Un buen propósito para este año: no se la haga

2 de enero del 2013

A estas alturas de la historia no perecimos todos en una hecatombe en el 2012, por lo tanto es tiempo de buenos propósitos. Así que, lectoras, no se realicen sin una buena discusión con su ginecólogo una cirugía cosmética llamada por cualquiera de los siguientes nombres publicitarios: rejuvenecimiento vaginal, vulvoplastia estética, labioplastia cosmética, liposcultura genital, […]

A estas alturas de la historia no perecimos todos en una hecatombe en el 2012, por lo tanto es tiempo de buenos propósitos. Así que, lectoras, no se realicen sin una buena discusión con su ginecólogo una cirugía cosmética llamada por cualquiera de los siguientes nombres publicitarios: rejuvenecimiento vaginal, vulvoplastia estética, labioplastia cosmética, liposcultura genital, aumento del punto G (?) revirginización o himenoplastia. Ninguno de esos procedimientos es recomendado como cirugía electiva, aunque algunos muy específicos están indicados sólo en casos de trauma o infección crónica severa. No son parte de la medicina ortodoxa y tienen riesgos apreciables de daños secundarios. Tenga especial precaución cuando la información sobre esos dudosos procedimientos le llegue como propaganda de cosmetología o por amigas que han leído de ellos en internet.

El British Medical Journal Open publicó un artículo de investigación sobre este tema hace un mes (Vol 2, Num 6) y me permito traducir su conclusión: “La información en la red sobre cirugía cosmética genital femenina es pobre y en algunos casos errónea. Para esta controversial práctica quirúrgica se debe exigir profesionalismo impecable e integridad ética. Se necesita urgentemente establecer guías claras y detalladas para informar a las pacientes con propiedad”. Y recuerde por favor que a pesar de guías clínicas aceptadas de cirugía cosmética, se pueden encontrar individuos que hacen lo que sea si se les paga.

Supe de estas discutidas cirugías hace unos años cuando me hablaron en una isla del Caribe de un ginecólogo cuya sub-especialidad era rejuvenecimiento vaginal. Se me dijo que era muy buena persona y “estaba lleno de plata”. No conocí al colega, pero mi intención era preguntarle dónde había estudiado lo del rejuvenecimiento vaginal. Supongo que alguna institución entrega diplomas de eso, pero me permito anotar que no puede creerse en todos los diplomas, a pesar de sellos dorados con cintica roja. Ahora la responsabilidad de ciertas prácticas irregulares en cirugía cosmética pertenece más a la ansiosa clientela que busca a todo costo una mal definida belleza (si ella puede definirse) o estar a la moda. A cualquier edad.

Lo que me lleva a citar una nota del ABC de España (23 de noviembre, 2012) titulada “La moda de la cirugía estética vaginal en niñas británicas”. Se informa tomando la noticia de un diario inglés que se han realizado más de 300 operaciones de cosmética vaginal en menores de 14 años en los últimos seis años. ¡Oh pérfida Albión!, dirían los buenos sacerdotes que me educaron y todavía hablaban mal de “la” Bolena (quien quizás estaría interesada en este tema si viviera hoy). El artículo añade que no existe una norma sobre la edad por debajo de la cual es inapropiada la cirugía. Así lo afirma con característica flema la publicación británica. Yo añadiría que también es necesario establecer una edad por encima de la cual no debe hacerse ninguna de esas cirugías, porque como me dijo una pícara viejita andaluza en un tren y hablando de otra cosa: “ya pa´qué”

La realización en jóvenes de estos procedimientos quirúrgicos nos lleva a precisar una indicación aceptada: la corrección de mutilaciones por la llamada circuncisión femenina en culturas primitivas. En estos casos, por supuesto, debe hacerse cirugía cosmética de los genitales externos dañados. Y en el otro extremo de la vida reproductiva en mujeres adultas puede encontrarse daño o relajación del piso pélvico con prolapso uterino, urgencia urinaria y otros síntomas. En estos casos también está indicada a veces cirugía correctiva. Lo que criticamos aquí es la cirugía cosmética genital femenina sin indicación médica, que quede claro.

Y hablando de culturas primitivas, la nuestra es en ocasiones igualmente salvaje al imponer criterios de belleza y juventud irreales. Es curioso que acudamos a la corrección del cuerpo y sus órganos con procedimientos quirúrgicos innecesarios y en ocasiones peligrosos o deformantes. Hablando de labios, en este caso los de la cara, algunos he visto en mujeres que han acudido a cirugía cosmética para aumentarlos no muy diferentes de los que veía en algunos aborígenes africanos en National Geographic. Y nos creemos civilizados.

En realidad no estoy en contra de los colegas que se dedican a la cirugía cosmética. En alguna ocasión fui grosero con uno de ellos. Estaba yo muy enfermo, acostado de lado y no distinguía su rostro. Luego la reconocí como una de mis mejores discípulas. Para mayor vergüenza mía, se dedicaba a restaurar la piel de quemados. Lo criticable en algunos de ellos es ceder a las demandas exageradas de sus mal informados clientes. Siempre debemos educar a nuestros pacientes, sobre todo aquellos que no están enfermos.

En todo caso, no quiero comenzar el 2013, si ya sobrevivimos a las profecías mayas, sin desearles Feliz Año a los lectores de Kienyke. Gracias por su lectura de estas columnas.

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