Un remedio para todos

6 de agosto del 2012

Santos debería tenerlo claro: en esta coyuntura a la baja, la fuerza que sigue impidiéndole acoger una reforma estructural del sistema de salud, puede terminar aplastándolo. En la valoración del problema, resulta significativo que el único actor distinto al gobierno que se opone a esa restructuración de fondo sea Acemi (gremio de las EPS del […]

Santos debería tenerlo claro: en esta coyuntura a la baja, la fuerza que sigue impidiéndole acoger una reforma estructural del sistema de salud, puede terminar aplastándolo.

En la valoración del problema, resulta significativo que el único actor distinto al gobierno que se opone a esa restructuración de fondo sea Acemi (gremio de las EPS del régimen contributivo). Mientras tanto, agremiaciones médicas y científicas, la academia, las IPS, pacientes y ciudadanía, la ven como la única salida.

En el ambiente que rodea al presidente (48% de imagen desfavorable vs. 47% de favorable),según encuesta reciente publicada por Semana, debería tomarse en serio el rechazo que ha causado su pronunciamiento sobre no acabar el sistema actual. Salir a decir que el gobierno va a centrar todos sus esfuerzos en que los colombianos tengan mejor servicio, y en ser eficientes y transparentes en el manejo de los recursos públicos, cuando nadie cree que con el modelo vigente eso se vaya a lograr, es demostrar que no está sabiendo medir el malestar de la gente en asunto fundamental como es la Salud.

El meollo del problema está en el convencimiento general del ánimo de negocio que rige en la prestación del servicio. Contemplar como medida central la creación de un fondo de garantías para salvar a las EPS en momentos de crisis, es reeditar la aversión general que produjo en la comunidad la implantación del fondo mediante el cual se salvó a la banca a fines de los 90. Difícilmente, se encuentra algo que genere más renuencia que poner al público a pagar las deudas de los privados.

Girar por servicios prestados a clínicas y hospitales 1,2 billones de pesos para cubrir parte de lo que les adeudan las EPS, el gobierno central, gobernaciones y alcaldías, es percibido como una medida de choque que solo aliviará momentáneamente la crisis que ha llevado al cierre de varias IPS en todo el territorio nacional.

Medidas como la mejora de indicadores de las IPS, la reducción de trámites para los cobros ante el Fosyga, y la política anunciada de control de precios de medicamentos, no alcanzan a contrarrestar la desconfianza que la inhumanidad del sistema ha encarnizado en los usuarios. Mucho menos, el mensaje que se da al acabar con la Comisión de Regulación en Salud (Cres) y asignarle varias de sus funciones al Ministerio (¿Rector y regulador?). Pero si hay algo que reafirma en la ciudadanía la percepción del sistema de salud como un negocio, cuyo interés es el lucro y no la garantía del derecho fundamental, es la iniciativa gubernamental de pasar el control de las EPS a la Superintendencia Financiera, así la Supersalud continúe vigilando la prestación del servicio.

Dos argumentos más han ido ganando terreno en la opinión: la eliminación de los intermediarios del sistema y la sustentación técnica de que sin ellos, los 32 billones de pesos que lo nutren serían suficientes para cubrir con decoro las necesidades del servicio.

En esta hora, a Santos le convendría ver que el Congreso no va a dejar pasar esta oportunidad para sacudirse de su imagen, herida de muerte por el episodio de la reforma a la Justicia. Más se demoró la Ministra de Salud en ratificar el no rotundo del gobierno al cambio del sistema, que el pique en punta de senadores y representantes con la radicación de dos proyectos de ley estatutaria, que se suman a otros concebidos en consensos promovidos por academia y agremiaciones médicas. Por lo menos en dos de ellos se pretende derogar la Ley 100 de 1993 y eliminar la participación financiera con ánimo de lucro, cosa esperanzadora para la gente.

Como nunca, el presidente tendrá que decidirse entre las fuerzas que no lo dejan reformar a fondo el sistema de salud y el pueblo que se lo reclama…y que lo tiene dándole la ‘Vuelta a Colombia’ rindiendo cuentas (aun así, él insiste en equivocarse reportando resultados descreídos).

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