Twitter tumbó a @PJCrowley

20 de marzo del 2011

‘Ridículo’, ‘contraproducente’, ‘estúpido’, tres adjetivos que le costaron el puesto al portavoz del Departamento de Estado, Philip J Crowley. El curtido oficial de prensa, acostumbrado a capotear las embestidas de los corresponsales apostados en Washington, bajó la guardia ante un grupo de estudiantes del Media Lab del Massachusetts Institute of Thechnology – MIT. El jueves 10 de marzo, uno de los asistentes a la charla sobre ‘impacto de los nuevos medios en las relaciones internacionales’ le preguntó a Crowley qué opinaba del tratamiento que el ejército le estaba dispensando a Bradley Manning, el analista de inteligencia acusado de filtrar a Wikileaks los documentos secretos que esta organización reveló el año pasado. Manning se encuentra recluido en los calabozos de una brigada militar en Quántico Virginia en condiciones de máxima seguridad –aislamiento total– y es obligado a dormir desnudo para prevenir un eventual intento de suicidio. Crowley no titubeó. “Ridículo, contraproducente y estúpido”.

La posición de la administración de Barack Obama frente al caso de Manning, y en general frente a Wikileaks y su abogacía por una mayor transparencia, han causado consternación.  A pesar de que durante la campaña que lo llevó a la presidencia, Obama se comprometió a proteger a quienes revelaran ilegalidades (los ‘whistleblowers’), actos que definió como de “coraje y patriotismo”, ha terminado persiguiendo con ferocidad a quienes se han atrevido a hacerlo. Las declaraciones de PJ Crowley confirmaban las sospechas de algunos: que las críticas no provenían únicamente de ONG defensoras de los derechos humanos, políticos progresistas o periodistas, sino también del interior del gobierno.

De manera que las palabras del portavoz del Departamento de Estado, pronunciadas durante una charla informal, eran una bomba noticiosa, una chiva en todo rigor: en lo de Manning, la administración estaba dividida. Crowley tenía que saberlo. Pero no se arrepintió. Al final de la conversación le preguntaron si sus comentarios habían sido ‘on the record’. “Seguro”, dijo.

La persona que le tiró el salvavidas fue Philippa Thomas, una periodista de sabático en Harvard con la beca Neiman (la misma que tiene Hollman Morris). Thomas era absolutamente consciente de la envergadura de lo ocurrido. “Acabo de oír un comentario extraordinario del portavoz del Departamento de Estado PJ Crowley”, escribió en su blog inmediatamente después, y procedió a contar lo que había ocurrido.

En pocas horas, la noticia recorrió la red. Yo, por ejemplo, me enteré al día siguiente, a través de la cuenta de Twitter de Glen Greenwald, bloguero de la revista Salon, que tiene más de 10 mil seguidores (de inmediato lo retuitié). El mismo viernes, PJ Crowley confirmó la historia. Poco después del mediodía, Jake Tapper, corresponsal de ABC en la Casa Blanca, y uno de los periodistas que mejor uso hace de esta red social, incluyó una pregunta al respecto durante una conferencia de prensa del presidente.

“A propósito del soldado Manning”, contestó Obama, “le he preguntado al Pentágono si los protocolos aplicados en términos de su aislamiento son apropiados y se adecuan a nuestros procedimientos estándar. Ellos me aseguran que así es. No puedo dar muchos detalles, pero algunas de las medidas tienen que ver con salvaguardar la integridad de Manning”.

Era la primera vez que se refería al tema públicamente. El comentario de Crowley le había obligado a tomar partido, defendiendo los procedimientos utilizados por los militares con el soldado de 23 años, que la Asociación Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) ha calificado como “crueles e inusuales”. A partir de ese momento, el Pentágono ya no era el único comprometido en el manejo que se le daba a Manning. El presidente se hacía responsable

El domingo en la mañana, CNN confirmaba que el vocero del Departamento de Estado había sido obligado a presentar su renuncia. En menos de cuatro días, Twitter lo había tumbado.

Adentro de la Unión

Felipe Lozano Puche – @LozanoPuche

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