Un mundo mejor

13 de enero del 2020

Por: Carlos Salas.

Ser o no ser uribista Opinión de Carlos Salas

Cuando pensamos en un mundo en el que no impere la injusticia, la violencia, la miseria, la opresión ni tantos otros males que hacen que se nos arrugue el corazón de tristeza e impotencia, esperamos ilusamente que las cosas cambien de un momento a otro y podamos disfrutar de un mundo mejor gracias a la voluntad divina o a la alineación de los astros o a que seamos premiados por nuestro pacifismo y tolerancia o a que los malos recapaciten y dejen de cometer sus actos de barbarie, cuando lo que se requiere son actuaciones claras y decisiones estratégicas como la que Donald Trump ejecutó el 3 de enero de 2020.

Aunque se ha venido cuestionando esa acción, hasta por parte de los demócratas en el Congreso de USA y ha atraído de nuevo al fantasma de una confrontación nuclear, golpes como este son los que realmente cuentan para que la balanza se incline más hacía el plato en el que descansa ese mundo ideal de paz y prosperidad y menos en el que se posa el que nos ha tocado vivir.

En una apreciación de lo ocurrido ese 3 de enero y sus repercusiones en los siguientes diez días, puedo decir que sin Soleimani el mundo es un poco mejor. Tuvo que ser dado de baja para que se hiciera pública su importancia dentro de lo que se ha venido a llamar el Crimen Transnacional Organizado. Se destaparon sus aliados que sin ningún recato salieron a condenar el certero ataque del ejercito americano y a amenazar con “destruir al imperio”; y quienes se acobardaron ante la posible retaliación que vendría de parte del régimen dictatorial de los Ayatolás la que significaría, para estos, el inicio de una Tercera Guerra Mundial. De unos y de otros vimos muestras en todo el planeta pero especialmente en nuestra región y con razón… la injerencia de Soleimani en America Latina era más grande de lo que habríamos podido imaginar.

Que un presidente republicano en vísperas de una contienda electoral, en la que busca ser reelegido. arriesgue su futuro político, con actuaciones como estas, es francamente admirable. Cuando la seguridad de los Estados Unidos y de sus aliados prima sobre los cálculos políticos nos vemos confrontados con un mandatario que no es el que nos pintaban los medios, los mismos que no le daban importancia al general iraní antes de su muerte para que no se convirtiera, ante su audiencia, en el objetivo militar que realmente era. Donald Trump, sin aspavientos, ha contribuido a la paz mundial, con apenas un dron mucho más que lo que realizó Obama en sus dos mandatos y con tanta alharaca. Obama ni siquiera fue capaz de enfrentar a Bashar Al Asád cuando asesinaba a su propio pueblo con terribles armas químicas.

El ataque al campamento del terrorista Raúl Reyes en Ecuador, por parte del ejercito colombiano bajo las ordenes de Álvaro Uribe, sigue siendo un ejemplo de la eficacia de ataques de precisión quirúrgica en lugares en los que los bandidos se sienten protegidos. Con este perpetrado en Irak les va quedando claro a Maduro y a Cabello, entre otros, de que están en la mira y que es tan sólo de una decisión del presidente de los Estados Unidos de la que penden sus vidas.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO