*Tweet*

1 de agosto del 2011

el viernes pasado, Washington estuvo en modo de crisis. a cinco días de que se venciera el plazo para que el presidente firmara el decreto elevando el cupo de deuda pública de los Estados Unidos, el Congreso seguía sin aprobarlo. el país nunca ha incumplido con sus obligaciones financieras, que sería lo que se vería […]

el viernes pasado, Washington estuvo en modo de crisis. a cinco días de que se venciera el plazo para que el presidente firmara el decreto elevando el cupo de deuda pública de los Estados Unidos, el Congreso seguía sin aprobarlo. el país nunca ha incumplido con sus obligaciones financieras, que sería lo que se vería obligado a hacer a partir del martes.

la Casa Blanca programó para las 10:30 la segunda intervención televisiva de la semana de Barack Obama, sobre el mismo asunto. las agencias de crédito, las mismas que no fueron capaces de advertir el colapso financiero del 2008 (las mismas que en los meses previos de una crisis de proporciones históricas sostenían que todo estaba triple A) ahora advertían sobre las consecuencias de la insolvencia. tasas de crédito prohibitivas, precios disparados, despidos de empleados públicos, reestructuración de las entidades y programas estatales. el tiro de gracia para una economía que todavía no se repone del ‘crash’ aquel.

“hay crisis que son inevitables”, dijo Obama. “huracanes, temblores…”. y siguió: esta crisis no es una de ellas.

en efecto, esta crisis es el resultado de una guerra política que carcome al partido republicano, de un acto de sabotaje. la inminencia de una ‘hecatombe’ financiera es la última de las manifestaciones de la insurrección del Tea Party adentro del venerable Grand Old Party, el GOP. y, en esa guerra, el Tea Party va ganando. para todos los efectos, la extrema derecha controla las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes, y tiene por lo tanto poder de veto legislativo. así que no se aprueba el aumento del cupo de deuda. la táctica, aderezada con otras razones de segundo grado, es oponerse a muerte a lo que le guste a Obama. la idea es sacarlo de la Casa Blanca a como de lugar, aunque en el intento la economía se vaya a pique.

Obama, por su parte, persiste obstinadamente en la búsqueda de un compromiso. quiere construir consensos. parte de su discurso lo dedicó a instar a la ciudadanía a que contactara su representante legislativo republicano, y le transmitiera su apoyo al compromiso. a pedir que la voz del pueblo se sintiera en la cámara baja. con la economía no se juega, mucho menos a la política.

“llamen, escriban, tuiteen”, dijo. y durante el día, desde su cuenta se van mandando tuits con las direcciones de los congresistas republicanos, para que la gente les pueda escribir mensajes.

no es claro cómo haya salido el ardid. pero fue otro momento 2.0, típico del estilo de hacer política de Obama. una movida audaz, explorando en los confines de las redes sociales las mejores estrategias para llegarle a la gente. twitter no tumba dictadores. la idea misma es un eslogan, un truco. pero si juega un papel, es canal de expresión popular, un espacio público. habrá muchos más experimentos en mercadeo político virtual en esta campaña presidencial.

@BarackObama.

Mi twitter –@lozanopuche

Mi blog – Adentro de la Unión

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO