguirse mediante una voz fuerte, porque según las investigaciones primatológicas, entre más grave sea la voz, más los asociamos a las de un líder. Además de la voz, tienen mayor altura, una barbilla más pronunciada (signo de mayor testosterona siendo la hormona de poder), y una  postura corporal más abierta, es decir brazos, piernas, torso, están más separadas del cuerpo, lo cual envía un mensaje de mayor dominancia.

Pero en los Alfas, existen dos subtipos de Alfas: los Alfa Plus (positivos) y los Alfa Minus (negativos). Algo interesante que descubrí en mis investigaciones sobre el lenguaje corporal de estos Alfa Minus como las de Trump, Hitler y Mussolini, es que existe un patrón en común de agresividad no-verbal.

Por ejemplo, uno de los movimientos más dominantes del Alfa Minus de Trump en particular, es su famoso saludo de “agarrar y jalar”. Parece que él ha convertido sus rituales de saludo político en un campo de batalla donde quiere imponerse y dominar de forma agresiva, pero hasta lastimoso de ver. (video)

Cuando terminé mi segunda Maestría en Psicoanálisis, me interesé bastante sobre el psicoanalista y sobreviviente del Holocausto, Erich Fromm. Este psicoanalista fue el que creó la terminología del “Narcisismo Maligno”, un concepto que como psicólogo prefiero denominarlo: Trastorno de Personalidad Narcisista (TPN). La gente con TPN tiene una necesidad constante de notar admiración de los demás, y lo manifiestan a través de un sentimiento de grandiosidad acerca de sus propias capacidades y cualidades.

Porque Trump no soporta no ser el centro de atención. Eso quedó muy claro mientras caminaba junto con los otros líderes de la OTAN en Bruselas. Este Alfa Minus quería imponerse sobre los demás Alfas al empujar levemente al primer ministro de Montenegro Dusko Markovic, mientras alzaba sutilmente su labio superior exhibiendo sus caninos. Siendo un signo de la emociones de desprecio, rabia y hasta desdén. Expresiones que hemos heredado de nuestros primos hermanos los primates.

Esto con el fin de pasar frente al grupo, posarse como el Alfa (Minus) del grupo, mientras se acicalaba al cerrarse el blazer y elevaba el mentón con la intención de verse más grande y superior que los demás. (video)

Pero Trump, al igual que las personas con Trastorno de Personalidad Narcisista, no tienden a disculparse, ni de forma verbal o no-verbal después de empujar a otro. Porque este tipo de personalidades tienen un patrón en común. Un patrón de poca empatía social, carácter dominante con delirios de grandeza y signos de prepotencia. Esto es común en muchos líderes empresariales y políticos donde exageran sus logros y talentos mientras esperan ser reconocidos como superiores y dan por sentado que merece recibir un trato especial.

Además del TPN, Trump como al igual que muchas personas “Alfa Minus” del mundo empresarial como jefes de estado, muestran signos psico-biológicos de hipomanía, sociopatía y neuroticismo. Es decir, personas que muestran una conducta de extrema confianza, carentes de consciencia social, comentarios sarcásticos o sádicos, arrogancia, paranoia, impulsividad, manipuladores, mentiras patológicas, proyectan su mal comportamiento en los demás, se comportan de manera egocentrista como si fueran las únicas personas que importan y se aburren fácilmente pero captan la atención cuando el entorno se centra nuevamente en ellos.

Porque personas con las características de Trump no reciben las atenciones que creen que merecen, tienden a minusvalorar los logros de los demás de forma burlesca y grotesca. Como en este caso (video), en la que Trump se mofó del periodista Kovaleski cuando manifestó diciendo: “Pobre tipo, deberían verlo”, mientras corporalmente hacía gestos burlescos imitando la condición del periodista.

Esto es lo que hacen frecuentemente las personas narcisistas. Intentan que los demás se sientan mal con ellos mismos mientras expresan delirios de grandeza y fantasías de éxito, poder, brillantez, y un amor propio exagerado.

Una persona Neurótica y Egocentrista, a diferencia del narcisismo, se entiende como una persona que es ignorante acerca de lo que ocurre en las mentes ajenas. Este tipo de personas como Trump, evitan el sentimiento de angustia existencial, manteniéndose con elevados mecanismos de defensa para no enfrentarse a emociones, pensamientos o instancias de la realidad que le resulten amenazantes. Y por esto tiende a comportarse amenazante e intimidador frente personas de otras razas y religiones, por ejemplo cuando expresó: “Los musulmanes no vendrán a este país si soy Presidente… la abrumadora cantidad de crímenes violentos en nuestras principales ciudades es obra de negros e hispanos”. Este tipo de comentarios xenófobos, racistas e intolerantes, hacen de Trump alguien incapaz de reconocer e identificarse con los sentimientos y las necesidades de otras personas. Siendo esto un caso clínico de un fuerte vacío emocional e inseguridad de sí mismo.

Como suele ser típico, en personas con características como las de Trump cuando logran un gran éxito, su hipomanía aumenta con consecuencias desastrosas. Tan desastrosas como los efectos de sus decisiones que impactarán negativamente el cambio climático, o su violencia política provocadora frente a Corea del Norte, o sus mentiras crónicas.

Este tipo de personas son las que hacen que me pregunte en lo profesional y me replantee para un futuro mejor, el cambio en los parámetros de selección de estos futuros líderes de del mundo. Más allá del voto, siendo la libertad democrática de todos, debemos abrir el debate en que se exijan nuevos métodos profundos y quirúrgicos de análisis psicológico, comportamentales, emocionales y corporales a los futuros líderes. Porque tenemos la obligación como especie, en empezar a entrar en razón cuando se trata de la selección de ciertos líderes negativos. Stephen Hawking afirma que nuestra especie primate moderna no sobrevivirá en los próximos 100 años (leer artículo), y esto porque según estudios dicen que para el 2030 necesitaremos los recursos de 2 planetas para abastecer nuestro estilo de vida. ¿Es que acaso tenemos 2 planetas tierra para nuestro ignorante comportamiento?

Charles Darwin cuando él dijo que “no es el más fuerte ni el más inteligente al que sobrevive a los cambios, sino el que mejor se adapta a ellos”. Yo quiero tomarme el atrevimiento de corregir a mi admirado Darwin y decir que hoy “para sobrevivir frente a estos cambios, debemos adaptarnos con fortaleza e inteligencia frente a los tiranos por un bien común”. Porque al final no hay evolución sin transformación, y sino transformamos nuestras conductas en cuanto a la manera en cómo nos lideramos a nosotros mismos, como también a los demás, estaremos encaminados a un Holocausto Evolutivo.

De igual forma, al final, la evolución siempre gana.

@FRJ_CONSULTOR

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