¿Qué pesa más, el dinero o la libertad de expresión? Al ver la decisión, anunciada por los señores de Twitter, de censurar mensajes o trinos que sean considerados peligrosos en algunos países, queda claro que para esta red social la plata o el negocio es lo que prevalece.
Sorprende la noticia porque de esta forma Twitter borra con el codo lo que hizo con la mano. De ser la red que ayudó a desestabilizar y tumbar regímenes como los de Túnez o Egipto, ahora pasa a ser la aliada de los gobiernos de turno.
Imagínese cómo habría sido la primavera árabe con un Twitter manejado según los intereses de cada uno de los lugares que fueron protagonistas de ese momento histórico. Ahí estarían Mubarak y Gadafi. Qué habría pasado con el movimiento estudiantil en Colombia si no se hubiera movido a través de estas redes. Tal vez otro gallo cantaría.
Es inevitable pensar que estamos en el momento en que esa red social da los pasos hacia la búsqueda de lucro. Es como si estuvieran pensando más en la necesidad de pensar a largo plazo en su supervivencia, antes que en el disfrute absoluto de sus usuarios.
¿O acaso será que para algunos poderosos está volviéndose incómodo tal flujo de ideas?
Siendo honestos, Twitter es indudablemente un espacio de libre opinión donde muchos comentarios, que serían mal vistos en público, encuentran eco y generan avalanchas de apoyo o rechazo. No en vano muchos dicen que Twitter es la red social de los inconformes.
Pues a mi me suena que tanto inconformismo ya está empezando a caer mal.
Llámenme exagerado, pero sí resulta extraño que de la nada a esta red social se le haya ocurrido empezar a censurar contenidos. Además, ¿cómo lo va a hacer? ¿Quién va a definir qué es bueno y qué es malo? ¿Quién tendrá la última palabra sobre si un trino es publicable o no?
No quiero sonar a teoría de la conspiración, pero ¿qué necesidad tiene Twitter de censurar contenidos? ¿Acaso esta red social era una de las grandes defensoras de la libre circulación de información a través de la red?
Quedo preocupado. Angustiado. Porque cortarle las alas al pajarito de Twitter será cerrarle la puerta a las opiniones divergentes. Censurar comentarios en Twitter es decirle adiós a uno de los espacios más democráticos que se habían creado en internet.
