Tu casa, tú ciudad; límpiala*

8 de junio del 2017

La movilización ciudadana de limpieza y embellecimiento se ha convertido en pieza fundamental de transformación social, cultural y ambiental de la ciudad.

Tu casa, tú ciudad; límpiala*

La semana anterior en el barrio Los Patios, en la localidad de Rafael Uribe en Bogotá, se inauguró el mural más grande de Bogotá. Recorrer este barrio observando los colores en la fachada de todas las casas al unísono reflejando alegría, cultura, integración y dignidad es un gran orgullo. Una obra de arte hecha a pulso por cada uno de los miembros de la comunidad.
Las fachadas de sus casas fueron sus lienzos y su trabajo comunitario la inspiración para hacer de su barrio un sitio limpio, bonito y vibrante.
Una casa, una cuadra y un barrio limpio son el símbolo más importante de que la ciudad avanza a ser más sostenible y con mayor amor propio.
Hay una gran diferencia en lo que se siente por uno mismo y por la ciudad en la que vive cuando se recorren las calles de un barrio o el de una avenida principal y se encuentran alcantarillas con basura, vías invadidas de desperdicios o firmas vandálicas en las puertas y ventanas de los locales comerciales. En ciertos sectores, en los separadores, se suelen encontrar llantas, muebles viejos o escombros. Esa desidia y desorden es el caldo de cultivo para que surja la inseguridad, el deterioro del entorno urbano y se erosione la confianza y la solidaridad comunitaria.
Es común responsabilizar de ese desorden a la falta de un esquema de aseo y recolección de basura adecuada. Si bien es cierto, es un instrumento fundamental para garantizar la limpieza de la ciudad, no es del todo suficiente. Se requiere un gran cambio cultural entorno a la conciencia ciudadana respecto al cuidado, protección y embellecimiento de los barrios. Muchos ciudadanos menosprecian botar un papel al suelo, arrojar basuras y escombros a las alcantarillas u orinar en la vía pública o en el parque. Se suele pensar que son acciones menores sin impacto en la vida de los otros, pero cuando son cometidas a diarios por millones de personas, nos encontramos ante un desorden y falta de educación, que tiene implicaciones muy serias para la convivencia y la calidad de vida de nuestras ciudades.
Acciones de movilización ciudadana de limpieza y embellecimiento surgen en diferentes ciudades y se han convertido en piezas fundamentales de transformación social, cultural y ambiental. En Tirana, Albania, un Alcalde cambió el destino de una ciudad que no tenía rumbo a partir de promover muy buena pintura en las fachadas de la casas y monumentos más emblemáticos. En Inglaterra, la iniciativa “Londres Florece” impulsó un concurso ciudadano para sembrar flores y jardines en todos los barrios, esa ciudad se engalanó a punta de color. Aquí en Bogotá el ejemplo de Los Patios o de la Plaza del Voto Nacional, que estaba perdida a manos de delincuentes y habitantes de la calle, hoy se encuentra renovadas, con fachadas limpias, jardines y un obelisco recuperado para la historia de la capital.
Una ciudad debe tener un esquema de aseo que no solo recoja la basura y la lleve a un relleno sanitario, sino que barra las calles, pode los céspedes de parques y separadores, limpie las firmas vandálicas, desmonte los cambuches y limpie los carteles. Esa es la dirección correcta, y si a ello se le une megajornadas de limpieza por parte de los vecinos en los barrios, en el trabajo, en colegios y en las instituciones públicas, el panorama ya sería otra historia. Que la gente sienta que así como cuida y limpia su hogar, debe limpiar y cuidar el frente de su casa y su barrio. La sola acción de un niño, un padre o un abuelo que ayuda en la limpieza de su cuadra; integra, motiva, llena de orgullo y crea ciudadanía.
Los beneficios de tener una ciudad bonita y limpia son inmensos; más seguridad, menos contaminación, más orgullo, integración y confianza entre los vecinos. A veces una jornada de limpieza aporta más a la transformación de una ciudad, que miles de leyes y políticas públicas que promueven un ambiente sano.
Ahora la pregunta es: ¿usted ya inicio? Ya limpió el frente de su casa, cuadra, o parque? Qué puede hacer para embellecer el frente de su vivienda?. Una vez al año, no hace daño y Sí dignifica el diario acontecer de la vida.

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