Acepto la invitación de Stefan Ortiz

3 de diciembre del 2019

Opinión de María Elena Bonilla.

maria elena bonilla columnista

A Stefan Ortiz:

He aceptado su respetuosa invitación y es por ello que aquí estoy, frente a una pantalla en blanco pensando en cómo continuar este cruce epistolar.

Al igual que usted también compartí el privilegio de acceder a un colegio, que hoy considero mal llamado de “élite”. Y efectivamente comparto su sentimiento. Haber tenido la oportunidad de estar en un colegio de “élite”, nos dio frente a quienes no han tenido esa misma oportunidad, una ventaja en el partidor. Pero ello no garantiza el resultado de la carrera. Y coincido con usted que son el esfuerzo, la constancia, el empuje y la disciplina los que garantizan que si bien uno puede no llegar a la meta, por lo menos si se puede mantener en la carrera.

Ahora bien, las diferencias que usted plantea en su carta pueden, explicarse desde diferentes puntos:

✓ Cuando le escribí la carta al senador Gustavo Petro, lo hice motivada por un Tweet en el que él invitaba a cerrar las tiendas y negocios y a apagar los carros. Se la escribí a él, como destinatario final, pero nunca dimensioné que la carta tendría la divulgación que tuvo y que se volvería viral. Ello nos invita a una profunda reflexión de la responsabilidad que tenemos cada vez que escribimos y publicamos lo que escribimos.

✓ Si bien es cierto que invité a una “silenciatón” de las redes sociales, lo que tenía en mente era silenciar los mensajes agresivos que inundan las mismas. Nada justifica que las familias, las empresas, los trabajadores, los estudiantes, los colegas de profesión, nos dividamos en bandos, cuando lo que debemos es proponer, construir, crear. Así como hoy, usted y yo lo estamos haciendo. Pero, como uno siempre es inteligente al día siguiente, no precisé los términos de ese llamado. Y hoy le pido disculpas a usted, y a todos los que me leyeron, por haber sin intención, pretendido acallar las peticiones de quienes consideran que no han sido escuchados. Y sí, fue un error.

✓ No puedo negar el valor de las manifestaciones colectivas. Yo misma he hecho parte de ellas. No importa cuántos muertos, usted y yo, hayamos llorado. Seguramente por las diferencias de edad, usted y yo, no marchamos de forma simultánea en la misma calle. Lloré a Low Murtra, a Lara, a Pardo Leal, a Galán, a Pizarro, a Ossa. Vi con horror las imágenes del Palacio de Justicia ardiendo en llamas. Lloré a mares cuando se publicó la carta de Ingrid Betancur estando secuestrada y abracé a mis hijas queriendo compensar los abrazos robados a los hijos de Ingrid. He llorado por las madres que han perdido a sus hijos, no importa por las balas de quién, pero los han perdido.

✓ Es por ello, que no me puede endilgar, que yo haya tergiversado los hechos y haya subestimado la capacidad de crítica de quienes desde el pasado 21 de noviembre han salido a las calles. En ningún momento he sostenido, ni he insinuado que quienes han salido a manifestarse lo han hecho sin causa. Tampoco puede usted sostener que yo haya dicho que quienes han salido a la calle lo han hecho por algún llamado del senador Petro. No, en este marco de respeto, que usted y yo, estamos manteniendo, le ruego que no lea entre líneas.

✓ Acepto su invitación a ampliar mi enfoque. A buscar colectivamente soluciones. Pongo mi profesión y el resultado de una educación que usted ha denominado privilegiada al servicio de Colombia.

¿Pero en el entretanto qué vamos a hacer? No se si usted mañana estará en las calles reclamándole al Gobierno y exigiendo que se cumplan el Acuerdo de Paz, que se honre la Constitución del 91 y que se acepten las peticiones del Comité del Paro. Quiero que sepa que ahí usted y yo no tenemos diferencia. Creo en la construcción de un país en el que impere cualquier forma de negociación y respeto profundamente nuestra Constitución. En eso, así usted y yo estemos aparentemente en orillas opuestas, no estamos tan lejos. Pero yo mañana no estaré en la calle sino en mi oficina, procurando trabajar en medio de la anormalidad, porque ya casi llega el 15 de diciembre y tengo que pagar las primas y a mi gente no le puedo decir que salí a marchar y, que no tengo cómo pagar.

Ayer Laura Gil, miembro del Comité de Paro, por quien profeso profundo respeto, preguntó “¿cómo se puede protestar sin incomodar a nadie’?”. Y yo acá le contesto, a través suyo, que si es posible protestar si respetamos los derechos ajenos. Quienes salgan a las calles no paralicen el sistema de transporte público. Lo público es sagrado. No se tomen todos los carriles de la vía. Permitan que coexistamos en este mundo de contradicciones, quienes por una u otra razón queremos o tenemos que trabajar y quienes quieren ejercer su legítimo derecho a la protesta.

Usted, Stefan tiene toda la razón, de la controversia siempre surgen nuevas y mejores ideas. Yo también lo invito a que oiga las razones de quienes, al menos por esta vez, no queremos salir a la calle. No haga un juicio de valor. Hagamos de la empatía no un lugar común, como ligeramente insinuaron en las redes sociales yo estaba proponiendo. Colombia, como usted tristemente cita, es uno de los países con una de las mayores desigualdades, pero no es agrediéndonos en las redes, en los chats de WhatsApp o en los diferentes medios de comunicación como podemos analizar, proponer, discutir y construir alternativas reales.

Le propongo que para combatir uno de los peores males que ha desangrado a nuestra querida Colombia, y tomando prestada la frase de un juez laboral que tuve la oportunidad de conocer y quien para nuestro infortunio ya no se encuentra ejerciendo y probablemente estará en su natal Manizales, repitamos como una jaculatoria o un mantra: “lo que no me puedas pedir en voz alta, no me lo pidas”. Este tal vez sería el primer paso para combatir la corrupción.

Por: María Elena Bonilla.

NOTA:

María Elena Bonilla, madre de alumnos del Liceo Francés, colegio donde también estudian los hijos de Gustavo Petro, en una carta al exalcalde -que fue publicada en su columna en KienyKe.com- lo invitó a hacer una sillenciaton por la web para hacer una reflexión, no incitar a la violencia y a no controvertir. El también exalumno del Liceo Stefan Cruz le respondió, celebró su llamado a la empatía y a la solidaridad , pero le dijo que no está de acuerdo en no controvertir. También a través de su columna María Elena le respondió con este texto.

Lea la publicación aquí: Reflexione Gustavo Petro y súmese a una “silenciatón”

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